Coche del día: Ford StreetKa

Coche del día: Ford StreetKa

El utilitario que emocionó a Pininfarina


Tiempo de lectura: 4 min.

Durante los primeros años de este siglo el segmento de los descapotables dio un vuelco en Europa al doblar sus ventas respecto a ejercicios anteriores. Parte de culpa la había tenido Peugeot tras lanzar el 206 CC, quizá el mejor exponente de la popularización de los cabrio. Y como suele ocurrir en cualquier segmento, tras el pionero surgió una oleada de competidores que trataban de imitarle, si bien en pocas ocasiones lograban equiparar su éxito. Así, ni Nissan con el Micra C+C, ni Opel con el Tigra TwinTop, ni Mitsubishi con el Colt CZC consiguieron eclipsar al coqueto convertible francés. Sin embargo, la marca del óvalo azul se desmarcó lanzando el Ford StreetKa con un concepto que recordaba más a los kei car japoneses al estilo Daihatsu Copen o Suzuki Capuccino que a los más prácticos con techo metálico escamoteable.

Pininfarina obró el milagro: convertir un pequeño utilitario de cuestionable estética en un divertido roadster en el que el diseño jugaba un gran papel. Cierto es que con pintar aquellos voluminosos paragolpes de plástico negro ya tenían parte del camino ganado, pero los cambios producidos en su carrocería dieron mucho de sí. Agradecemos que no tomaran como punto de partida el Ghia Saetta, el cual curiosamente se daba un aire a otro biplaza tardío como fue el Renault Wind.

Los grupos ópticos traseros se sustituyeron por otros de formas más angulosas que realzaban su aspecto deportivo, mientras los delanteros fueron tapados parcialmente por el nuevo frontal. Los paragolpes fueron también diferentes, estando el trasero rematado por la luz de marcha atrás en posición central y baja que podría pasar por un tubo de escape desde cierta distancia. Se incluyó un pequeño alerón, así como los arcos de seguridad de acabado metálico que acentuaban su espíritu sport.

¿Pero era sólo imagen o el StreeKa ofrecía sensaciones más allá de conducir con el cielo como techo? Podría decirse que el bastidor y las suspensiones adaptadas -se ensancharon las vías, por ejemplo- sí cumplían su papel, viniendo la principal limitación por parte del motor. El elegido para mover al pequeño roadster fue un 1.6 de 8 válvulas de 95 CV, a priori suficientes para su contenido peso, pero en la práctica se quedaba bastante corto. Declaraba un 0-100 por encima de los 12 segundos y una velocidad máxima algo superior a los 170 km/h.

A base de jugar con el cambio de desarrollos cortos podías sacarle jugo en carreteras de montaña donde su dirección y tacto convencían, pero desde allí lo mejor era volver a la ciudad para aprovecharse de su recortada longitud. En vías rápidas la sonoridad no era su aliada, ya fuera con la capota abierta o cerrada. El proceso de plegado del techo de tela era sencillo aunque hubiese que hacerlo de forma manual sin demasiado esfuerzo. En el fondo el StreetKa era un roadster con pocas concesiones.

Para el interior no se complicaron en exceso al montar el salpicadero del tres puertas del que derivaba, el Ka. Algunos detalles en acabado metálico o el fondo blanco de la instrumentación lo decoraban para justificar el espíritu del StreetKa y la notable cantidad de dinero que Ford nos pedía por esta variante. El precio era, por tanto, otro de sus inconvenientes, resultando más costoso que muchos de sus rivales tales como el Tigra TwinTop, algo más práctico.

Y es que, su luneta trasera pequeña y de plástico, así como su interior estrecho con un marco del parabrisas intrusivo, le convertían en un modelo no apto para todas las tallas ni de uso durante todas las estaciones del año. En cualquier caso eran aspectos que se perdonaban si buscábamos un coche diferente y provocador con el que no pasar desapercibidos, tener la posibilidad de disfrutar a cielo abierto, o apreciar las bondades de su bastidor.

Si queréis saber más sobre este pequeñín, aquí os dejamos el enlace a una prueba que hizo Javier allá por 2005.

COMPARTE
Sobre mí

Ángel Martínez

Soy uno de esos bichos raros a los que les apasiona hablar de coches y se pasaría horas comentando modelos o repasando la historia de la automoción. Pienso que la mayoría de ellos tienen su encanto, desde el deportivo con el que soñamos hasta el utilitario que te encuentras en cualquier esquina.

