Las causas del accidente mortal de José Antonio Reyes, un año después

Las causas del accidente mortal de José Antonio Reyes, un año después

La velocidad del informe preliminar era muy superior a la final, pero igualmente excesiva


Tiempo de lectura: 4 min.

Hoy hace un año del accidente mortal en el que perdieron la vida el futbolista José Antonio Reyes (35), su primo Jonathan Reyes (23), y por poco Juan Manuel Calderón, que iba en la posición de copiloto. El informe preliminar indicó que se había salido de la A-376 (Sevilla-Utrera) a 237 km/h a las 11:40, volcó y hubo un incendio a 200 metros de la carretera.

El asunto sigue sub judice y la Fiscalía Superior de Andalucía tiene claro que el responsable penal era José Antonio Reyes, pero por razones evidentes no se puede seguir adelante, ya que falleció in situ, por lo que se pide el archivo de la causa. También queda exento de responsabilidad su primo, el cual había reparado dos días antes el neumático trasero izquierdo en Mérida, que reventó justo antes del siniestro.

El Mercedes-Benz S 550 preparado por Brabus (W221) llevaba tiempo en la carretera. Reyes había partido de Almendralejo (Badajoz) tras acabar un entrenamiento con el Extremadura de Almendralejo, faltaban 195 km hasta su destino. En la A-376, mientras realizaba un adelantamiento, el neumático reparado estalló, probablemente por el exceso de esfuerzo al que se vio sometido el parche o por una pérdida de presión que pasó inadvertida.

NOTA: Este vídeo de El Mundo reconstruye el accidente con la información del informe preliminar, y se incluye a título exclusivamente informativo.

El informe de la Guardia Civil de Tráfico que llegó al Juzgado de Instrucción 2 de Alcalá de Guadaíra indica que, como mínimo, circulaban a 187 km/h, que son unos 50 km/h menos de lo estimado inicialmente. Dado que el límite de la vía es de 100 km/h, ya era una velocidad constitutiva de delito al excederlo en más de 80 km/h.

Controlar un reventón a esa velocidad y con la dirección girada es más un tema de suerte que de pericia, y frenar fue imposible dada la inercia que acumulaba el coche. Ya no tenían escapatoria. La perito Miryam Moya tiene una teoría alternativa sobre el siniestro, ya que rebaja la velocidad a un intervalo de 111-128 km/h. Lo ha explicado en una videoentrevista a El Bernabéu, digital dependiente de El Español.

La salida de la vía se produjo 29 metros antes de que hubiese una barrera de protección, el llamado guadarraíl, que habría facilitado que el Mercedes no se saliese de la carretera justo donde hay un gran desnivel, reduciendo por tanto el riesgo de vuelco y el posterior incendio. Suponiendo que viajase a esa velocidad, perdió la posibilidad de ser “recogido” por la barrera por un simple segundo. Antes de la salida, otro guardarraíl evitó una salida de vía unas decenas de metros más atrás; el coche simplemente rebotó.

Foto Jose Antonio Reyes 1 junio 2019

Última imagen de José Antonio Reyes (izq.), Jonathan Reyes (atrás) y Juan Manuel Calderón (dch.) – Instagram story de este último (@turro19)

La discrepancia de la cifra está en la metodología. Según Miryam Moya, la Guardia Civil se ha basado en las deformaciones del vehículo siniestrado, ella lo ha hecho en las evidencias del terreno. Para que el cálculo fuese más preciso habría sido necesario cortar la carretera durante horas para hacer mediciones. El resultado definitivo de sus pesquisas saldrá en el libro “No hay velocidad segura”, que todavía no ha terminado.

Sea como sea, nada cambia el resultado final. José Antonio Reyes dejó viuda, los dos hijos que tuvieron en común, y el primogénito que vino de una relación anterior. Los nombres los omito por respeto a la familia, pero diré que el chico mayor sigue los pasos de su padre y tiene un padrino futbolístico muy relevante, un tal Florentino Fernández.

Independientemente de que el neumático fallase de repente (reventón) por el parche, o porque este se soltase, bajase la presión, se sobrecalentase el neumático y acabase reventando, seguía siendo una velocidad claramente excesiva aunque “solo” fuesen 180 km/h.

Este detallito técnico, junto al de la barrera, han bastado para que se pierdan dos vidas, con todo lo que ha implicado. Fue todo cuestión de segundos. Un simple TPMS de 40 euros habría dado a los tres unos valiosos segundos para reaccionar y, probablemente, haber tenido un final más amable dentro de muchos años. Descansen en paz.

Fotografía de cabecera: Instagram Oficial JAR10⚽️

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Javier Costas

Me gustan los coches desde que tengo uso de razón (o antes). Tras haber conducido más de 400 coches aquí sigo, divulgando y aprendiendo a partes iguales sobre las cuatro ruedas. Vosotros habéis hecho que se convierta en mi pasión.

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