Coche del día: Lotus Esprit V8

Coche del día: Lotus Esprit V8

El no va más de Lotus en los 90


Tiempo de lectura: 4 min.

El Lotus Esprit nació en 1971, ideado por el mismísimo fundador de Lotus Cars, Colin Chapman, que quería renovar la antigua imagen de la marca, pero manteniendo la esencia de la casa de “simplifica, luego aligera”. De este modo no eran necesarios motores muy potentes para ofrecer unas prestaciones muy deportivas en sus modelos. Aunque en cierta medida este lema se dejó un poco de lado cuando nació el coche que traemos hoy: el Lotus Esprit V8.

El diseño inicial del la saga Esprit corrió a cargo de Italdesign, y el primer modelo de producción (S1) se presentó en 1976 en el salón de París, como una evolución muy buena del Lotus Europa, pesando tan solo 898 kg. Dos años más tarde llegó su versión S2, en 1978, con ligeros cambios estéticos. Tres años más tarde, en 1981, llegaba su tercera iteración, el Lotus Esprit S3, con algunos cambios más profundos, llegando el turbo a sus motores, pero manteniendo sus líneas fundamentales desde que fue concebido.

Sería en 1987 cuando Peter Stevens, diseñador entre otros del McLaren F1, le daría un rediseño completo al modelo, convirtiéndolo en un deportivo moderno y con líneas algo más suaves, lo que le aportaba una belleza sin igual. Sería en 1993 cuando Lotus lanzó su última iteración, la versión S4, que sería la base del coche que traemos hoy, el Lotus Esprit V8 presentado en 1996.

Lotus Esprit V8 Se 2

La estrella de este modelo era el motor V8 desarrollado por la propia Lotus, hecho en aluminio. Tenía 3.506 cm3, 32 válvulas, inyección electrónica y 2 turbos, lo que conseguía extraer 507 CV de potencia en su cigüeñal. Pero había un problema: debía emplearse la caja Renault UN-1, que aunque disponía de un árbol de entrada más grueso, era incapaz de absorber tal caballaje. Por eso, para evitar problemas de fiabilidad, decidieron rebajar la potencia del motor a 354 CV a 6.500 rpm -con el corte a 7.000- y 401 Nm de par a 4.250 rpm. Desde mi punto de vista, un completo sacrilegio sacrificar esa potencia.

El chasis era el típico de Lotus, con una columna vertebral que agrupaba todo a su alrededor, lo que le aportaba ligereza y rigidez. El motor estaba colocado en posición central-trasera-longitudinal, la tracción era trasera y la infame caja de cambios era de cinco marchas.

“Simplifica, luego aligera” era el lema de Colin Chapman cuando fundó Lotus Cars

Sus dimensiones estaban muy bien proporcionadas para dar apariencia de superdeportivo de la época: 4.368 mm de longitud, 1.859 mm de ancho, 1.150 mm de alto y 2.413 mm de batalla. Calzaba unos generosos neumáticos de medidas 235/40 R17 delante y 285/35 R18 detrás, junto a un equipo de frenos ventilados en ambos trenes, de 296 mm delante y 300 mm detrás. Interesante que los frontales sean ligeramente menores.

Lotus Esprit V8 Se 5

Antes decíamos que este modelo se saltaba el lema del fundador, y es que pesaba 1.380 kg. Esto era debido a que el equipamiento aumentó, pues en 1998 se dividió el modelo en versiones SE y GT, siendo la SE más lujosa, mientras la GT estaba orientada a la deportividad.

Sus prestaciones eran buenas, aunque podrían haber sido mejores de optar por una mejor caja de cambios, que desatase toda la potencia que ofrecía su V8. Hacía el 0 a 100 km/h en 4,8 segundos y era capaz de llegar a una velocidad máxima de 281 km/h, lo suficiente para dejarnos sin aliento.

Nunca pasará de moda y siempre mantendrá su belleza, aunque hay una versión del Lotus Esprit que se ha hecho famosa por estar a bordo de los modernos Tesla: el Lotus Esprit S1 de 1977 que aparece en la película de James Bond “La espía que me amó”, famoso por convertirse en submarino. Sin duda un merecido tributo a un gran coche.

La producción terminó en 2004, habiendo vendido en total 10.675 unidades, lo que no está nada mal para el fabricante de Hethel. En la actualidad podemos encontrar algunas unidades en buen estado por un precio aproximado de 25.000 euros, bastante menos de los alrededor de 75.500 euros que costaba nuevo. ¿A quien no le gustaría tener uno?

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Sobre mí

Pablo Mayo

Ingeniero de profesión, la mayor pasión de mi vida son los coches desde que era un chaval. El olor a aceite, gasolina, neumático...hace que todos mis sentidos despierten. Ahora embarcado en esta nueva aventura, espero que llegue a buen puerto con vuestra ayuda. Gracias por estar ahí.

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Germán M.H.
Invitado
Germán M.H.

El inicio de “Pretty Woman”, cuando Richard Gere machaca sin piedad la caja de cambios del Lotus. Hasta que llega Julia Roberts y se pone a los mandos….
Esas escenas del Lotus por las avenidas de Beverly Hills… No tienen desperdicio.

Pablo Mayo
Invitado
Pablo Mayo

Gran escena de un gran coche. Si no recuerdo mal, también protagoniza una persecución en “Instinto básico”. Un modelo que sin duda no pasa de moda.


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Aficionado al mundo del motor desde que fui concebido. Aprendí a leer con revistas de coches y, desde entonces, soy un completo enamorado de la gasolina. Como no se nace sabiendo todo, cada día es importante aprender algo nuevo y así ampliar los conocimientos. Este mundillo tiene mucho que ofrecer, al igual que un servidor a vosotros los lectores.

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Todo vehículo tiene al menos dos vidas. Así, normalmente pensamos en aquella donde disfrutamos de sus cualidades. Aquella en la que nos hace felices o nos sirve fielmente para un simple propósito práctico. Sin embargo, antes ha habido toda una fase de diseño en la que la ingeniería y la planificación financiera se han conjugado para hacerlo posible. Como redactor, es ésta la fase que analizo. Porque sólo podemos disfrutar completamente de algo comprendiendo de dónde proviene.

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Me llamo Jaime Peralta Sánchez y soy estudiante de Comunicación audiovisual en la Universidad Rey Juan Carlos.