4
COMENTARIOS

avatar
2000
 
smilegrinwinkmrgreenneutraltwistedarrowshockunamusedcooleviloopsrazzrollcryeeklolmadsadexclamationquestionideahmmbegwhewchucklesillyenvyshutmouth
Foto
 
 
 
  Suscribir  
el más nuevo el más antiguo
Notificar de
SergioQ4
Invitado
SergioQ4

“Los grupos ópticos tanto delanteros como traseros se sustituyeron por otros de formas más angulosas que realzaban su aspecto deportivo”. Seguro lo de los delanteros? No quedaba simplemente tapado por el nuevo paragolpe?

Pablo Mayo
Invitado
Pablo Mayo

Estás en lo cierto, aunque seguramente el autor se refiere a sus formas angulosas, desde un punto de vista de diseño. En realidad, la pieza del faro delantero como tal es la misma en el Ka y en el StreetKa. Corregimos el texto para que no resulte confuso.

SergioQ4
Invitado
SergioQ4

Siempre me dio intriga,nunca vi uno de cerca, parece una solución bastante chapucera de tuning de taller de barrio, no afecta al haz lumínico?

Quedé un poco mosqueado, por lo que vi cambian por dentro, llegué a contar 5 lámparas, mas la de giro naranja? https://www.ebay.co.uk/itm/Ford-Street-Ka-2003-2005-Depo-Head-Lamp-Light-Head-Lamp-Headlight-Right-Side/301940926308?fits=Car+Make%3AFord%7CModel%3AStreet+KA&hash=item464d14e764:g:DpcAAOSwRJ9XhXf7

Los traseros sí cambian de verdad….

Pablo Mayo
Invitado
Pablo Mayo

Desde luego no parece una solución muy elegante, pero sí económica para cambiar el diseño. En cuanto al haz, ten en cuenta que cualquier vehículo de serie debe pasar unas pruebas de homologación, entre las que se encuentran las luces. No creo que afecte demasiado, pues lo que se tapa está en el extremo.


NUESTRO EQUIPO

Pablo Mayo

Ingeniero de profesión, la mayor pasión de mi vida son los coches desde que era un chaval. El olor a aceite, gasolina, neumático...hace que todos mis sentidos despierten. Ahora embarcado en esta nueva aventura, espero que llegue a buen puerto con vuestra ayuda. Gracias por estar ahí.

Luis Blázquez

Aficionado al mundo del motor desde que fui concebido. Aprendí a leer con revistas de coches y, desde entonces, soy un completo enamorado de la gasolina. Como no se nace sabiendo todo, cada día es importante aprender algo nuevo y así ampliar los conocimientos. Este mundillo tiene mucho que ofrecer, al igual que un servidor a vosotros los lectores.

Ginés de los Reyes

Desde que tengo conciencia me llamó la atención cualquier cosa con ruedas. Aprendí a montar en bicicleta al mismo tiempo que a andar, y creo que la genética tiene algo que ver: mi padre adoraba los coches, les ponía nombres, mi abuelo conducía y participaba en el diseño de camiones, y le privaban los coches...

Javi Martín

Si me preguntas de donde viene mi afición por el motor, no sabría responder. Siempre ha estado ahí, aunque soy el único de la familia al que le gusta este mundillo. Mi padre trabajó como delineante en una empresa metalúrgica con mucha producción de piezas de automóviles, pero nunca hubo una pasión como la que puedo tener yo. Actualmente estoy escribiendo un libro para la editorial Larousse sobre la historia del SEAT 600, que se publicará en 2022, y también escribo para Car and Driver España.

Miguel Sánchez

Todo vehículo tiene al menos dos vidas. Así, normalmente pensamos en aquella donde disfrutamos de sus cualidades. Aquella en la que nos hace felices o nos sirve fielmente para un simple propósito práctico. Sin embargo, antes ha habido toda una fase de diseño en la que la ingeniería y la planificación financiera se han conjugado para hacerlo posible. Como redactor, es ésta la fase que analizo. Porque sólo podemos disfrutar completamente de algo comprendiendo de dónde proviene.

Jaime Peralta

Me llamo Jaime Peralta Sánchez y soy estudiante de Comunicación audiovisual en la Universidad Rey Juan Carlos.