Coche del día: Mercedes-Benz SLR McLaren

Coche del día: Mercedes-Benz SLR McLaren

Del circuito a la Autobahn


Tiempo de lectura: 2 min.

Ver hoy en día en el nombre de un modelo dos marcas como Mercedes y McLaren, puede resultar chocante. Pero hubo un tiempo en que ambas marcas colaboraron para lanzar al mercado una obra de arte, más que un coche: se trata del Mercedes-Benz SLR McLaren, un superdeportivo biplaza con código interno W199, que era el sucesor ideológico del 300 SLR de 1955, con código W196, y cuyo nombre proviene de Sport Leicht Rennsport o deportivo ligero de carreras.

¿Por qué lleva el apellido de McLaren? Porque el desarrollo fue en conjunción con Mercedes, ya que el fabricante alemán era accionista de la empresa de Woking, con un 40% de las acciones; competencia en la Fórmula 1, colaboradores en la calle.

Qué decir de su diseño: estilo GT clásico tipo “zapato”, con morro enorme, y la cabina retrasada, casi encima de las ruedas traseras, las enormes branquias en la aleta delantera, los escapes por delante de la puerta insertados en la talonera, ese morro que evoca a los Fórmula 1, las llantas direccionales con forma de turbina y esas puertas con apertura en alas de gaviota, emulando al modelo original. Todo un conjunto que rezuma belleza allá por donde se mire.

Para propulsar este precioso diseño se eligió un V8 colocado en posición central-delantera, con un compresor por bancada, 5.440 cm3 que rendían 626 CV unido a una caja automática de cinco marchas y tres modos de funcionamiento. Pesaba en total 1.759 kg, a pesar de emplear CFRP para intentar aligerarlo. Su aceleración de 0 a 100 km/h era digna de un superdeportivo, marcando 3,8 segundos y llegando a 333 km/h.

Hubo una versión cupé y otra descapotable, que disponía de unos faros traseros más bonitos, según mi humilde opinión. Fue comercializado de 2003 a 2009 con un precio de más de 480.000 euros, y su producción estimaba llegar a las 3.500 unidades, aunque finalmente vendieron algo menos, 2.157 unidades. Un supercoche que se merece un lugar en nuestro garaje perfecto.

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Sobre mí

Pablo Mayo

Ingeniero de profesión, la mayor pasión de mi vida son los coches desde que era un chaval. El olor a aceite, gasolina, neumático...hace que todos mis sentidos despierten. Ahora embarcado en esta nueva aventura, espero que llegue a buen puerto con vuestra ayuda. Gracias por estar ahí.

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Ingeniero de profesión, la mayor pasión de mi vida son los coches desde que era un chaval. El olor a aceite, gasolina, neumático...hace que todos mis sentidos despierten. Ahora embarcado en esta nueva aventura, espero que llegue a buen puerto con vuestra ayuda. Gracias por estar ahí.

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Aficionado al mundo del motor desde que fui concebido. Aprendí a leer con revistas de coches y, desde entonces, soy un completo enamorado de la gasolina. Como no se nace sabiendo todo, cada día es importante aprender algo nuevo y así ampliar los conocimientos. Este mundillo tiene mucho que ofrecer, al igual que un servidor a vosotros los lectores.

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Todo vehículo tiene al menos dos vidas. Así, normalmente pensamos en aquella donde disfrutamos de sus cualidades. Aquella en la que nos hace felices o nos sirve fielmente para un simple propósito práctico. Sin embargo, antes ha habido toda una fase de diseño en la que la ingeniería y la planificación financiera se han conjugado para hacerlo posible. Como redactor, es ésta la fase que analizo. Porque sólo podemos disfrutar completamente de algo comprendiendo de dónde proviene.

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Me llamo Jaime Peralta Sánchez y soy estudiante de Comunicación audiovisual en la Universidad Rey Juan Carlos.