Prueba: SsangYong Korando G15T GLP

Prueba: SsangYong Korando G15T GLP

Con una conducción agradable y un habitáculo amplio, es un SUV muy interesante por relación precio-producto


Tiempo de lectura: 10 min.

Hace unos meses, pude probar el SsangYong Tivoli Grand, un modelo que suele pasar un poco desapercibido por no ser de una marca puntera, por así decirlo, pero que cumple sobradamente bien con muchas de las exigencias que tiene cualquier usuario medio, a cambio de menos dinero de cualquiera de sus rivales. Y no lo digo por quedar bien con la marca, aquí no nos casamos con nadie y si hay algo que no nos gusta, lo decimos. En el fondo, para eso probamos los coches, Si no, ¿qué razón habría? Sí, nos gustan los coches, eso es algo obvio, tanto como que nos gusta conducirlos todos, sin importar el precio o el segmento, pero eso lo podemos hacer sin necesidad de publicar, por el mero vicio de hacerlo.

Durante el tiempo que tuve el Tivoli, dio la casualidad que nos preguntaron en la revista por la marca y por el SsangYong Korando, pues era uno de los modelos que tenían en la lista de posibles compras, junto a otros tantos. El caso, como cabría esperar, es que el Korando despertaba interés porque comparado con sus rivales directos, resultaba más barato, pero la marca les levantaba algo de inseguridad, ya que el interesado, veía pocos por las calles y no tenía a nadie con una unidad a quien preguntar. Eso nos hizo aprovechar la oportunidad y solicitar una unidad a la marca, para poder conocer el modelo y de paso, responder a quien nos preguntó, algo que ya hicimos por privado en su momento y que ahora, hacemos con algo más de profundidad, ya que como ocurrió con el Tivoli, el Korando cumple con lo que se espera con suficiente soltura como para tenerlo en cuenta.

Y esto, nuevamente, no es por quedar bien con la marca, es que de verdad cumple con lo que se espera. Es cierto que no cuenta con grandes lujos y que todo es, digamos, más básico que en cualquiera de sus rivales, pero eso no es impedimento para que sea un coche muy completo teniendo en cuenta el dinero que se pide por una unidad. Según la página web oficial de la marca, el SsangYong Korando tiene unas tarifas que comienzan en 21.900 euros, notablemente menos que, por ejemplo, un Peugeot 3008 (desde 33.050 euros, según web oficial), un Ford Kuga (desde 30.691 euros, según web oficial) o, por nombrar otra opción similar pero de precio más cercano, un Hyundai Tucson (desde 26.125 euros, según web oficial).

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Sin arriesgar con cosas innecesariamente caras

El SsangYong Korando se renovó allá por 2019, puliendo muchos detalles de su anterior generación y continuando con el cambio de tercio respecto a otras ediciones, que se presentaban como vehículos más aventureros, más todoterreno, por definirlo de alguna manera, frente a su enfoque actual, totalmente SUV. Una evolución necesaria, dado que los SUV son, como ya sabéis, los coches que acaparan toda la atención de los consumidores y, por tanto, también de las marcas. Sin embargo, aunque se haya convertido en auténtico SUV, no deja totalmente de lado su faceta campera y permite ciertas aventuras por caminos y senderos, siempre, claro está, que nos metamos en berenjenales como barrizales o zonas demasiado “rotas”. Ahí, en esas circunstancias, tendremos algunos problemas, algo que, por otra parte, nadie en su sano juicio haría con un coche de estos. ¿O sí?

Lo primero que llama la atención del Korando es que no arriesga en nada, juega sobre seguro en todos los apartados, ofreciendo un conjunto agradable de conducir y agradable a la vista. No tiene un diseño rompedor, y a excepción de su zona trasera, la cual encuentro un tanto burda con esa tira cromada tan gruesa, tiene un diseño acertado e incluso atractivo. Diseño, por cierto, que permite, por sus formas generales, un habitáculo amplio y cómodo. Aquí, en el interior, tampoco encontramos nada sorprendente, pero nuevamente, todo resulta agradable y funcional, incluso presume de buenos ajustes y de un buen tacto general de los mandos. Cosas que se agradecen, sobre todo teniendo en cuenta el precio de partida.

No todo es perfecto y hay algunos detalles que podrían mejorar, sobre todo si lo comparas con un Ford Kuga, que presenta una terminación a muy buen nivel, o con un Hyundai Tucson, cuyo interior ofrece un aspecto muy tecnológico, con tanta pantalla y zonas táctiles, pero en conjunto, nadie podría echar en falta nada. De hecho, en mi caso, podría destacar cosas como el pedal del acelerador “de compás” (pivota sobre el suelo), el confort de los asientos o el uso de unas levas para el volante con unas formas bastante acertadas, resultando especialmente cómodo y fácil accionarlas en cualquier circunstancia. Se agradece sobre manera que tenga mandos físicos para la climatización y una instrumentación tradicional, sencilla de leer y sin complicaciones. No resulta, obviamente, tan espectacular como otras soluciones, pero a veces, esas soluciones no son útiles, son muy llamativas y modernas, pero se complica su lectura.

