Celebramos el 20 aniversario del Suzuki Swift Sport con una ruta por la sierra de Madrid

Celebramos el 20 aniversario del Suzuki Swift Sport con una ruta por la sierra de Madrid

La diversión está asegurada con este coche


Tiempo de lectura: 13 min.

Cuantos más coches puedo probar, más me doy cuenta de una cosa: me gustan, cada día más, los coches pequeños y con motores relativamente potentes, esto es, unos 200 CV. También entran en la ecuación todas las potencias por debajo de esa cifra, obviamente, pues se acercan mucho a la idea que tengo yo de disfrutar en carretera y que, en alguna ocasión, he comentado por aquí. Siempre es más divertido llevar un coche poco potente al límite, que uno muy potente muy por debajo de sus posibilidades, y un segmento B con un motor capaz de rendir entre 150 y 200 CV encaja a la perfección en esa idea. ¿Eso quiere decir que no me gustan los coches más potentes? Ni de lejos, pero su disfrute en carretera está más limitado por la falta de espacio y no puedes desatar todo su potencial.

De hecho, si a la idea le sumas una puesta a punto que sea exigente, entonces, tenemos un cocktel perfecto para salir un fin de semana y llegar a casa, después de varios cientos de kilómetros, la mar de relajado. No importa si tu mujer se cabrea porque llegas tarde a comer y no has avisado, estarás tan contento y te lo habrás pasado tan bien, que valdrá la pena la regañina. Os lo digo por experiencia, porque no sería la primera vez –y seguramente tampoco será la última–, que salgo con un coche de pruebas un sábado a las 9:30h de casa y llego a las 16:00h, sin que la pobre Isabel sepa nada de mí, y todo porque el coche que tengo en esa ocasión es divertido.

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Algo así nos ocurrió cuando tuvimos el Suzuki Swift Sport en el garaje, y hablo en plural porque Miguel también se llevó su respectivo rapapolvo por no avisar que llegaría tarde a casa para comer. No había probado nunca el Swift Sport y la ocasión merecía la pena, además, cuando pedimos el coche a Suzuki, la idea era celebrar el 20 aniversario del modelo, así que teníamos que hacer algo que mereciera la pena, ¿no? La ocasión pintaba en bastos, porque teníamos entre manos un coche con mucha fama, que se acercaba bastante a la idea que tengo yo de un coche “para jugar” y por si fuera poco, vivimos tan cerca de la sierra de Madrid que resultó imposible no perderse por esas carreteras.

Estuvimos toda la semana hablando sobre dónde podríamos ir, había que buscar tramos muy ratoneros, pero con buen asfalto y poco tráfico, que no solo sirvieran para exprimir al japonés, sino que nos permitieran sacar unas bonitas fotos. El tema de las fotos, a veces, nos hace rebanarnos los sesos en busca de zonas que ofrezcan posibilidades de saca algo decente, un reportaje no está nunca completo sin una buena sesión de fotos. También es cierto que, en ocasiones, nos complicamos en exceso con el tema de las fotos, pero cuando tienes coches como el Swift Sport, merece la pena el esfuerzo.

Como ha ocurrido con casi todos los modelos del mercado –a excepción del Toyota GR Yaris–, solo se ofrece con carrocería de cinco puertas y se echa en falta una carrocería de tres, más deportiva

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Desde el primer momento ya puedes notar que este coche es algo serio

Así, recogí el Swift Sport un lunes por la mañana y como suele ser ya cosa normal, me esperaban unos 50 kilómetros de autopista hasta mi casa. Tenía algunas referencias del Suzuki Swift que probamos a comienzos de 2023, así que los cambios que tenga el Sport serían fácilmente identificables, aunque por lo general, estas versiones suelen tener cambios lo suficientemente grandes como para darse cuenta de que eso no es así en el resto de versiones. La suspensión, por ejemplo, es el elemento que más se nota, al igual que los asientos, no obstante, reconozco que yo tenía una idea preconcedida sobre el Suzuki Swift Sport y lo que encontré no se parecía nada a esa idea. No esperaba un coche tan serio, tan deportivo. Es un mundo totalmente aparte con respecto al 1.2 semihíbrido que pude probar anteriormente.

Es un detalle que se nota nada más abrir la puerta, porque te reciben unos asientos muy deportivos e incluso bonitos. Me recuerdan un poco a los que monta Toyota en los GR Sport, aunque Suzuki los monta con tapicería de tela, sin rastro de cuero por ningún lado. Que no tengan cuero no es un problema, de hecho, habrá quien opine que mejor así, porque el cuero, a veces, no interesa porque en invierno en frío y en verano, si les da el sol, te abrasas las posaderas y la espalda –no sería la primera vez que me pasa… –.

