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Sí, es difícil tener programas de coches en TV para entusiastas en España

Como lo queremos, en abierto y gratis: todo a la vez no se puede

Sí, es difícil tener programas de coches en TV para entusiastas en España

Corren malos tiempos para la prensa del motor en todos los ámbitos, no únicamente en el menguante medio del papel. Cuando un medio -como este que estás leyendo- pretende salir de los cánones comerciales y las grandes audiencias, que no son expertas en automovilismo, todo es más complicado. El consumidor generalista de prensa del motor básicamente quiere consejos y orientación para la compra y el mantenimiento.

Por otro lado está el consumidor entusiasta, como seguramente seas tú, que quiere algo más a la carta, con más detalles, más información, más profundidad y sin un interés tan comercial. Ahí empiezan los problemas. Si, además de eso, tiene que ser gratis, todo se complica, ya que las vías de financiación no son tan abundantes. Al final, los medios tenemos que pagar salarios, costes de producción, soporte… Nada de eso es precisamente gratis.

Y cuando es gratis, pues los medios, guión, tiempos… son los que son

Particularizando en el mundo de la televisión, tenemos dos programas comerciales que pertenecen al universo del duopolio televisivo, Mediaset (Telecinco) y Atresmedia (Antena 3), con sus «Más que coches» y «Centímetros cúbicos». Ambos programas cumplen con lo que espera una gran audiencia de ellos. También tendremos dentro de poco la cuarta temporada de «TV Onmotor» en el canal D-MAX, tal y como explica Juan Francisco Calero en su videoblog:

El vídeo es un poco largo, pero merece la pena consumirlo hasta el final. No puedo hacer sino sumarme a sus tesis y asumirlas como propias. Al final, un contenido bueno solo se puede hacer o cobrando o con apoyo financiero. Calero explica muy bien por qué no se puede hacer un «Top Gear» en España, falta financiación, y también hay que decir que la BBC cobra un canon por cada televisor que hay en Reino Unido. Con esa pasta se puede hacer buena televisión, o con grandes audiencias -véas en EEUU- que justifican unos buenos ingresos por publicidad.

Me vais a permitir hacer un inciso para hablar sobre uno de los programas de coches más famosos de la televisión en España, «La Segunda Oportunidad», que dirigió mi abuelo -Paco Costas- entre 1978 y 1979. Dentro de tres semanas se celebrará el 40 aniversario de su primer episodio, aireado en TVE el viernes 20 de octubre de 1978. Previamente, se emitió el piloto, «Culpable, el hombre» (1975), que TVE tuvo la gentileza de recuperar de su archivo después de que Paco nos dejara.

Ese programa en realidad no era de coches, era sobre seguridad vial, y coincidieron a la vez varias circunstancias para justificar su éxito:

  • No había competencia, ni con otros canales, ni la propia televisión competía otros medios como los móviles o Internet
  • Había presupuesto: 55 millones de pesetas de la época, que equivalen -ajustando la inflación- a casi 2,3 millones de euros
  • Había apoyo por parte de la DGT, los fabricantes de coches -aunque parezca mentira-, la Guardia Civil de Tráfico, el Ministerio del Interior… y hasta del Gobierno. También hay que decir que ese apoyo terminó con el episodio no emitido, «Culpable, el medio», que desapareció de TVE una vez producido por todo lo que dejaba en evidencia a nivel de infraestructuras
  • La finalidad del programa no era entretener, sino salvar vidas, y en esa época se mataban unas 5.000 personas al año con un parque móvil muchísimo más pequeño que el presente -y mucho más inseguro-
  • Las familias estaban reunidas en torno al televisor un viernes después del telediario de las 21:00, no cada uno a su bola
Paco Costas 1978

Hasta ahí podemos comparar. Paco Costas dirigió programas de motor en TV el tiempo que le «dejaron», también hubo otras series menos conocidas como «Así fue, así lo cuenta», «Seguridad Vial» y «Grand Prix, así es la Fórmula 1». A partir de ahí, ningún intento dio frutos. Uno de los últimos fue la serie «La Otra Oportunidad», cuyo programa piloto se hizo hace más de 10 años. Doy fe que Paco lo intentó, pero siempre se daba contra el mismo muro: o no había apoyos, o no había presupuesto.

