Coche del día: Fiat Ecobasic

Coche del día: Fiat Ecobasic

Un prototipo de pequeño monovolumen low cost muy original en su concepto


Tiempo de lectura: 6 min.

El Fiat Ecobasic fue un vehículo conceptual presentado por el fabricante italiano en el Salón del Automóvil de Ginebra del año 2000, y que sintetizaba su idea de lo que era un automóvil low cost construido con materiales reciclables. En una época de incertidumbre, como la de cambio de siglo y de milenio, tenemos que situarnos en una época en la que triunfaban los monovolúmenes, con el Fiat Multipla (186) aparecido en el mercado solo unos años antes.

Su diseño fue obra de Roberto Giolito, del Centro Stile Fiat. Se enmarcaba en el segmento A, el más pequeño, como lo atestiguaban sus 3.480 mm de longitud. Su configuración básica era la de un hatchback de cinco puertas, con el motor situado en posición delantera transversal y tracción delantera. Su brillante coeficiente aerodinámico Cx era de 0,28. El aprovechamiento del habitáculo era envidiable, destacando su altura, sus ventanillas desalineadas y su luneta trasera de tipo burbuja.

Su estructura se caracterizaba por su ligereza y su resistencia al estar fabricado con diferentes elementos sintéticos. Para las partes más expuestas a pequeños golpes y roces, como los paragolpes, los paneles de las puertas y las aletas se utilizó un plástico pigmentado reciclado que conservaba el color en toda su estructura -bastaba pulir la superficie arañada para su reparación-, mientras que para el capó, techo y estructura de las puertas se fabricaron en plástico termoendurecido, rígido y ligero al mismo tiempo.

Fiat Ecobasic 2

Para las lunas se empleó policarbonato transparente. Además, el Ecobasic presumía de llevar pintura bicolor, tiempo antes de que se pusiese de moda. Fiat siempre ha presumido de innovaciones tecnológicas, algunas de ellas apropiadas y optimizadas por otros fabricantes. Al existir una única versión con equipamiento cerrado, los costes se ajustarían más todavía.

La mecánica diésel Multijet de segunda generación reducía el consumo por debajo de los 3 l/100 km reales

Fiat no se arriesgó para la construcción de la plataforma y el chasis, y no empleó la ligera y carísima fibra de carbono; se utilizó el acero “de toda la vida”. El uso de los materiales plásticos permitía una considerable reducción de peso -solo 750 kg-, además rebajar los costes, los procesos de reparación de las piezas fabricadas con ellos resultaban sencillas y económicas, básicamente de sustitución.

Otro importante avance en su fabricación era el sistema empleado en el proceso de pintura, la doble cataforesis, que se empleaba en las partes metálicas ya que es necesaria la conducción de una corriente eléctrica. Se realiza mediante un proceso de inmersión totalmente automatizado, obteniendo una película de protección uniforme en la totalidad de la superficie de la pieza. De esta forma las partes metálicas quedaban protegidas y no era necesaria pintarlas, con un ahorro energético de un 60 %.

La austeridad se trasladó al habitáculo, pues puertas, paneles laterales y piso carecían de revestimientos. La consola central tenía una estructura tubular a la que se le añadían los distintos cubículos portaobjetos, y en su parte central se situaban los controles de ventilación, la instrumentación y los mandos del cambio. También carecía de dirección asistida y de aire acondicionado.

Los asientos solo eran aptos para trayectos cortos, y su estructura y diseño era minimalista total, con el armazón recubierto por unas fundas de escaso relleno o una simple red elástica, cual silla playera. Los asientos traseros eran plegables hacia los laterales y se podían extraer si era necesario, al igual que los delanteros; lo más importante era la modularidad. Lo cierto es que el resultado al tacto y la vista era agradable, y divertido a la vista, atractivo y sin lujos.

Para moverlo se eligió un propulsor diésel de cuatro cilindros de la familia Multijet. Concretamente era un 1.3 JTD de segunda generación “common rail”, que entregaba una potencia de 61 CV a 3.500 RPM y 160 Nm a 1.800 RPM de par motor con sus 1.248 cc reales. Se conseguían unos consumos realmente aquilatados, del orden de los 3 l/100 km, gracias a su bajo peso y elaborada aerodinámica.

Fiat Ecobasic 5

El Ecobasic de Fiat fue una interesante apuesta por el automóvil de bajo coste gracias al uso de materiales plásticos reciclados en puertas, paragolpes o aletas, o policarbonato en las lunas. Además se redujeron los costes energéticos y en pintura al sustituir esta de las partes metálicas del vehículo por un proceso de doble cataforesis

La tecnología Multijet consistía básicamente en una inyección múltiple de gasóleo en cada fase de compresión-explosión. Esta inyección se dividía hasta en cinco subfases por ciclo del motor, por lo cual era vital una centralita electrónica que controlase la apertura y cierre de los inyectores.

Con esta nueva técnica se conseguían reducir las emisiones contaminantes entre un 30-40 % respecto a los anteriores motores JTD y un incremento de las prestaciones entre el 6-7 %, aparte de unos consumos algo menores y un nivel sonoro inferior. Eso sí, las prestaciones eran otra cosa con tan poquita cilindrada.

Tardaba 13 segundos para acelerar de 0 a 100 km/h, necesitando 10 segundos para pasar de 60 a 100 km/h en cuarta y 15 segundos en quinta para el mismo registro. Además, a bajas revoluciones empujaba con fuerza y subía de vueltas con cierta presteza. Encima resultaba poco ruidoso para ser un diésel, sin apenas presencia de material fonoabsorbente.

Fiat Ecobasic 6

El motor iba asociado a una caja de cambios manual robotizada de cinco marchas, con dos programas: estándar y económico. En modo económico el motor se paraba en las detenciones del vehículo y arrancaba al pisar el acelerador (un primitivo sistema de Start&Stop), subiendo de marcha a un régimen bajo que en modo “normal”. En modo manual no subía de marcha de forma automática al alcanzar el motor el régimen máximo ni reducía cuando iba muy bajo de vueltas, o sea, casi como un manual normal al uso, pero sin pedal de embrague.

Otras curiosidades de este prototipo era la parrilla delantera, que incluía una portezuela transparente por la cual se podía acceder directamente al depósito de líquido refrigerante y al tapón de relleno del aceite del motor; también quedaba a la vista los bornes de la batería. Tan solo se fabricaron diez unidades y finalmente no se llevó a producción en serie.

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Sobre mí

Ginés de los Reyes

Desde que tengo conciencia me llamó la atención cualquier cosa con ruedas. Aprendí a montar en bicicleta al mismo tiempo que a andar, y creo que la genética tiene algo que ver: mi padre adoraba los coches, les ponía nombres, mi abuelo conducía y participaba en el diseño de camiones, y le privaban los coches...

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Ingeniero de software a tiempo completo y apasionado del motor en mis ratos libres. Los coches me gustan desde que tengo memoria, pero fue descubrir las motos y la “enfermedad” fue a peor. Mi sueño es recorrer todos los rincones del mundo sobre dos ruedas.