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Limitadores de velocidad para todos, otra ocurrencia de la DGT

Pere Navarro se ha mostrado favorable a su implantación y obligatoriedad

Limitadores de velocidad para todos, otra ocurrencia de la DGT

Hace unos meses apareció una tecnología ligada a las cámaras que son capaces de reconocer señales de tráfico: el limitador de velocidad inteligente. Si el coche es capaz de saber cuál es el límite legal, se puede capar el acelerador e incluso actuar en los frenos suavemente para evitar que el vehículo se pase del límite. Es algo estupendo, mientras sea voluntario.

Durante la jornada «Hacia la seguridad de serie en todos los vehículos» organizada por la Fundación MAPFRE, el Consejo Europeo de Seguridad del Transporte y la DGT hoy se han presentado las evoluciones en materia de seguridad de los coches en los últimos años. El director del ente público se ha mostrado favorable a que se limite la velocidad de forma automática como forma de evitar la siniestralidad.

Recordemos que ahora mismo la preocupación de la DGT es la velocidad excesiva en las vías secundarias, donde ha aumentado la siniestralidad y se acumulan el 77 % de las víctimas según el cómputo provisional (vías extraurbanas y muertes en menos de 24 horas). De ellas, el 36 % falleció por salirse de la vía y el 28 % por choques frontales, y obviamente, la velocidad empeora las consecuencias.

Pero el limitador de velocidad inteligente no evita la salida de vía, ni los adelantamientos imprudentes, solo capa la velocidad, y en vehículos nuevos que dispongan de él. Con un parque móvil que supera los 12 años de edad, pasarán décadas antes de que eso se empiece a notar. Tendrá más eficacia en la reducción de víctimas que los coches autónomos se preocupen de no pasarse del límite nada, aparte de no hacer adelantamientos temerarios ni salirse de la vía por la distracción.

Una vez más, se pretende matas moscas a cañonazos. Si la gente se sale de la vía es por distracción, cansancio, alcohol y drogas, hacer lo que no debe, deslumbramientos… y sí, la velocidad lo empeora, pero es un factor concurrente. Se puede uno salir de la vía a velocidad legal, y para eso el limitador de velocidad inteligente es completamente inútil.

Resulta muchísimo más eficaz el asistente de mantenimiento de carril, el avisador de ángulo muerto, el asistente de frenado automático, etc. Esos sistemas están encaminados a reducir la distracción, aminorar sus consecuencias y, por tanto, la probabilidad de salirse de la vía. Es más, si el conductor va a ir constantemente limitado cada vez que aparezca una señal, que igual se puso hace años y con un margen de seguridad excesivo, se puede originar una enorme frustración al volante que a nada bueno lleva.

Una de las peores experiencias como conductor que he tenido fue en Holanda, donde en una presentación del Citroën C4 Cactus -poco sospechoso de ser un deportivo revientalímites- nos metieron tanto miedo con los radares escondidos en zona de 30 km/h que fui constantemente encendiendo el limitador -voluntario- de velocidad. Estaba más pendiente de que no me multasen que de todo lo demás. Claro, luego saqué una media de menos de 5 litros con un motor de gasolina, el acelerador estaba inerte en la mitad de su recorrido. Se me quitaron las ganas de conducir.

En este otro vídeo más serio, Ford explicó que esta tecnología es para evitar multas por exceso de velocidad -su utilidad más interesante-

Pere Navarro ha dicho que «la tecnología nos tiene que ayudar a controlar la velocidad.» ¿Qué hay de la educación vial y de la formación? ¿Qué hay de que los conductores sepan evaluar mucho mejor el riesgo que corren y levanten el pie del acelerador donde tienen que hacerlo? Debe ser que no interesa. Es mejor confiar todo a la tecnología, tecnología que tendrá una cantidad minoritaria del parque móvil durante una buena temporada. Apostando por una mejor formación, se salvarían más vidas de forma más rápida y sin tener que inmiscuirse tanto en la labor de la conducción.

Pasar por una carretera limitada a 80 km/h (donde antes se podía ir a 100 km/h, porque también piensa la DGT en rebajar límites a saco en las secundarias) a 110 km/h no es peligroso si el conductor está a lo que tiene que estar, las condiciones lo permiten, y ningún imbécil intenta un adelantamiento suicida. Navarro ha hecho un trabajo muy importante para salvar vidas en este país, pero a veces parece que ha perdido el norte o que sigue el norte magnético, que está alineado con el sur geográfico.

A ver qué día se enteran los jerarcas de la DGT. Mientras la tecnología no impida que nos matemos por completo -altos niveles de conducción automática- lo que hay que apostar es por el factor humano, no por el tecnológico, que puede fallar en el peor momento por una señal mal colocada, ausente, que la cámara no ve o hartando la paciencia del conductor y procediendo a desenchufar el citado «chisme».

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Sobre mí

Javier Costas

Me gustan los coches desde que tengo uso de razón (o antes). Tras haber conducido más de 400 coches aquí sigo, divulgando y aprendiendo a partes iguales sobre las cuatro ruedas. Vosotros habéis hecho que se convierta en mi pasión.

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