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Tampoco se arriesga en cuanto a motorizaciones, pues la gama es muy sencilla. En el caso que nos ocupa, la unidad cedida por la marca estaba equipada con el motor adaptado al uso de GLP, es decir, era la versión G15T GLP, que toma como base el mismo propulsor que montaba el Tivoli Grand que pude probar, el 1.5 turbo con 163 CV. Es un motor agradable de usar, con buena entrega de potencia y más rápido de lo que parece, que se adapta para usar GLP en el taller del concesionario. Dicho de otra forma, cuando se compra un Korando GLP, en realidad se compra uno convencional con motor gasolina, al que se monta todo el sistema para uso de GLP en el taller del concesionario. Una forma habitual de trabajar en estas versiones, todo sea dicho. Esta versión tiene etiqueta ECO de la Dirección General de Tráfico, con las ventajas que ello conlleva.

Andares suaves, incluso refinados

Uno de los apartados que más me han gustado del SsangYong Korando son sus andares, su comportamiento. De primeras, hay que decir que no es un coche que destaque por su dinámica en carretera o por tener un tacto directo y deportivo, de hecho, ni uno ni lo otro se cumplen en este coche. Sin embargo, resulta un coche especialmente agradable de conducir en cualquier situación, porque las suspensiones trabajan bien, el tacto de los mandos es acertado y el motor es suave en la entrega de potencia, haciendo un buen conjunto con el cambio automático que montaba la unidad que nos prestó la marca. Me atrevo a decir que tiene unos andares refinados, siempre que no se busque un comportamiento eficaz a velocidades elevadas, porque el coche tiene una puesta a punto general más enfocada a ofrecer un confort y una facilidad de uso máximas en el día a día, aunque las suspensiones tienen un esquema bastante acertado, con columnas McPherson delante y paralelogramo deformable detrás con estabilizadoras en ambos ejes.

Es un coche que te pide calma, suavidad en las acciones con el volante o los pedales, acelerando poco a poco y afrontando las curvas a una velocidad comedida, sin excesos y con movimientos suaves del volante. Esto no quiere decir que no puedas ir rápido, como he comentado antes, el motor anda más de lo que parece, pero el Korando pierde un poco la compostura, no se encuentra cómodo en ese tipo de circunstancias. Además, los asientos tampoco sujetan lo suficiente, la dirección no es rápida y el cambio no trabaja con la rapidez necesaria.

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Con el SsangYong Korando se disfruta de otra forma, porque sí, se disfruta. No todo es correr, la suavidad de marcha también es de agradecer. Por ejemplo, el Korando afronta los rotos del asfalto con buenas maneras, sin que se traslade demasiado movimiento al habitáculo. Las curvas, si las tomas a una velocidad adecuada, las negocia sin inclinaciones de carrocería y con una sensación de control elevada. En carretera, la sensación es de aplomo, de confort y de contar con potencia y estabilidad de sobra para cualquier desplazamiento y en ciudad, cuentas con un buen radio de giro y un bacheo muy cómodo, sorteando guardias tumbados, agujeros y parches son enorme soltura y con suavidad. Además, el motor tiene una entrega fácil de dosificar, no vibra, no suena y gracias a quemar GLP, sale barato. De hecho, en toda la semana que lo tuve, solo circulé con gas, en ningún momento usó gasolina más allá de las necesidades técnicas, como el arranque.

Sin embargo, el hecho de contar con la adaptación a gas, me impidió conocer los consumos que estaba teniendo. El ordenador de a bordo no muestra cifras reales, según me contaron cuando recogí el coche y no tuve que repostar en toda la semana. Echando un ojo a los datos publicados por otros medios y por los usuarios, el consumo de gas anda los ocho y nueve litros en recorridos mixtos. La marca homologa 7,9 litros y dice que ronda los 1.000 kilómetros de autonomía con los dos depósitos. Es decir, es uno de los SUV más baratos de su segmento, es agradable de conducir y por si fuera poco, económico de usar día a día, ¿Qué más se puede pedir?

Hay modelos más dinámicos, cierto, y mejor acabados, pero como he comentado antes, son todos más caros. El Korando ofrece otras cualidades que, para quien busque un vehículo versátil, barato y con un habitáculo amplio, verá colmadas sus necesidades.

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Campero, pero sin excesos

Hay otros argumentos, además de su relación precio-producto, que podrían ser de interés para muchos usuarios. Argumentos como su buen hacer fuera del asfalto, un apartado que se ha olvidado en la gran mayoría de SUV, no en balde, pocos usuarios lo aprovechan. No obstante, siempre hay quien necesita algo más que un coche asfáltico y el SsangYong Korando puede ser una buena opción. Lo único que conviene tener en cuenta, y esto vale para cualquier SUV con aspiraciones aventureras, es que no es un todoterreno y hay determinadas situaciones que no puede afrontar. Solo hay que usar un poco la lógica y todo será coser y cantar.

