Menu

La «citroneta» del abuelo recupera su juventud

La marca ha colaborado en su restauración completa

La «citroneta» del abuelo recupera su juventud

Cualquier aficionado al automóvil puede contar historias y anécdotas, de todo tipo y condición, que tienen a su coche como parte protagonista. Se trata de algo que, muchos de los no “iniciados”, no son capaces de comprender. Un coche es una máquina para ir del punto A al punto B, pero para nosotros, amantes de este invento, va más allá.

Se trata de un hecho que muchas marcas conocen, ya que no solo están formadas por empresarios y especialistas, también hay amantes del motor y apasionados del automóvil que conocen las historias que se crean alrededor de sus productos. Citroën es una de ellas, que además, aprovecha su centenario para darle una alegría al abuelo Gabriel, el cual es poseedor de una mítica «Cirila», la variante furgoneta del no menos mítico Citroën Dyane 6.

El Citroën Dyane 6 400, el nombre oficial que recibe la «Cirila», salió como sustituta de la Citroën AKS 400, la furgoneta derivada del 2CV que a su vez, fue sustituido por el Citroën Dyane 6 (para gente encantadora, según la publicidad de la época). Básicamente, es la Citroën Berlingo de su época y como tal, se fabricó en Vigo. Sin embargo, este vehículo estaba pensando para ser más duro, más resistente y para circular por zonas que la Berlingo actual no puede ni soñar.

cirila abuelo gabriel (4)

Se lanzó en 1967, aunque nuestra protagonista comenzó a dar sus pasos en 1979. La compró Gabriel Mata, padre de su actual y orgulloso propietario, Juan Mata, quien por entonces se encontraba haciendo el obligatorio Servicio Militar (en España dejó de ser obligatorio en 2001). Anteriormente, habían tenido en casa una Citroën AKS 400 y dado su buen rendimiento, decidieron que lo mejor era seguir en la marca. De hecho, siguen apostando por Citroën, pues su actual vehículo es un C4.

«Tengo muy buenos recuerdos de “La Cirila”. Para mí, es mucho más que una furgoneta: ha estado ahí en momentos muy importantes de mi vida: fue el vehículo en el que aprendí a conducir al volver del servicio militar, el que me llevó a conocer el mar cuando tenía 20 años, un compañero de trabajo fiable que cargaba capazos de uvas y sacos de cebada y que nunca se atascaba en el barro… Desde que mi padre lo compró en 1979, fue un miembro más de la familia, en lo bueno y en lo malo«. Juan Mata, propietario del Citroën Dyane 6 400.

Como cabe esperar, las labores de esta furgoneta fueron diversas, tanto en dureza como en naturaleza. Era coche familiar, coche para el trabajo y hasta todoterreno como solo un vehículo como este podía ser. Cualquier SUV moderno se sonrojaría viendo de lo que son capaces los Citroën 2CV y Citroën Dyane 6, ¡y cargados hasta los topes! Juan Mata cuenta que llegó a transportar 70 capazos de uva tras la vendimia, sacos de cebada o incluso ocho jornaleros de una tacada.

No obstante, para Juan hay un momento muy especial con la Cirila, acontecido en 1981: «Era la primera vez que íbamos a ver el mar. Fue toda una aventura, pero ‘La Cirila’ aguantó perfectamente los 330 Km de viaje entre Manzanares (Ciudad Real) y Alicante, cargada con cuatro personas y todo tipo de equipaje. Incluso llevamos una mesa y unas sillas plegables para desayunar cuando paramos en La Roda, y para almorzar en Almansa. Tardamos ocho horas en un trayecto que, actualmente, se hace en menos de la mitad de tiempo».

Llegado el año 2006, Gabriel falleció y la «Cirila» dejó de trabajar. Fue entonces cuando llegó el Citroën C4 y cuando la Dyane 6 400 se guardó en el garaje. Han sido varios años parada y el tiempo, unido al duro trabajo que llevó a cabo en sus «días mozos», hicieron mella en la furgoneta. Pero la sede de la marca en España y el concesionario Talleres Alcántara Alsanco, de donde salió la “Cirila” de Gabriel en 1979, han devuelto a la vida esta parte de nuestra historia automovilística.

«La restauración de esta furgoneta no ha sido un encargo más: ha requerido dar lo mejor de nosotros mismos. Este proyecto ha necesitado la participación de casi todas las áreas de la empresa: chapa, pintura, mecánica… No hay que olvidar que fue mi padre el que vendió la Dyane 6 400 a Gabriel Mata, el padre de su actual propietario«, asegura Pedro Alcántara Sánchez Carrerero, Gerente de Talleres Alcántara Alsanco.