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De todas formas, aunque los asientos son buenos, la posición de conducción tiene las mismas pegas que en cualquier otro Suzuki Swift y tiene que ver, básicamente, con la regulación del volante. Si quieres que el volante te quede a una distancia correcta, tienes que ir con las piernas un poco más flexionadas, al menos en mi caso, aunque acabas por acostumbrarte por una vez colocado, todo está donde esperas que esté, es decir, el cambio, los pedales, los mandos del climatizador… todo está lo suficientemente bien colocado como para encontrarlo sin tener que mirar ni pensar. Además, también te olvidas un poco de la posición de conducción cuando inicias la marcha y notas el tacto general que tiene el coche, así como la respuesta del motor. El chasis ofrece un tacto bastante firme y deportivo, mucho más de lo que me esperaba y el motor, con 235 Nm de par entre 2.000 y 3.000 revoluciones, permiten circular con el motor a poco régimen y tener una buena salida desde parada, acción a la que también ayuda el motor eléctrico.

Sí, el Swift Sport es híbrido, o mejor dicho, micro híbrido –semi hibridación, hibridación suave, mild hybrid… elige lo que más te guste–, lo que supone contar con un pequeño motor eléctrico que asiste al de combustión –y etiqueta ECO– y que, en todos los MHEV que ha probado, hace un trabajo bastante aceptable. Básicamente, las salidas desde parado son más suaves, pero también más rápidas, al tiempo que reduce el consumo. No debemos olvidar que cuando más gasta un motor de combustión, es al iniciar la marcha y al ganar velocidad, momentos en los que el motor eléctrico se agradece. No hace magia, el motor es el que es y el coche también, pero hace más agradable la conducción. Además, en esta ocasión, no noté molestias al frenar como si me ha ocurrido con otros.

La posición al de conducción es un fastidio y aunque te acabas acostumbrado, podrían, en pleno Siglo XXI, añadir una regulación en profundidad para el volante

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Me explico. Yo soy de esas personas que frenan con la caja de cambios siempre que puede, es decir, cuando tengo una caja de cambios manual. Con los mild hybrid ocurre que, cuando pisas el embrague, pierdes la retención del motor eléctrico y notas como el coche, aunque tienes el freno pisado, pierde deceleración. Al bajar de marchas al frenar, lo que obtienes es una serie de tirones con cada cambio de relación que se hace molesto. Son tirones muy tenues, pero a mí me resultan un incordio, pero no los noté en el Swift Sport. En conducción deportiva da igual porque frenas casi a fondo y no sientes pérdida de retención, pero en ciudad se agradece no tener esa sensación constantemente.

Las suspensiones, bastante firmes, pero por suerte, nada secas, también ayudan. La carrocería, al menos en conducción normal y a velocidades legales, no se mueve un ápice, y mantiene un mínimo confort de marcha que le otorga un tacto de coche “gordo”, tienes la impresión de conducir un coche de mayor categoría y mayor empaque, no un segmento B con aspiraciones de matagigantes. La forma de mantener la trazada, como se comporta frente a juntas de dilatación y baches, como afronta curvones largos de autopista a buen ritmo… no paras de pensar todo el rato que este coche necesita curvas de montaña; el coche, y sí, también el que va al volante.

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Este coche es carne de carretera de montaña…

Después de toda la semana de arriba para abajo, que si ve a comprar, que si recoge al niño del colegio… llegó por fin el momento. Es viernes por la tarde y le doy un toque a Miguel, a ver si se le ocurre algún sitio donde podemos desparramar con el Swift. Miguel trabajó repartiendo con un camión por toda la sierra de Madrid, se conoce todas las rutas inimaginables y es la persona ideal para consultar rutas por la zona –si queréis alguna, no dudéis en preguntar–. De primeras, no se le ocurrió ninguna ruta específica, pero luego, cuando le recogí en casa y empezamos a rodar, su alma de quemadillo comenzó a tomar el control.

Salimos dirección, como siempre, Robledo de Chavela, una carretera que ya nos conocemos de sobra y que nos sirve para calentar y para tomarle todavía más las medidas al coche. Además, es una carretera que, a pesar de contar con mucha curva y muy poca recta, resulta muy rápida, mucho más de lo que parece. Así, según coronamos la Cruz Verde, entramos en la rotonda y salimos con el pedal en la moqueta mientras metemos tercera y cuarta, para después, enlazar varias curvas a un ritmo muy alto y frenar fuerte para afrontar otro puñado de enlazadas. Las primeras sensaciones son fantásticas, hay chasis para digerir 200 CV y todo en general, ofrece una confianza altísima. Sin embargo, en ciertas zonas se nota que anda un poco flojo de motor y resulta más interesante frenar un poco antes y acelerar suavemente casi al inicio de la misma curva.

