El Subaru Impreza todavía existe, aunque cada vez cuesta más reconocer en él al coche que convirtió su nombre en una leyenda. Para 2027, el mercado japonés reduce su gama a un único acabado, un motor bóxer atmosférico de 2,0 litros, cambio Lineartronic y dos posibilidades de tracción. El cliente puede elegir entre un Impreza de tracción delantera o uno con el sistema integral Symmetrical AWD. No hay turbo, cambio manual ni versión WRX STI.
La oferta queda concentrada en el acabado Smart Edition. El motor desarrolla 154 PS —aproximadamente 152 CV— y entrega 193 Nm. La transmisión es siempre un cambio Lineartronic de variador continuo. La versión de tracción delantera pesa 1.390 kilogramos, mientras que la equipada con tracción integral alcanza 1.440 kilogramos. El consumo homologado se sitúa en 14,0 kilómetros por litro para la primera y en 13,6 kilómetros por litro para la segunda, según el ciclo WLTC japonés.
Como opción, el Impreza puede recibir un paquete STI Aero con splitter delantero, taloneras, spoiler trasero y extensiones para los paragolpes. El coche todavía puede llevar piezas STI, pero ya no existe un Impreza STI que justifique esas siglas desde el motor, la transmisión, la suspensión y los frenos. El nombre sobrevive como accesorio mientras desaparece la razón técnica que lo hizo famoso.
El nombre que nació en los rallyes
Subaru presentó el Impreza en 1992 como sustituto del Leone. El modelo no tardó en convertirse en la base del programa de rallyes de la marca. Las versiones WRX y STI asociaron el nombre a un motor bóxer turboalimentado, tracción integral y una puesta a punto pensada para aprovechar cada caballo sobre tierra, nieve o asfalto.
Entre 1995 y 1997, Subaru consiguió tres títulos consecutivos de constructores en el Campeonato del Mundo de Rallyes con el Impreza. Aquella etapa convirtió al modelo en uno de los nombres más reconocibles de la competición y estableció una relación directa entre el coche de los tramos y el que podía comprar un aficionado. El WRX de Colin McRae no era idéntico al coche de concesionario, pero ambos compartían una arquitectura y una filosofía claramente reconocibles.
Después llegaron Richard Burns y Petter Solberg, además de una sucesión de versiones especiales que mantuvieron vivo el vínculo con la competición. El Impreza 22B STI de 1998 representa el punto culminante de esa época: una versión ensanchada, limitada y concebida para celebrar el éxito de Subaru en los rallyes. No era un paquete estético colocado sobre un Impreza corriente. Era una declaración de intenciones.
Cuando las siglas dejaron de bastar
La historia empezó a cambiar cuando Subaru abandonó el Mundial de Rallyes al terminar la temporada de 2008. El Impreza siguió ofreciendo versiones rápidas durante algunos años, pero el vínculo con la competición ya no tenía la misma fuerza. En 2021 terminó la producción del WRX STI de gasolina con motor de la familia EJ y la marca decidió mantener el nombre WRX separado del Impreza.
La decisión actual lleva esa separación hasta sus últimas consecuencias. El Impreza puede conservar la tracción integral, uno de los rasgos técnicos más propios de Subaru, pero la ofrece como una opción dentro de una gama tranquila. El mismo nombre que antes anunciaba un coche capaz de enfrentarse a un tramo de montaña identifica ahora un compacto atmosférico con cambio CVT.
Eso no convierte al modelo actual en un mal coche. Puede ser práctico, cómodo y razonable para el mercado japonés. El problema está en la distancia entre el producto y el recuerdo que arrastra. Un Corolla o un Civic convencional no tienen que responder ante la leyenda de un campeón de rallyes. El Impreza sí.
El Subaru Impreza 2027 entierra definitivamente su pasado de tramos para convertirse en un compacto profundamente convencional: sin turbo, con cambio CVT y, por primera vez, con versiones de tracción delantera
La extraña supervivencia del STI
Subaru mantiene el paquete STI Aero como accesorio para el Impreza Smart Edition. Incluye elementos que modifican la presencia del coche, pero no aparecen asociados a una mejora del motor, la suspensión, la dirección o los frenos. El resultado puede parecer más agresivo, aunque no cambia la naturaleza del automóvil.
