Lexus RX 2027: el pionero del lujo híbrido se actualiza para seguir mandando en el silencio

Lexus RX 2027: el pionero del lujo híbrido se actualiza para seguir mandando en el silencio

Diseño afinado, dos filosofías electrificadas —enchufable de 292 CV e híbrido turbo de 371 CV— y la misma obsesión por hacer fácil la vida a bordo


Tiempo de lectura: 9 min.

Cuando Lexus presentó el RX 300 en 1998, el SUV de lujo todavía no era una categoría perfectamente dibujada. Había todoterrenos grandes, berlinas de representación y vehículos familiares con aspiraciones de aventura, pero no esa combinación de posición elevada, confort, silencio y calidad que hoy parece inevitable.

El RX ayudó a construirla. Desde entonces, el modelo se ha convertido en uno de los pilares de Lexus y en una pieza especialmente importante para entender cómo ha cambiado la idea de automóvil premium. La gama RX 2027 llega ahora con una actualización de diseño, más tecnología y dos caminos mecánicos distintos, pero su verdadera importancia no está en la novedad de cada elemento. Está en comprobar si una receta que nació como alternativa sigue teniendo sentido cuando casi todos los fabricantes quieren cocinar algo parecido.

Lexus España presenta el RX 2027 con cinco acabados y dos motorizaciones electrificadas. El RX 450h+ híbrido enchufable se ofrece en versiones BUSINESS, EXECUTIVE, F DESIGN y LUXURY, mientras que el RX 500h híbrido turbo queda asociado al acabado F SPORT. Los precios parten de 83.900 euros para el RX 450h+ BUSINESS y llegan hasta los 111.300 euros del RX 500h F SPORT, sin contar los 1.350 euros de la pintura metalizada.

El SUV que aprendió a no pedir disculpas

Todo empezó con un SUV que nunca necesitó fingir que era un todoterreno tradicional. Su primera generación no intentaba conquistar un camino embarrado ni transportar una expedición. Quería hacer algo más difícil: ofrecer la sensación de seguridad y dominio asociada a un vehículo alto sin obligar a sus ocupantes a renunciar al refinamiento de una berlina.

El resultado fue una forma de lujo menos solemne. El conductor se sentaba más arriba, los pasajeros disponían de espacio y la carrocería podía enfrentarse a la ciudad, a la autopista y a una carretera de montaña sin tener que cambiar de personalidad. Lexus entendió antes que muchos de sus rivales que el cliente de un SUV premium no siempre buscaba una aventura. A menudo buscaba una manera más cómoda de atravesar la vida cotidiana.

La marca también fue temprana a la hora de entender que el futuro del automóvil no iba a dividirse simplemente entre gasolina y diésel. En 2005, el RX 400h se convirtió, según Lexus, en el primer SUV híbrido de lujo del mundo. Aquella combinación de un motor V6 y un sistema eléctrico no pretendía convertir al RX en un coche deportivo, sino hacerlo más suave, silencioso y eficiente sin alterar su facilidad de uso.

Ese matiz explica buena parte de la identidad del modelo. Lexus no ha construido su reputación alrededor de la potencia máxima, sino alrededor de la forma en que se entrega. El RX es un automóvil que intenta reducir el esfuerzo: menos ruido, menos cambios de marcha perceptibles, menos tensión en los desplazamientos largos y una respuesta que no obliga a pensar en la mecánica para disfrutar del viaje.

Lexus RX 2027 (2)

Una actualización que sabe dónde tocar

Ahora, el RX 2027 conserva las proporciones generales de la actual generación, pero incorpora una parrilla rediseñada e integrada en el frontal, faros LED triples y una firma luminosa trasera de una sola línea. El pilar C mantiene el efecto de techo flotante, uno de los rasgos que permiten reconocer al modelo incluso cuando la carrocería se observa de lejos.

La evolución no busca el impacto de un diseño completamente nuevo. En un vehículo como el RX, cambiar demasiado puede ser contraproducente: parte de su atractivo consiste en transmitir calma y permanencia. La actualización trabaja sobre la mirada, la iluminación y la presencia del coche sin convertirlo en una escultura agresiva. Es una diferencia pequeña sobre el papel, pero importante en un segmento donde el lujo suele confundirse con la obligación de parecer más llamativo cada año.

Dentro, la pantalla táctil de 35,6 centímetros —14 pulgadas— concentra las funciones multimedia, la integración mediante Apple CarPlay y Android Auto, el climatizador y los modos de conducción. El cuadro de instrumentos digital alcanza 31 centímetros, equivalentes a 12,3 pulgadas. Son cifras familiares en el mercado actual, pero la cuestión no es solo cuánto mide una pantalla, sino si el interior sigue pareciendo un lugar habitable después de incorporarla.

El acabado EXECUTIVE representa bien esa preocupación por el entorno de los ocupantes. Incluye llantas de 21 pulgadas, faros multi-LED, techo panorámico y asientos delanteros calefactados y ventilados. La artesanía Takumi, que Lexus utiliza como una de sus señas de identidad, aparece en la atención a los materiales, los acabados y el ajuste general del habitáculo. No es una extravagancia artesanal en el sentido de un automóvil fabricado pieza a pieza, sino una forma japonesa de insistir en que el lujo también se percibe en los detalles que nadie fotografía.

Dos maneras de entender la electrificación

Más allá de la potencia, el RX 450h+ y el RX 500h representan dos respuestas a una misma pregunta. El primero parte de la posibilidad de realizar una parte importante de los trayectos diarios en modo eléctrico; el segundo utiliza la hibridación para mejorar el rendimiento y la respuesta de un SUV grande sin abandonar el motor de combustión.