Las carreteras de montañan con muchas y pocas rectas son el lugar perfecto para exprimir sus capacidades

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El motor del Suzuki Swift Sport es un cuatro cilindros de 1.373 centímetros cúbicos sobrealimentado por un turbo y su respectivo intercooler. Se anuncian 95 kW a 5.500 revoluciones, es decir, 129 CV, que reciben la ayuda de los 10 kW –13,6 CV– y 53 Nm que general el motor eléctrico. Son pocos caballos para un coche que presume de ser muy deportivo, pero pesa menos de 1.100 kilos y la distancia entre ejes es de 2.450 milímetros, es un coche realmente ágil y afronta las curvas como si fuera pegado al suelo, pero el motor, cuando le pides potencia, llega hasta donde llega y al final, eso se nota. Pero el problema no es el motor, es el chasis, que va sobrado para gestionarlo todo, lo pudimos comprobar en una ocasión. Afrontamos una curva a izquierdas en el puerto de Arrebatacapas, un viraje casi ciego y que, además, se cierra bastante. Al llegar al ápice nos dimos cuenta de que venía un coche de frente, lo que obligo a soltar, corregir trayectoria y frenar, y todo sucedió sin estrés, sin movimientos bruscos del coche, con una sensación de control absoluta.

Pero antes de llegar a Arrebatacapas tuvimos más situaciones interesantes. Por ejemplo, no importa que frenes en medio de la curva y cierres la dirección, las ruedas traseras apenas se moverán, no hay mucho deslizamiento, pero si cierras la trayectoria de forma más brusca y sin frenar, entonces, la trasera sí desliza. Algo que descubrió Miguel durante uno de los tramos y le gustó tanto, que acabó tomando más de una curva así. Y no me extraña, porque el coche te deja jugar, te pide más y más en cada curva, te da confianza para frenar cada vez más tarde y para acelerar cada vez más pronto. Aquí, que el motor no sea un derroche de potencia se agradece, porque puedes aplicar todo lo que hay al asfalto sin que haya pérdidas de adherencia y sin que el eje delantero se sature, y, por tanto, sin que haya tendencia a abrir la trazada.

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Kilómetro tras kilómetro nos íbamos animando y el ritmo subía con cada curva y con cada frenada, con cada movimiento de volante, con cada cambio de marcha… el Suzuki Swift Sport se mueve como pez en el agua por carreteras donde las rectas no abundan, de hecho, acabas por circular a un ritmo desquiciante cuantas más curvas haya, no puedes evitarlo. Y lo mejor de todo, o al menos lo que más me gusta a mí, que este coche cuadra a la perfección con la idea que yo tengo de coche “para salir a jugar”: pequeño, ligero, muy ágil y con un motor que puedes exprimir hasta las últimas consecuencias. Por si fuera poco, tampoco gasta demasiado, aunque como cualquier otro motor, cuando le exiges al máximo, él exige gasolina. El problema está en su depósito de 37 litros, porque se puede quedar algo corto si vas realmente rápido. Nosotros tuvimos que parar a llenar, y eso que salimos con un poco más de la mitad…

Nuestro Swift Sport no era un 20 aniversario, pero lo parece

Ya una vez en casa estuvimos, como siempre, analizando las sensaciones y sembrando el terreno para que la charla por ni avisar que llegábamos tarde fuera más gorda. Miguel decía que le gusta y punto, que le parece “una pelotilla cojonuda” y que tenemos que pedirlo otra vez para hacer una comparativa. La verdad es que estoy de acuerdo con él, el coche es un juguete y puedes disfrutar muchísimo, pero en mi caso, echo en falta un poco más de motor. No mucho, quizá 10 o 15 CV más y sería perfecto, y eso, seguro que se puede lograr con una reprogramación –ojo con las famosas “repros”, no todo el mundo puede hacerlas y no todos los aumentos de potencia merecen la pena si quieres que tu motor no rompa… –.

Mientras estábamos de cháchara me di cuenta de una cosa. Suzuki nos dejó un Swift Sport que, por decoración, se parecía mucho a un 20 aniversario, solo le faltaban los detalles en color rojo en la carrocería –en la calandra y en los espejos laterales– y algún detalle mínimo, porque el interior es casi calcado. De todas formas, creo que a un coche como este le sentaría mejor un coche más vivo, un rojo, un azul eléctrico o incluso el amarillo verdoso que he visto en algunas unidades.

