Coche del día: Rolls-Royce Phantom IV

Coche del día: Rolls-Royce Phantom IV

El Rolls-Royce más singular de todos los tiempos


Tiempo de lectura: 7 min.

Si el mero hecho de escuchar el nombre de esta marca nos evoca inmediatamente distinción, lujo y calidad, el Rolls-Royce Phantom IV fue el súmmum de estos aspectos en su tiempo. No bastaba nadar en la abundancia, pues esta increíble máquina solo estaba reservada a los jefes de estado y a los miembros de la realeza. Resulta difícil buscar otro vehículo con semejante halo de elitismo.

El origen de este coche surgió más bien de una relación inversa entre máquina y ser humano, pues fue una sugerencia del Duque Felipe de Edimburgo a Rolls-Royce, pues necesitaba una “carroza real” a su altura y a la de su reciente esposa, la princesa de Gales, hija mayor del rey Jorge VI y actual reina Isabel II de Inglaterra.

Se combinó un chasis alargado de un Rolls-Royce Silver Wraith con un motor de ocho cilindros en línea destinado a usos militares, pues el bloque de seis cilindros del mencionado modelo se quedaba corto de potencia. Se construyeron un total de 18 unidades del modelo entre 1950 y 1956, y Rolls-Royce pasó a ser el proveedor oficial del parque móvil de la casa real inglesa. En la imagen a continuación veréis un Silver Wraith detrás de sendos Phantom IV de la Guardia Real.

Rolls Royce Phantom IV 4AF14 y 4AF16

Rolls-Royce Phantom IV (4AF14, izquierda y 4AF16, derecha) – Fotografía: Guardia Real (Wikimedia Commons) CC BY-SA 4.0

Los chasis de las dos primeras unidades se fabricaron en Clan Foundry (Fundición Clan), sede de la división automovilística de Rolls-Royce durante la Segunda Guerra Mundial, desde finales de 1939 hasta 1950. Los chasis de las 16 unidades restantes ya se fabricaron en la fábrica de Crewe, después del cierre de Clan Foundry.

En España también llamó la atención semejante vehículo, de forma que en octubre de 1948 el entonces jefe del estado español, el general Francisco Franco, formalizó un pedido de tres unidades (4AF14, 4AF16 y 4AF18), debidamente blindadas. El primero de ellos, una limusina negra de cinco plazas carrozada por Mulliner, se entregó el 3 de junio de 1952. El segundo es también una limusina negra y carrozada por Mulliner, pero de siete pasajeros, que llegó el 4 de julio de ese año.

La última unidad, la 4AF18, era un cabrio de cinco plazas carrozado por Mulliner, se entregó el 28 de marzo de 1952 -en realidad, fue el primero-, y fue el coche de paseo de los recién casados Duques de Palma el 4 de octubre de 1997 y de los Príncipes de Asturias -por entonces- el 22 de mayo de 2004, hoy reyes de España. Actualmente esos vehículos son del Parque Móvil del Estado y los emplea la Guardia Real.

Solo se fabricaron 18 unidades, todas destinadas a jefes de estado y miembros de la realeza repartidos por todo el mundo. Han sobrevivido 16

Se consideró en toda regla un vehículo royale, creándose una larga lista de personajes con corona deseosos de tener uno entre sus pertenencias. De las 18 unidades fabricadas, cinco quedaron en manos de la familia real inglesa, tres fueron a parar a la familia real kuwaití, tres unidades para el general Francisco Franco, dos para el Sha de Persia, otras dos para la familia real iraquí, una para la realeza de Arabia SaudÍ, y la última unidad para el Aga Khan del reino persa (actual Irán).

Después de esta larga reseña histórica veamos los no menos interesantes aspectos intrínsecamente mecánicos. Esta inmensa limusina medía 5.765 mm de largo, 1.955 mm de ancho y 1.879 mm de alto (este último dato corresponde a la primera unidad), con una batalla de 3.683 mm, asegurando un gran espacio interior. Su peso sin blindaje era de 2.250 kg, de los cuales 1.496 kg pertenecían al chasis.

