Prueba: Hyundai Tucson Hybrid N Line

Prueba: Hyundai Tucson Hybrid N Line

Como conjunto no está nada mal, pero se echan en falta unas suspensiones un poquito mas firmes


Tiempo de lectura: 11 min.

Me encuentro sentado frente a un Hyundai Tucson Hybrid, mirando directamente a su frontal y no puedo evitar preguntarme sobre el diseño de este coche. ¿A quién se le ocurrió que este diseño funcionaría? Hace unos años, este tipo de formas, de soluciones, habría supuesto un fracaso morrocotudo, como se ha podido ver en otras ocasiones. ¿Acaso nadie se acuerda del Renault Vel Satis? Sus formas eran arriesgadas y la firma francesa pagó por ello. Y esto es un ejemplo de como funcionaban las cosas antes, no se podía arriesgar, no se podía innovar en cuestiones de diseño y formas.

Pero ahora, lo raro se ha convertido en convencional y lo convencional, en raro. El diseño de los coches se ha complicado bastante en los últimos años y se ha llegado a un punto, en algunos casos, que resulta incluso recargado; entradas y salidas de aire falsas, terminales de escape de pega, líneas que se cruzan constantemente y que acaban en ninguna parte… la búsqueda obsesiva de llamar la atención a base de añadir y añadir cosas, mientras fabricantes como Mazda presentan un diseño espectacular con solo “cuatro trazos”. Las comparaciones son odiosas, pero en estos casos, inevitables.

Justo eso estoy pensando mientras rodeo el Tucson y miro todas esas líneas y formas que plagan su lateral. ¿Por qué tanto recargo? El frontal del Tucson me parece de lo mejor del mercado, cargado de personalidad y con una solución para los faros que, sencillamente, me encanta. Cuando están apagados no se sabe donde están los faros, tienes que acercarte a mirar para ver donde están los proyectores y una vez encendidos, impactan por la imagen que ofrecen. Sin embargo, el lateral es un conjunto de líneas, formas y volúmenes que me resulta un tanto recargado, una parte del coche que no termina de cuadrar con el frontal y tampoco con la parte trasera, otra parte del coche que resulta interesante y con mucha personalidad.

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Además, y esto es algo que eliminaba ipso facto, tiene diferentes adornos que en la carrocería que simulan… ¿Qué simulan?, ¿salidas de aire?, ¿elementos con funciones aerodinámicas? Es una tendencia de muchos fabricantes, poner simples adornos que recuerdan a los coches de juguete de esos baratillos que compras en el mercadillo. La sensación al ver esos adornos es la misma que cuando te encuentras con el típico coche tuneado con “tomadas a de aire” que en realidad son piezas de plástico sujetas a la carrocería con adhesivo de doble cara.

Vuelvo al frontal… ¡Hay que ver lo que me gusta este frontal! Pero vuelvo al lateral… y no, lo siento pero no. Y es un poco faena, porque las proporciones del coche son buenas. La relación entre chapa y superficie acristalada es buena, las ruedas no parece ni grandes ni pequeñas, la ligera curvatura del frente también resulta agradable y además, el capó, muy paralelo al suelo, separa perfectamente el frontal de la burbuja que forma el habitáculo. El coche no resulta grande, ni tampoco pesado visualmente, está bien resuelto o, al menos, a mí me lo parece, peor ese lateral…

Digitalización máxima

No voy a seguir con esto de la estética, para gustos los colores y está claro que yo no soy el cliente objetivo, porque el Hyundai Tucson es uno de los mayores best seller de la marca. El Tucson es el coche más vendido en la historia de Hyundai y es uno de los SUV compactos con más éxito del mercado. Así que, por tanto, el diseño, por muy recargado que me parezca en algunos puntos, funciona, y además, funciona muy bien. Tiene que haber algo más que haga de este coche una opción tan demanda.

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Decido subir al coche, volver a casa y dejar de darle vueltas a un tema que, en el fondo, está muy influenciado por gustos personales y por modas. Pero no voy a ir a casa del tirón, voy a dar un rodeo, por una carretera que hay cerca de casa que me gusta por su trazado y por las características de la misma. Los paisanos que vivan en la zona saben de qué carretera hablo, la “antigua de Galapagar”. Es bonita y desde que cambiaron el asfalto, es incluso cómoda, pero sobre todo, si no hay tráfico, es muy divertida, aunque delicada por el poco margen que hay.

Hasta que llego allí, todo va como cabría esperar, es un coche cómodo, fácil de conducir y refinado. Es el primer híbrido de Hyundai que conduzco y la verdad, no está mal. Parece que hay una buena gestión de los motores, hay potencia más que de sobra –en conjunto son 230 CV, aunque de esto hablaré más adelante– y las suspensiones ofrecen buen control de la carrocería y un buen aislamiento respecto a los baches y rotos del asfalto. Además, en trayectos de este tipo, por carreteras secundarias, el consumo es muy bajo, poco más de 6,5 litros. Reconozco que podría pasar por alto su diseño por las sensaciones que ofrece al conducirlo.

