Coche del día: Opel Astra 2.0 16v Sportive (G)

Coche del día: Opel Astra 2.0 16v Sportive (G)

Un motor que se acababa pronto, pero que destacaba por su elasticidad y suavidad de funcionamiento


Tiempo de lectura: 3 min.

Hay reemplazos que no son fáciles, aunque muchas veces no queda más remedio que hacerlo. Así ocurrió con el SEAT 600, por ejemplo, como también ocurrió con el Renault 5, o con el Ford Escort. El Opel Kadett fue otro de esos coches cuyo reemplazo no fue precisamente sencillo, sobre todo a comienzos de los 90, cuando en Opel se decidió que no solo había que sustituir al modelo, sino que lo harían con un coche totalmente diferente, incluso en la denominación.

Así nació el Opel Astra, un coche que resultó ser un éxito y representó un gran cambio frente al Kadett, sobre todo en cuestiones como la calidad de materiales, equipamiento y por supuesto, en comportamiento. Incluso contó con Opel Astra GSi como continuación de la saga, que se ganó el reconocimiento de los aficionados, de la prensa especializada e incluso de sus rivales. Un reemplazo complicado, pero bien ejecutado, tanto, que se convirtió en el Opel Más vendido de todos los tiempos, con 4,42 millones de unidades entre 1991 y 1998 –del Kadett se vendieron 3,8 millones–.

El caso es que a finales de los 90, en 1998, se presentó la segunda generación del Opel Astra, la conocida por todos como Astra G –el primer Opel Kadett, lanzado en 1936, es el Kadett, y todas las generaciones posteriores, sin olvidar el Astra, han continuad con las letras del abecedario–. Suponía, nuevamente, un salto notable con respecto al Astra al que reemplazaba tanto en diseño como en equipamiento, calidad de fabricación y por supuesto, tecnología. Presumía de aerodinámica, de amplitud interior y de una suspensión que había contado con el saber hacer de los ingenieros de Lotus Engineering.

opel astra 2 0 16 v sportive (1)

Sin embargo, en el apartado deportivo se quedó un poco corto y pronto empezó a recibir algunas críticas por su falta de garra y porque con los motores Ecotec, se centró en los consumos y no en las prestaciones. Al menos, eso es lo que se decía entre los aficionados tras el lanzamiento de la primera versión de “altas prestaciones”: el Opel Astra 2.0 16v Sportive. Hablamos de una variante equipada con un motor dos litros con culata de 16 válvulas con 136 CV a 5.600 revoluciones y 188 Nm de par a 3.200 revoluciones que ya había ocupado el vano del Opel Calibra y que destacaba por la suavidad y la elasticidad de funcionamiento que por forma de llegar a la potencia máxima. No solo faltaba potencia, también faltaba garra y carácter, siempre que se comparara con el Opel Astra GSí.

La caja de cambios era manual de cinco relaciones y permitía mover los poco más de 1.200 kilos con cierta soltura. El 0 a 100 km/h lo hacía en nueve segundos, completaba los 400 metros con salida parada en 16,6 segundos y hacía los 1.000 metros con salida parada en 30,4 segundos. Con 207 km/h de velocidad punta tampoco era el más rápido de su categoría, aunque no le podemos considerar lento.

El Opel Astra 2.0 16v Sportive solo estuvo dos años en el mercado, pues el motor no superaba las normativas de emisiones que se avecinaban. En el año 2000 fue reemplazado por el Opel Astra 2.2 Sport, que montó un bloque con 2,2 litros y 147 CV, que también se montaba en el Opel Speedster y en el Opel Atra Coupé –más conocido por Astra Bertone–.

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Sobre mí

Javi Martín

Si me preguntas de donde viene mi afición por el motor, no sabría responder. Siempre ha estado ahí, aunque soy el único de la familia al que le gusta este mundillo. Mi padre trabajó como delineante en una empresa metalúrgica con mucha producción de piezas de automóviles, pero nunca hubo una pasión como la que puedo tener yo. También he escrito un libro para la editorial Larousse sobre la historia del SEAT 600 titulado "El 600. Un sueño sobre cuatro ruedas".

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Javi Martín

Si me preguntas de donde viene mi afición por el motor, no sabría responder. Siempre ha estado ahí, aunque soy el único de la familia al que le gusta este mundillo. Mi padre trabajó como delineante en una empresa metalúrgica con mucha producción de piezas de automóviles, pero nunca hubo una pasión como la que puedo tener yo. También he escrito un libro para la editorial Larousse sobre la historia del SEAT 600 titulado "El 600. Un sueño sobre cuatro ruedas".

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