A pesar de su inusitado tamaño, sus clásicas carrocerías de diseño de los años 30 (excepto la unidad 4AF6) mantenía unas proporciones equilibradas y no daban una imagen de pesadez. Su inmenso espacio interior podía ir equipado con todos los lujos disponibles de la época, y personalizarse a la carta según los gustos de su propietario.

Rolls Royce Phantom IV 4AF20 3

De las tres series que se fabricaron, las series A y la B llevaban un motor de ocho cilindros en línea de 5,7 litros (5.675 cm3), con las válvulas de admisión en posición vertical y las de escape en posición lateral, cilindros en cabeza fabricados en aluminio y una alimentación por cuatro bombas de gasolina y un carburador Stromberg.

Este motor de 5,7 litros se basaba en un bloque de ocho cilindros en línea, que pertenecía a la denominada gama B (con bloques de cuatro, seis y ocho cilindros), concretamente una versión refinada de un B80. El Rolls-Royce Phantom IV ha sido el único modelo del fabricante en incorporar un motor de ocho cilindros en línea. Poseía una característica muy apreciada en los coches ceremoniales: era capaz de mantener una velocidad muy baja en largos recorridos sin que se resintiese la mecánica.

Las tres últimas unidades que pertenecieron a la serie C llevaban un bloque aumentado de cilindrada, hasta los 6,5 litros (6.515 cm3). La marca guardaba celosamente los valores de potencia y par, pero se estimaba una potencia de 160-165 CV para los motores de 5,7 litros, y de 195 CV para los motores de 6,5 litros, suficientes para moverse con “realeza”.

Con motores L8 de 5,7 y 6,5 litros se estimaban unas potencias de 165 y 195 CV, y aunque era un coche destinado al máximo lujo y confort de sus ocupantes en modo paseo, podía alcanzar los 160 km/h de velocidad máxima

Hasta la unidad 4BP5 la caja de cambios era manual de cuatro velocidades -la primera sin sincronizar-; desde este momento -1954- pasaron a llevar caja de cambios automática Hydramatic, fabricada por Rolls-Royce bajo licencia de General Motors. El depósito de combustible tenía diferentes capacidades dependiendo de la unidad, y oscilaba entre los 82 y los 105 litros.

La dirección era de tipo tornillo sin fin -muy dura en parado-, los frenos eran de tambor en ambos ejes, y el esquema de suspensiones contaba con sistema independiente delante, con muelles y amortiguadores hidráulicos, mientras que atrás comportaba un eje rígido con ballestas semielípticas y amortiguadores hidráulicos. Las unidades de la serie A llevaban neumáticos Dunlop Fort C de 7×17 pulgadas sobre llantas de acero de diseño lenticular. Los de las series B y C eran un poco más grandes, con medidas de 8×17 pulgadas.

No era un vehículo para la conducción deportiva ni mucho menos, pues su elevado peso se hacía notar sobre todo en las curvas, mostrándose netamente sobrevirador. Su velocidad de crucero ideal era de 90-100 km/h, pudiendo mantener los 140 km/h sin problema, y los 160 km/h si se pisaba a fondo. El consumo en este tipo de vehículos es algo secundario, pero a título de curiosidad nombrar que su consumo medio a velocidad de crucero ideal era de 30 l/100 km.

Rolls Royce Phantom IV 4BP5

Rolls-Royce Phantom IV landaulette carrozado por Hooper (4BP5)

De las 18 unidades que se fabricaron 16 están conservadas entre museos, colecciones privadas y públicas. Nunca dieron beneficios al fabricante, ni tampoco se perseguía, pero sí contribuyeron a afianzar y aumentar la imagen de gran prestigio que buscaba.

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Ginés de los Reyes

Desde que tengo conciencia me llamó la atención cualquier cosa con ruedas. Aprendí a montar en bicicleta al mismo tiempo que a andar, y creo que la genética tiene algo que ver: mi padre adoraba los coches, les ponía nombres, mi abuelo conducía y participaba en el diseño de camiones, y le privaban los coches...

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