Cada día es más evidente que el motor de combustión tiene los días contados. No paran de aparecer nuevas propuestas eléctricas de infinidad de marcas, en todos los segmentos de mercado y de toda índole. La última novedad que ha salido a la luz, eléctrica, por supuesto, nos llega de la mano de Polestar y es, al menos, algo más interesante que la mayoría de coches eléctricos que se han presentado últimamente. Se llama Polestar O2, y es un roadster de techo duro plegable, dos plazas y un diseño inspirado en el Polestar Precept.
Polestar ha encontrado un enorme filón en el diseño del Precept, dieron en el blanco con su diseño y ahora lo van a explotar al máximo. No en balde, el coche lucía tremendamente bien y ya tenemos ganas de ver si se mantienen sus rasgos cuando llegue a producción. Respecto al nuevo Polestar O2, esos rasgos dan un par de pasos hacia su vertiente más pasional y dan lugar a un coche que, como el Precept, entra por los ojos.
De momento no ha visos de llevar a producción el Polestar O2, aunque tampoco se ha descartado esa posibilidad. El O2 se ha creado, en realidad, para demostrar las posibilidades de la plataforma de Polestar, es un coche de exhibición, un “show car” y no un adelanto de un coche de producción. No obstante, el jefe de Polestar, Thomas Ingenlath, ha comentado que tienen intención de agregar un coche de estas características a largo plazo.
Nuestros autos conceptuales tienen el espíritu de ser tangibles. Desde la perspectiva del empaque y cómo está construido, es posible poner en producción un automóvil como el O2. Por otro lado, no lo hemos puesto en nuestro plan de negocios. Ya tenemos tres autos para 2022, 23 y 24 programados, y estamos totalmente ocupados en hacerlos realidad. Lo que haya más allá de 2025, lo dirá el futuro. Estamos presentando un sueño aquí, con el O2, y seríamos irresponsables si no hiciéramos todos los esfuerzos posibles para vivir nuestros sueños y hacerlos realidad”. – Thomas Ingenlath, CEO de Polestar
La aerodinámica es clave en su diseño
El Polestar O2 no es un coche pequeño, aunque por su diseño parezca que tiene unas dimensiones contenidas. Alcanza los 4,7 metros de largo, posicionándose en torno al BMW Serie 4 y podemos pensar en que se trata de un GT y no de un deportivo puro y duro. Eso no evita que la carrocería haya sido moldeada en el túnel de viento para mejorar el comportamiento del flujo de aire sobre el coche y, obviamente, para evitar que cualquier factor externo influya negativamente sobre los consumos de energía.
La aerodinámica se ha convertido en uno de los factores más importantes en el diseño de un coche eléctrico. Es un apartado que lleva años siendo explotado en todos los coches, aunque a simple vista pueda parecer lo contrario, pero ahora es algo que se está llevando un paso más allá, básicamente, porque ayuda a reducir la energía necesaria para avanzar y en los coches eléctricos, cualquier ayuda para aumentar su autonomía es poca. Por suerte, la aerodinámica parece ser un tema bastante bien dominado, porque apenas influye en el trabajo de los diseñadores, permitiendo crear coches como el Polestar O2.

Uno de los principales trabajos de los diseñadores, ha sido reducir las turbulencias en la parte trasera del coche. Al reducir las turbulencias, también se reducen las pérdidas por arrastre y además, en el caso del Polestar O2, permite que el dron situado en la zona posterior pueda iniciar el vuelo en plena marcha. Sí, el Polestar O2 tiene un dron integrado detrás de los asientos traseros (es un 2+2) que ha sido desarrollado en colaboración con Hoco Flow Aerofugia, una empresa especializada en electrónica de consumo. Funciona de forma autónoma y puede seguir al coche hasta velocidades de 90 km/h, volviendo a su lugar también de forma autónoma.
Para reducir las turbulencias en esa zona, incorpora un perfil aerodinámico que se eleva detrás de los asientos traseros, que crea una zona de presión negativa y libre de turbulencias.
Materiales reciclados y reciclables en su habitáculo
No obstante, no todo es diseño en el Polestar O2, también hay mucho en cuanto a ingeniería sostenible. Por ejemplo, se emplea un poliéster reciclado para todos los componentes blandos del habitáculo: espuma, adhesivo, fibras de punto 3D y laminación no tejida. También se emplea un nuevo termoplástico al que llaman “monomaterial” como base para algunos componentes.

La reducción de las emisiones de CO2 no se limitan al uso del propio coche, algo en lo que pocos llegan a pensar. La reducción de emisiones afectan desde el diseño hasta el final de la vida útil del coche y por tanto, es importante tener estas cosas en cuenta. La procedencia de la energía usaba para su fabricación, la procedencia y posibilidad de reciclaje de los materiales… todo está siendo foco de atención en los últimos años, mucho más de lo que nunca ha sido.
Ese habitáculo luce un diseño típico de coche eléctrico, al menos de coche eléctrico actual. Todo es muy espartano, muy sencillo. No hay botones físicos y todo se limita a una gran pantalla central, colocada en vertical, desde donde se controla todo. Tras el volante, una pantalla mucho más pequeña para la instrumentación.
No se ha mencionado nada respecto a su motor o motores, ni tampoco se han comunicado datos de la batería o cualquier información que tenga que ver con el apartado técnico.
Javi Martín
Si me preguntas de donde viene mi afición por el motor, no sabría responder. Siempre ha estado ahí, aunque soy el único de la familia al que le gusta este mundillo. Mi padre trabajó como delineante en una empresa metalúrgica con mucha producción de piezas de automóviles, pero nunca hubo una pasión como la que puedo tener yo. También he escrito un libro para la editorial Larousse sobre la historia del SEAT 600 titulado "El 600. Un sueño sobre cuatro ruedas".COMENTARIOS