Sin embargo, mientras pienso eso, me doy cuenta de una cosa. ¿Dónde están los botones? Los únicos botones físicos que hay en el habitáculo del Hyundai Tucson están en el volante o sirve para seleccionar las diferentes opciones del cambio. Es lo que más llama la atención de la gente cuando sube al coche, que la caja de cambios se gestione mediante botones, y además, botones bastante grandes. A mí, personalmente, no me disgusta como está resuelto, aunque me da la impresión de ser muy basto, poco refinado. No es algo que condicionaría la compra, eso seguro, pero sí lo es la falta de botones. Todo, TODO, se controla mediante superficies táctiles. Tienes que quitar la vista de la carretera para cambiar la temperatura, para cambiar la emisora de radio… Es una tendencia de diseño que, ojalá, termine pronto. Al menos no se controla todo a través de la pantalla, una solución que, en España, te deja totalmente vendido ante la Guardia Civil de Tráfico, pues, la normativa dice que no se puede manipular una pantalla mientras se conduce.

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Al menos ofrece una buena cantidad de información muy fácil de consultar y eso sí me gusta, de hecho me gusta mucho. Soy de esas personas que llevan los gráficos sobre el funcionamiento del grupo motor, los datos de consumo medio y autonomía, y porque no tiene temperatura del aceite, sino, también la llevaría en pantalla. La instrumentación es casi una tablet puesta tras el volante, ni siquiera lleva una capilla para evitar reflejos –no molestan nunca, todo sea dicho– y se hace un poco extraño ver eso ahí, sin más, pero su consulta es sencilla y la información suficiente, así que no voy a poner pegas.

Son 230 CV… sobre el papel

Llego a casa, meto el coche en el garaje y echo un último vistazo con las luces apagadas, pero con los faros encendidos. No puedo evitarlo, me encanta la imagen del frontal con las luces puestas. Justo cuando apagan, cierro y subo a casa mientras le doy vueltas a unas sensaciones que he tenido durante el camino. No quiero que se me olviden, porque tendrá que salir a comprobarlo más adelante.

Esas sensaciones tienen que ver con la respuesta y la puesta a punto del grupo motor. La ficha técnica dice que este coche, el Hyundai Tucson Hybrid, tiene 230 CV y 350 Nm de par, pero no parece que haya tanta caballería y no es por peso, porque para el tipo de coche y la tecnología que equipa, no pesa tanto como cabría esperar –1.639 kilos–. Según ficha técnica, el 0 a 100 km/h se completa en 8 segundos y ni siquiera llega a los 200 km/h de velocidad máxima, cifras que no se corresponden con sus cifras de potencia y par.

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Dicho comportamiento tiene una rápida explicación. El conjunto que da vida al Tucson híbrido se compone de un motor de gasolina 1.6 turbo con 132 kW –180 CV– y 265 Nm de par, asistido por un motor eléctrico de 44,2 kW –60 CV– y 264 Nm de par. Y cuando digo “asistido”, es que en al práctica, el motor eléctrico solo asisten al motor de combustión. Es decir, en realidad, tienes un coche con 180 CV, que en ocasiones, puede disponer de 230 CV. El motor eléctrico actúa muy poco, resulta complicado circular solo en eléctrico incluso por poblado y la batería es muy pequeña –1,49 kWh– y se acaba rápidamente. El resultado final no es malo, pues rara vez se superan los 7,5 litros a los 100 kilómetros, pero tampoco es sorprendente.

Me sigue gustando más el grupo híbrido de Toyota, pero este de Hyundai no es malo y resulta muy agradable de usar a diario. Es algo que noté tras varios días con el coche en casa, ya que no me importaba coger el coche para lo que fuera. El suave de funcionamiento, silencioso y aunque no es un tiro, responde con ímpetu cuando tiene que hacerlo. Además, y esto es algo que también hay que tener en cuenta, su interior, exceptuando la dichosa manía de ponerlo todo táctil, es igualmente agradable, sobre todo en con el acabado de la unidad probada, el N Line, que incluye detalles específicos, como algunas zonas del salpicadero con tejido oscuro y rayas rojas y blancas –queda muy bien–, los asientos, que también resultan bonitos y cómodos. Me gusta el volante, con ese diseño tan particular, que por cierto, también tiene un aro con un grosor que catalogaría de casi perfecto, y un tapizado de cuero cuya calidad es coherente con el resto del coche.

No es deportivo y tampoco es barato

El Hyundai Tucson tiene argumentos de sobra para seguir con su éxito de ventas, y no se puede negar, porque también te permite alguna salida fuera de carretera, aunque sin complicaciones. Ni siquiera barro. Lo único que he echado en falta durante todos los días que tuve el coche en casa, ha sido una suspensión más firme, y estamos hablando de una unidad con el acabado N Line, que se supone, es algo más dinámico que el resto de la gama.