El trabajo ha sido profundo, muy profundo. La furgoneta se ha desmontado por completo, para dejarlo todo exactamente igual que el día que salió del concesionario. Un regalo y un homenaje tanto a sus propietarios, como al propio modelo, mítico en nuestro país.

COMPARTE
Sobre mí

Javi Martín

Con 20 años no ponía ni una sola tilde y llegaba a cometer faltas como escribir 'hiba'. Algo digno de que me cortaran los dedos. Hoy, me gano un sueldo como redactor. ¡Las vueltas que da la vida! Si me vieran mis profesores del colegio o del instituto la charla sería de órdago. Pero aquí estoy, escribiendo sobre mi pasión donde me dejan. Si hace unos años me dicen que terminaría así, las carcajadas se habrían escuchado hasta en Australia, pero ahora no sabría vivir sin ello.

4
COMENTARIOS

avatar
2000
 
smilegrinwinkmrgreenneutraltwistedarrowshockunamusedcooleviloopsrazzrollcryeeklolmadsadexclamationquestionideahmmbegwhewchucklesillyenvyshutmouth
Foto
 
 
 
  Suscribir  
el más nuevo el más antiguo
Notificar de
Rodrigo
Invitado
Rodrigo

Una historia bien Bonita!!!

pgm
Invitado
pgm

Buena noticia la de reparar esta Cirila.

PD: Han instalado los intermitentes al revés, un fallo también común cuando se realiza alguna reparación en los Dyane.

Pablo Mayo
Editor

Anda, es verdad. Deberían ir cambiados izquierdo por derecho.

Enrique
Invitado
Enrique

Yo fui otro afortuna que disfruto de «La Cirila». Estoy seguro que si la volvieran a vender, Citroen se sorprendería de la cantidad de unidades que saldrían a la calle. grin


NUESTRO EQUIPO

Pablo Mayo

Ingeniero de profesión, la mayor pasión de mi vida son los coches desde que era un chaval. El olor a aceite, gasolina, neumático...hace que todos mis sentidos despierten. Ahora embarcado en esta nueva aventura, espero que llegue a buen puerto con vuestra ayuda. Gracias por estar ahí.

Javier Costas

Me gustan los coches desde que tengo uso de razón (o antes). Tras haber conducido más de 400 coches aquí sigo, divulgando y aprendiendo a partes iguales sobre las cuatro ruedas. Vosotros habéis hecho que se convierta en mi pasión.

Luis Blázquez

Aficionado al mundo del motor desde que fui concebido. Aprendí a leer con revistas de coches y, desde entonces, soy un completo enamorado de la gasolina. Como no se nace sabiendo todo, cada día es importante aprender algo nuevo y así ampliar los conocimientos. Este mundillo tiene mucho que ofrecer, al igual que un servidor a vosotros los lectores.

J.J. López

Portador del contagioso virus de los coches desde los once años. Ingeniero en informática, programador de robots y visión artificial que lo piensa todo en coches. Amante del arte, técnica y tecnología en movimiento, esto es, apasionado incondicional del automóvil.

Ginés de los Reyes

Desde que tengo conciencia me llamó la atención cualquier cosa con ruedas. Aprendí a montar en bicicleta al mismo tiempo que a andar, y creo que la genética tiene algo que ver: mi padre adoraba los coches, les ponía nombres, mi abuelo conducía y participaba en el diseño de camiones, y le privaban los coches...

Ángel Martínez

Soy uno de esos bichos raros a los que les apasiona hablar de coches y se pasaría horas comentando modelos o repasando la historia de la automoción. Pienso que la mayoría de ellos tienen su encanto, desde el deportivo con el que soñamos hasta el utilitario que te encuentras en cualquier esquina.

Adrián Iniesta

Ingeniero electrónico de profesión y amante de los coches por vocación. Dicen que aprendí a leer con las matrículas de los coches y que con 2 años me conocía todas las marcas y modelos. Cualquier cosa que me discutas sobre coches, te la intentaré rebatir.

Miguel A. Ager

Enfermo crónico del motor desde que era pequeño y lector compulsivo de cualquier texto que hable del automóvil. Se rumorea que la primera palabra que aprendió fue "coche".

Javi Martín

Con 20 años no ponía ni una sola tilde y llegaba a cometer faltas como escribir 'hiba'. Algo digno de que me cortaran los dedos. Hoy, me gano un sueldo como redactor. ¡Las vueltas que da la vida! Si me vieran mis profesores del colegio o del instituto la charla sería de órdago. Pero aquí estoy, escribiendo sobre mi pasión donde me dejan. Si hace unos años me dicen que terminaría así, las carcajadas se habrían escuchado hasta en Australia, pero ahora no sabría vivir sin ello.