Con 292 CV, el RX 450h+ ofrece una autonomía eléctrica de hasta 86 kilómetros en ciudad. Lexus anuncia 75 gramos de dióxido de carbono por kilómetro y una aceleración de 0 a 100 kilómetros por hora en 6,6 segundos. Como ocurre con cualquier híbrido enchufable, esas cifras dependen de que el propietario cargue la batería con regularidad. Su sentido no está en prometer que la gasolina ha desaparecido, sino en hacer que muchos desplazamientos habituales puedan realizarse sin utilizarla.

Por encima se sitúa el RX 500h, con un motor turbo de 2,4 litros, 371 CV, tracción integral DIRECT4 y una aceleración de 0 a 100 kilómetros por hora en 6,2 segundos. Es el RX que más se aproxima a una interpretación dinámica del modelo. Aun así, la palabra deportivo debe manejarse con cuidado: su objetivo no es comportarse como un coupé elevado, sino ofrecer más capacidad de respuesta y estabilidad cuando el conductor decide avanzar con mayor ritmo.

La convivencia de ambas versiones resume el momento tecnológico de Lexus. La marca puede ofrecer una alternativa enchufable para quien tiene dónde cargar y una híbrida turbo para quien necesita más continuidad en los viajes. No todos los clientes viven en una casa con cargador, ni todas las rutas permiten organizar la conducción alrededor de la batería. La electrificación, en este caso, no se presenta como una única respuesta obligatoria, sino como una familia de soluciones.

Lexus RX 2027 interior

El precio de vivir con calma

En la parte baja de la gama, los 83.900 euros del RX 450h+ BUSINESS colocan al modelo en un territorio donde ya no basta con hablar de transporte. Quien compra un coche así no paga únicamente por el tamaño, la potencia o la autonomía eléctrica. También paga por una experiencia de uso que debe ser coherente todos los días: entrar y salir con facilidad, viajar en silencio, disponer de espacio y recibir un trato acorde con lo que la marca promete.

Al pasar a los 101.500 euros del RX 450h+ LUXURY y a los 111.300 euros del RX 500h F SPORT, el precio no se explica solo por el motor. Aparecen el equipamiento, los materiales, el diseño exterior y la expectativa de pertenecer a una marca que ha construido su prestigio alrededor de la atención al cliente. En ese sentido, el RX compite contra otros SUV premium, pero también contra la fatiga de sus propios propietarios: un automóvil lujoso tiene que hacer que la rutina resulte más fácil, no añadir complejidad a cada decisión.

La cuestión de fondo es si el mercado sigue valorando ese tipo de lujo. Durante años, la respuesta parecía evidente. Ahora el comprador dispone de vehículos eléctricos con aceleraciones fulminantes, SUV con carrocerías más dramáticas y sistemas digitales que convierten el habitáculo en una extensión del teléfono móvil. El RX no intenta ganar esa carrera con sus propias reglas. Su defensa consiste en recordar que el bienestar al volante no siempre se mide en la capacidad de acelerar más rápido.

Una forma discreta de ser importante

El Lexus RX 2027 no es una revolución y tampoco necesita serlo. Su relevancia está en otra parte. Es un modelo que ayudó a inventar el SUV premium moderno, fue pionero en la hibridación de lujo y ha convertido el confort en una propuesta técnica, no en una simple decoración. Cada nueva generación debe demostrar que esas ideas siguen funcionando en un mercado mucho más concurrido.

La gama actualizada responde con una combinación razonable. Hay un RX enchufable para reducir el uso cotidiano del motor de combustión, un RX híbrido turbo para quien quiere más energía y una oferta de acabados que cubre desde el acceso a la gama hasta un nivel de lujo considerable. La respuesta puede parecer poco espectacular, pero esa es precisamente una de las virtudes del modelo: no necesita fingir que acaba de descubrir el futuro.

Quizá la cultura del motor también consista en observar los coches que cambiaron la industria sin convertirse en objetos de culto. El RX pertenece a esa categoría. No se suele hablar de él con la misma emoción que de un superdeportivo, pero millones de conductores han aprendido a entender el lujo, la electrificación y la carrocería elevada a través de automóviles como este.

El RX 2027 continúa esa tarea con discreción. No promete que todos los viajes serán emocionantes ni que cada trayecto puede convertirse en una carretera de montaña. Promete algo más difícil de sostener: que un coche grande, sofisticado y electrificado puede hacer que la vida diaria pese un poco menos. Para Lexus, esa no es una nota al pie de su historia. Es la historia.

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Sobre mí

Javi Martín

Si me preguntas de donde viene mi afición por el motor, no sabría responder. Siempre ha estado ahí, aunque soy el único de la familia al que le gusta este mundillo. He escrito un libro para la editorial Larousse sobre la historia del SEAT 600 titulado "El 600. Un sueño sobre cuatro ruedas".
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Ingeniero de profesión, la mayor pasión de mi vida son los coches desde que era un chaval. El olor a aceite, gasolina, neumático...hace que todos mis sentidos despierten. Ahora embarcado en esta nueva aventura, espero que llegue a buen puerto con vuestra ayuda. Gracias por estar ahí.

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Soy un apasionado de los coches desde que era muy pequeño, colecciono miniaturas, catálogos, revistas y otros artículos relacionados, y ahora, además, disfruto escribiendo sobre lo que más me gusta aquí, en Espíritu RACER.

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