Datos técnicos

FICHA TÉCNICASuzuki Swift Sport
MODELOSuzuki Swift Sport Hybrid
MOTORDelantero transversal. Cuatro cilindros en línea y 16 válvulas con doble árbol de levas en cabeza (DOHC). Distribución por correa e inyección directa de gasolina, con turbocompresor eintercooler. 1.373 centímetros cúbicos.
RENDIMIENTOPotencia máxima95 kW –129 CV– CV a 5.500 RPM
Par máximo235 Nm a 2.500 RPM
MOTOR ELÉCTRICODelantero a 48 voltios, 10 kW –13,6 CV– y 53 Nm.
TRANSMISIÓNCaja de cambios manual de seis relaciones. Tracción delantera con diferencial libre
BateríaIones de litio con 0,384 kWh colocada en posición delantera central
DIMENSIONES Y PESOSLargo por ancho por alto3.890 x 1.735 x 1.495 mm
Batalla2.450 mm
Peso1.095 kg
DATOS PRESTACIONALESAceleración de 0 a 100 km/h9,1 segundos
Velocidad punta210 km/h
Relación peso potencia8,48 kg / CV
CONSUMOSConsumo medio homologado (NEDC)5,6 l/100 km
Consumo medio durante la prueba6,4 /100 km
PRECIO UNIDAD PROBADA25.745 €

Galería de fotos

Suzuki Swift Sport

25.745 euros
Suzuki Swift Sport
7.2

Comportamiento en carretera

8.5/10

Comportamiento en ciudad

7.0/10

Confort

7.0/10

Consumo

7.0/10

Habitabilidad

6.5/10

Infoentretenimiento

6.0/10

Prestaciones

7.0/10

Relación valor/precio

7.0/10

Seguridad

7.5/10

espíritu RACER

8.5/10

A favor

  • Comportamiento
  • Sensaciones de conducción
  • Consumos

En contra

  • Falta regulación para el volante
  • No vendría mal algo más de motor
  • Solo con cinco puertas
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Sobre mí

Javi Martín

Si me preguntas de donde viene mi afición por el motor, no sabría responder. Siempre ha estado ahí, aunque soy el único de la familia al que le gusta este mundillo. Mi padre trabajó como delineante en una empresa metalúrgica con mucha producción de piezas de automóviles, pero nunca hubo una pasión como la que puedo tener yo. También he escrito un libro para la editorial Larousse sobre la historia del SEAT 600 titulado "El 600. Un sueño sobre cuatro ruedas".

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Ingeniero de profesión, la mayor pasión de mi vida son los coches desde que era un chaval. El olor a aceite, gasolina, neumático...hace que todos mis sentidos despierten. Ahora embarcado en esta nueva aventura, espero que llegue a buen puerto con vuestra ayuda. Gracias por estar ahí.

Javi Martín

Si me preguntas de donde viene mi afición por el motor, no sabría responder. Siempre ha estado ahí, aunque soy el único de la familia al que le gusta este mundillo. Mi padre trabajó como delineante en una empresa metalúrgica con mucha producción de piezas de automóviles, pero nunca hubo una pasión como la que puedo tener yo. También he escrito un libro para la editorial Larousse sobre la historia del SEAT 600 titulado "El 600. Un sueño sobre cuatro ruedas".

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Todo vehículo tiene al menos dos vidas. Así, normalmente pensamos en aquella donde disfrutamos de sus cualidades. Aquella en la que nos hace felices o nos sirve fielmente para un simple propósito práctico. Sin embargo, antes ha habido toda una fase de diseño en la que la ingeniería y la planificación financiera se han conjugado para hacerlo posible. Como redactor, es ésta la fase que analizo. Porque sólo podemos disfrutar completamente de algo comprendiendo de dónde proviene.

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No conozco sensación mejor que la de un volante en las manos. Disfruto también con ellas sobre el teclado, escribiendo ahora para vosotros algo parecido a aquello que yo buscaba en los quioscos cuando era un guaje.

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En la época en la que pasaba el día dibujando coches, alguien me preguntó: ¿pero a ti te gusta más la mecánica o la carrocería de los coches? Esa misma semana leí el Manual del Automóvil de Arias Paz. Tenía 14 años, esa simple pregunta es la razón por la que estoy aquí, desde entonces no he parado de aprender sobre lo que se convirtió en mi pasión.

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