La situación recuerda a lo que sucede con otras siglas deportivas. Las marcas conservan nombres que el público reconoce y los utilizan para crear acabados de imagen. El problema es que STI no nació como una simple línea estética. Subaru Tecnica International desarrolló motores, transmisiones, diferenciales, suspensiones y frenos. En un Impreza WRX STI, la sigla definía el conjunto entero.
Con el Smart Edition, STI aparece como un vestuario. El coche puede ponerse el traje, pero debajo no hay un WRX disfrazado. Hay un Impreza de 154 CV con dos posibilidades de transmisión de fuerza y una única caja CVT.
Dos tracciones, una misma filosofía
La elección entre tracción delantera e integral también merece una lectura propia. Durante años, un Impreza con tracción a las cuatro ruedas parecía casi una consecuencia inevitable de su identidad. Ahora Subaru ofrece una versión de tracción delantera para reducir precio, peso y consumo, mientras reserva el sistema Symmetrical AWD para quien quiera conservar una parte de la tradición técnica de la marca.
El Impreza con tracción delantera pesa 1.390 kilogramos y homologa un consumo de 7,14 litros a los 100 kilómetros en el ciclo WLTC japonés. La con tracción integral alcanza 1.440 kilogramos y se queda en 7,35 litros a los 100 kilómetros. Son cifras razonables para un compacto actual, pero también muestran que el Impreza ha dejado de perseguir la velocidad como argumento principal.
Resulta significativo que el modelo vuelva a una gama exclusivamente de gasolina mientras el Crosstrek japonés avanza hacia una oferta híbrida. Subaru no está intentando recuperar el Impreza deportivo. Está buscando mantenerlo con una configuración sencilla y fácil de entender, aunque para ello tenga que prescindir de parte de la complejidad que había adquirido en los últimos años.
Un icono convertido en compacto
El Impreza de 2027 todavía tiene elementos que permiten reconocerlo. Conserva el nombre, la carrocería de cinco puertas, el motor bóxer y la opción de tracción integral. También puede incorporar detalles STI y sigue perteneciendo a una marca cuya imagen está ligada a los sistemas de tracción total.
Sin embargo, los elementos que lo hicieron famoso han desaparecido uno detrás de otro. Ya no hay turbo, cambio manual, carrocería de tres volúmenes, alerón gigantesco de serie, diferencial ajustable ni una versión STI desarrollada para trasladar la competición a la carretera. Tampoco existe una relación directa entre el coche de venta y un programa oficial de rallyes.
El Impreza no ha muerto. Esa es precisamente la parte interesante. Subaru lo mantiene en el catálogo porque todavía representa algo, aunque ese algo sea cada vez más abstracto. El nombre conserva valor, pero el producto se ha alejado de su significado original hasta convertirse en un compacto relativamente convencional.
Lo que queda
Quizá el Impreza actual sea la forma más honesta de medir la transformación de la industria. Las marcas ya no necesitan matar un modelo para acabar con su esencia. Basta con mantener el nombre mientras desaparecen los motores, las versiones y las soluciones que lo convirtieron en un icono.
Subaru conserva el Impreza, pero ha dejado morir todo lo demás: el turbo, el cambio manual, el vínculo directo con los rallyes y la idea de que un compacto de cinco puertas podía convertirse en una máquina extraordinaria sin abandonar su base familiar.
El Impreza seguirá vivo en Japón durante 2027 con un motor atmosférico, una caja CVT y dos sistemas de tracción. Todavía será un Subaru y todavía podrá llevar piezas STI. Pero el WRX STI, el coche que convirtió su nombre en una leyenda, pertenece a otra época. El Impreza sigue vivo. Lo que ha desaparecido es todo aquello que hacía que esperásemos algo de él.


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Javi Martín
Si me preguntas de donde viene mi afición por el motor, no sabría responder. Siempre ha estado ahí, aunque soy el único de la familia al que le gusta este mundillo. He escrito un libro para la editorial Larousse sobre la historia del SEAT 600 titulado "El 600. Un sueño sobre cuatro ruedas".Pues e acabó Subaru. Por cierto kms por litro? Por qué no haces la conversión. En España todo decimos litros a los 100.
Carlos, razón tienes. Y solo puedo decir una cosa: se me pasó.