En nuestros días plataformas como Youtube permiten que podamos disfrutar de buenos contenidos, como «Powerart» o «Punta-tacón», y varios videoblogs que son muy buenos aunque no todos sean profesionales. También se puede encontrar contenido de nula calidad, pero ya cada uno cataloga bajo sus criterios. Lamentablemente, hacer buenos programas es caro, es laborioso, y no suele estar bien recompensado.

¿Habría logrado algo «La Segunda Oportunidad» en 2018? Me temo que lo más probable es que no

La sociedad no es la misma, el Gobierno de España está enfrascado en otras prioridades, y la DGT está más preocupada en la eficacia de su aparato sancionador que en cortar de raíz todo lo que provoca accidentes de tráfico sin recurrir a la vía punitiva. A lo mejor se podría producir con fondos de un pez gordo, como Movistar+, Netflix o Amazon, pero tengo enormes dudas de que hubiese tenido cabida en la televisión en abierto actual.

Me encantaría algún día poder trabajar en algo medianamente similar, haciendo un contenido informativo, didáctivo y entretenido, pero cuando pienso en todos los obstáculos que hay que salvar, prácticamente se me quitan las ganas. Puede que algún día suene la campana y sea posible hacer una versión actualizada de «La Segunda Oportunidad», antes de que los coches autónomos y la dictadura de la tecnología acaben convirtiendo, con el tiempo, los accidentes de tráfico en una rémora del pasado.

Finalizo esta disertación con el recordatorio de que el «gratis total» es muy difícil de compatibilizar con una buena labor periodística. Ahí están los ejemplos de iniciativas -fuera del mundo del motor- como La Marea o elDiario.es, que persiguen su sostenibilidad e independencia mediante las aportaciones de socios lectores sin tener que recurrir a un método desagradable como el paywall.

Los grandes medios de comunicación -en papel, en televisión, en radio…- están fuertemente supeditados a lo que ingresan por publicidad, eso no es un secreto para nadie. TVE es la excepción al financiarse por presupuestos públicos, pero hasta un programa didáctico como «Seguridad Vital» ha perdido su espacio en la parrilla. Aunque no reventaban varios coches por episodio, el espíritu de formar y entretener, sin llegar al espectáculo, era similar al de «La Segunda Oportunidad».

Pero como en este mundillo algunos somos muy cabezotas, seguiremos insistiendo, y lo seguiremos intentando, cueste lo que cueste, y cueste lo que nos cueste -si aparecen los dineros necesarios, claro-.

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Sobre mí

Javier Costas

Me gustan los coches desde que tengo uso de razón (o antes). Tras haber conducido más de 400 coches aquí sigo, divulgando y aprendiendo a partes iguales sobre las cuatro ruedas. Vosotros habéis hecho que se convierta en mi pasión.

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Ingeniero de profesión, la mayor pasión de mi vida son los coches desde que era un chaval. El olor a aceite, gasolina, neumático...hace que todos mis sentidos despierten. Ahora embarcado en esta nueva aventura, espero que llegue a buen puerto con vuestra ayuda. Gracias por estar ahí.

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Me gustan los coches desde que tengo uso de razón (o antes). Tras haber conducido más de 400 coches aquí sigo, divulgando y aprendiendo a partes iguales sobre las cuatro ruedas. Vosotros habéis hecho que se convierta en mi pasión.

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Aficionado al mundo del motor desde que fui concebido. Aprendí a leer con revistas de coches y, desde entonces, soy un completo enamorado de la gasolina. Como no se nace sabiendo todo, cada día es importante aprender algo nuevo y así ampliar los conocimientos. Este mundillo tiene mucho que ofrecer, al igual que un servidor a vosotros los lectores.

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Desde que tengo conciencia me llamó la atención cualquier cosa con ruedas. Aprendí a montar en bicicleta al mismo tiempo que a andar, y creo que la genética tiene algo que ver: mi padre adoraba los coches, les ponía nombres, mi abuelo conducía y participaba en el diseño de camiones, y le privaban los coches...

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Con 20 años no ponía ni una sola tilde y llegaba a cometer faltas como escribir 'hiba'. Algo digno de que me cortaran los dedos. Hoy, me gano un sueldo como redactor. ¡Las vueltas que da la vida! Si me vieran mis profesores del colegio o del instituto la charla sería de órdago. Pero aquí estoy, escribiendo sobre mi pasión donde me dejan. Si hace unos años me dicen que terminaría así, las carcajadas se habrían escuchado hasta en Australia, pero ahora no sabría vivir sin ello.