En el caso que nos ocupa, todo lo que se ha comentado hasta el momento se puede aplicar a la circulación por caminos. El Korando se muestra fácil de controlar, incluso hasta cierto punto cómodo. Puede solventar agujeros, puede pasar por encima de piedras sueltas y puede superar rampas sin muchos problemas siempre, recordar, que usemos la lógica. No hay problemas con afrontar algunos agujeros, a no ser que haya barro o terreno muy suelto, porque perderá tracción y lo pasará mal, hay que huir de barrizales y cuestas con demasiada pendiente y no debemos intentar circular por tierra muy blanda, porque el coche se quedará empanzado.

La unidad cedida tenía tracción delantera, quizá con la tracción total haya menos problemas, pero para un usuario que busque cierta libertad de movimientos, sea para salir con la bicicleta, con el perro o con la familia (o todo a la vez), el SsangYong Korando cumple muy bien. Además, aunque el maletero es algo pequeño, 423 litros, sus formas son bastante cuadradas y aprovechables, así que no debería haber problemas para llevar cualquier cosa, o casi.

Datos técnicos

FICHA TÉCNICA SsangYong Korando
MODELO G15T GLP
MOTORDelantero transversal. Cuatro cilindros con 1.497 centímetros cúbicos y turbo.
RENDIMIENTOPotencia máxima120 kW (163 CV) entre 5.000 y 5.500 rpm
Par máximo280 Nm entre 1.500 y 4.000 rpm
TRANSMISIÓNAutomática de seis relaciones y convertidor de par. Tracción delantera
DIMENSIONES Y PESOSLargo por ancho por alto en milímetros4.450 x 1.870 x 1.620
Batalla en milímetros2.675
Peso1.480 kg
Velocidad punta189 km/h
Relación peso potencia9,07 kg / CV
CONSUMOSConsumo medio homologado (WLTP)7,9 litros
PRECIO21.900€

Galería de fotos

SsangYong Korando G15T GLP

21900
SsangYong Korando G15T GLP
6.6

Comportamiento en carretera

7.0/10

Comportamiento en ciudad

7.0/10

Confort

7.5/10

Consumo

7.5/10

Habitabilidad

8.0/10

Infoentretenimiento

7.0/10

Prestaciones

7.0/10

Relación valor/precio

7.0/10

Seguridad

8.0/10

espíritu RACER

0.0/10

A favor

  • Agrado de conducción
  • Confort
  • Precio

En contra

  • Un poco torpe en curvas
  • Algunos detalles del interior
  • Diseño de la parte trasera
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Sobre mí

Javi Martín

Si me preguntas de donde viene mi afición por el motor, no sabría responder. Siempre ha estado ahí, aunque soy el único de la familia al que le gusta este mundillo. Mi padre trabajó como delineante en una empresa metalúrgica con mucha producción de piezas de automóviles, pero nunca hubo una pasión como la que puedo tener yo. También he escrito un libro para la editorial Larousse sobre la historia del SEAT 600 titulado "El 600. Un sueño sobre cuatro ruedas".

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Ingeniero de profesión, la mayor pasión de mi vida son los coches desde que era un chaval. El olor a aceite, gasolina, neumático...hace que todos mis sentidos despierten. Ahora embarcado en esta nueva aventura, espero que llegue a buen puerto con vuestra ayuda. Gracias por estar ahí.

Javi Martín

Si me preguntas de donde viene mi afición por el motor, no sabría responder. Siempre ha estado ahí, aunque soy el único de la familia al que le gusta este mundillo. Mi padre trabajó como delineante en una empresa metalúrgica con mucha producción de piezas de automóviles, pero nunca hubo una pasión como la que puedo tener yo. También he escrito un libro para la editorial Larousse sobre la historia del SEAT 600 titulado "El 600. Un sueño sobre cuatro ruedas".

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Todo vehículo tiene al menos dos vidas. Así, normalmente pensamos en aquella donde disfrutamos de sus cualidades. Aquella en la que nos hace felices o nos sirve fielmente para un simple propósito práctico. Sin embargo, antes ha habido toda una fase de diseño en la que la ingeniería y la planificación financiera se han conjugado para hacerlo posible. Como redactor, es ésta la fase que analizo. Porque sólo podemos disfrutar completamente de algo comprendiendo de dónde proviene.

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No conozco sensación mejor que la de un volante en las manos. Disfruto también con ellas sobre el teclado, escribiendo ahora para vosotros algo parecido a aquello que yo buscaba en los quioscos cuando era un guaje.

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En la época en la que pasaba el día dibujando coches, alguien me preguntó: ¿pero a ti te gusta más la mecánica o la carrocería de los coches? Esa misma semana leí el Manual del Automóvil de Arias Paz. Tenía 14 años, esa simple pregunta es la razón por la que estoy aquí, desde entonces no he parado de aprender sobre lo que se convirtió en mi pasión.