Días de movimientos. La segunda mitad de la década está próxima y en Volkswagen lo saben. Desde hace dos temporadas, en Wolfsburgo vienen apuntando a que la renovación de su flota, con algún que otro ajuste de calendario mediante, se establezca para dicha segunda mitad y el 2026 es el año para el cual los alemanes prometieron que contarían con un total de 10 nuevos modelos.
La avanzada de los asequibles, eso es lo que prometen los alemanes. Con ella, el fin de una era, porque el Volkswagen T-Cross tiene los meses contados. Hace una semana, el CEO de la marca, Thomas Schäfer, adelantaba a través de su cuenta de Linkedin una de las novedades para el 2025: la presentación del Volkswagen ID.2X en el próximo IAA Mobility, a celebrarse en septiembre.
No será una sucesión más. ¿Cómo responderá este B-SUV eléctrico teniendo en cuenta la vara alta que deja el T-Cross, un referente del segmento B que no sólo es uno de los coches más elegidos en España –acabó el 2024 como el vigésimo más vendido–, sino que, promediando por año 300.000 entregas, es el modelo de Volkswagen más comercializado en todo el mundo desde que fue lanzado hace siete años?
El posteo del director ejecutivo fue una necesaria actualización, porque ya nos estábamos olvidando de aquel teaser perdido en el tiempo. ¿Recuerdan aquella silueta de crossover compacto que en diciembre del 2023 vagamente nos mostró el futuro de la marca en los SUV de segmento B? Se presentó entonces como ID.2all SUV, pero cuando salga de la línea de montaje lo hará con el número anteponiéndose a la X, símbolo universal de los utilitarios deportivos.
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Con el nuevo parte, preguntas para repetirse y otras nuevas. En su momento, un interrogante derivó de un posible retoque en las dimensiones, porque, de hacerse realidad especulaciones que revistas como Car and Driver difundieron, estaríamos hablando de una diferencia mínima de siete centímetros en relación con el popular crossover de combustión, que se produce con una longitud base de 4,12 metros. Lo publicado por nuestros colegas en 2023 colocaba al sucesor cero emisiones en la línea de los 4,05 metros.
En la búsqueda por una mayor eficiencia de rendimiento sería lógica esta considerable reducción, así también en lo que respecta a la búsqueda del fabricante por vender productos de bajo coste, porque este modelo que apunta a llegar a las concesionarias en 2026 es parte de esta flota de acceso a la gama desarrollada sobre la evolucionada plataforma MEB. Y aunque se entienda el valor de mercado superior al del T-Cross, me pregunto si podrá cubrir el vacío que este último dejará una vez retirado.
Según Schäfer, el Volkswagen ID.2X se ofrecerá a partir de los 30.000 euros. Son más de 5.000 euros de diferencia con el actual T-Cross y es uno de esos casos en los que el que se marcha, por haber sido tan popular, le genera una incertidumbre al que lo reemplaza, del cual, de momento, poco se conoce más que las dos opciones de batería con que contaría y una autonomía máxima de 450 kilómetros.
Mauro Blanco
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