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No es una barca, es decir, no te encuentras con una carrocería que se mueve de un lado a otro a poco que haya curvas u ondulaciones en la carretera, pero sí que se notan movimientos cuando aparecen curvas y se pretende mantener un ritmo medio/alto. Con dos curvas un poco más rápido de lo normal –solo un poco– ya delatan que el Tucson no se encuentra cómodo en determinadas situaciones y se pierde confianza con facilidad. Es mejor circular a una velocidad más comedida –que no quiere decir despacio– y hacer las cosas con calma. De hecho, al Tucson le gustan las carreteras amplias, con curvas de medio y amplio radio, donde puede mantener cruceros a ritmo elevado, sin que las inercias de la carrocería sean molestas o resten confianza.

Con el coche en garaje, echo como siempre el último vistazo antes de cerrar, pero en esta ocasión no me marcho, siento curiosidad por el precio. Hyundai, durante algunos años, jugó la baza de un precio un poco por debajo de los rivales, y sentí curiosidad por las tarifas del Tucson Hybrid. Busqué información y hay que reconocer que Hyundai no es la que era, pero no lo es en nada, ni por calidad, ni por tecnología o diseño, pero tampoco lo es por precio. Según web oficial –a fecha de publicación–, el precio es de 43.205 euros, con el precio de la pintura incluido –580 euros– y el descuento promocional –3.200 euros–.

Datos técnicos

FICHA TÉCNICA
MODELOHyundai Tucson Hybrid N Line
MOTOR TÉRMICOGasolina, delantero transversal con cuatro cilindros y 1.598 cc, 132 kW (180 CV) y 265 Nm de par
MOTOR ELÉCTRICODelantero transversal, 44,2 kW (60 CV) y 264 Nm de par
BATERÍASPlímero de litio con 1,49 kWh colocada en posición central traseratrasera
AUTONOMÍA ELÉCTRICA (WLTP)N.D.
RENDIMIENTOPotencia máxima169 kW (230 CV)
Par máximo350 Nm
TRANSMISIÓNTracción delantera, cambio automático de convertidor de par y 6 relaciones
SUSPENSIÓNDelanteraIndependiente tipo McPherson, muelles helicoidales, amortiguadores hidráulicos de firmeza variable DCC (Control de Chasis Adaptativo)
TraseraParalelogramo deformable, muelles helicoidales
DIMENSIONES Y PESOSLargo por ancho por alto (mm)4.500 x 1.865 x 1.650
Batalla2.680 milímetros
Vías del./tras.1.615 milímetros / 1.622 milímetros
Peso declarado1.639 kilos
MALETERO616 litros (1.795 litros con los asientos abatidos)
NeumáticosMichelin Primacy 4 en medidas 235/59 R19
DATOS PRESTACIONALESAceleración de 0 a 100 km/h8 segundos
Velocidad punta193 km/h
Relación peso potencia7,12 kg / CV
CONSUMOSConsumo medio homologado (WLTP)5,8 litros / 100 kilómetros
Consumo medio durante la prueba6,8 litros
PRECIO 45825 €

Galería de fotos

Hyundai Tucson Hybrid

45825 €
Hyundai Tucson Hybrid
6.8

Comportamiento en carretera

7.0/10

Comportamiento en ciudad

8.0/10

Confort

8.0/10

Consumo

7.0/10

Habitabilidad

8.0/10

Infoentretenimiento

8.0/10

Prestaciones

7.0/10

Relación valor/precio

7.0/10

Seguridad

8.0/10

espíritu RACER

0.0/10

A favor

  • Resultado final del grupo motor
  • Sensación de calidad general
  • Diseño del frontal

En contra

  • Suspensiones un poco blandas
  • Diseño de algunos paneles de la carrocería
  • Las presataciones no se corresponden con su potencia
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Sobre mí

Javi Martín

Si me preguntas de donde viene mi afición por el motor, no sabría responder. Siempre ha estado ahí, aunque soy el único de la familia al que le gusta este mundillo. Mi padre trabajó como delineante en una empresa metalúrgica con mucha producción de piezas de automóviles, pero nunca hubo una pasión como la que puedo tener yo. También he escrito un libro para la editorial Larousse sobre la historia del SEAT 600 titulado "El 600. Un sueño sobre cuatro ruedas".

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Ingeniero de profesión, la mayor pasión de mi vida son los coches desde que era un chaval. El olor a aceite, gasolina, neumático...hace que todos mis sentidos despierten. Ahora embarcado en esta nueva aventura, espero que llegue a buen puerto con vuestra ayuda. Gracias por estar ahí.

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Aficionado al mundo del motor desde que fui concebido. Aprendí a leer con revistas de coches y, desde entonces, soy un completo enamorado de la gasolina. Como no se nace sabiendo todo, cada día es importante aprender algo nuevo y así ampliar los conocimientos. Este mundillo tiene mucho que ofrecer, al igual que un servidor a vosotros los lectores.

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En la época en la que pasaba el día dibujando coches, alguien me preguntó: ¿pero a ti te gusta más la mecánica o la carrocería de los coches? Esa misma semana leí el Manual del Automóvil de Arias Paz. Tenía 14 años, esa simple pregunta es la razón por la que estoy aquí, desde entonces no he parado de aprender sobre lo que se convirtió en mi pasión.