Coche del día: Citroën C4 VTS THP 150 CV

Coche del día: Citroën C4 VTS THP 150 CV

Reemplazó al VTS 2.0 16v y no solo perdió potencia, también deportividad


Tiempo de lectura: 3 min.

El Citroën C4, el modelo que la firma francesa desarrolló para reemplazar al exitoso Xsara, cogió el testigo de una forma totalmente diferente a la que se había empleado con el Xsara. El C4 recuperó ese “toque Citroën”, una propuesta hasta cierto punto polémica por su diseño y por algunas soluciones como el volante con el núcleo central fijo. Muy innovador, pero que no se ha vuelto a usar desde entonces. Sin embargo, aunque polémico, a finales de 2004 ya se habían alcanzado alrededor de 900.000 unidades vendidas, una cifra que lo situaba como un éxito más de Citroën.

Como cabría esperar, las versiones más vendidas estaban equipadas con motores diésel y rara vez superaban los 110 CV, aunque había una interesante variante turbodiésel con 136 CV en catálogo. También contaba con una versión deportiva equipada con un motor 2.0 16v con 180 CV, un atmosférico. Sí, es VTS y el “by Loeb” montaban este motor, pero nunca fue realmente un auténtico GTi, o al menos, nunca estuvo a la altura porque el motor, aunque anunciaba una buena cifra de potencia, no movía con la soltura suficiente un conjunto que pesaba algo más de 1.300 kilos.

No obstante, tras el lavado de cara que se hizo al modelo en 2008, el 2.0 16 desapareció del catálogo, y se reemplazó por un motor de última generación, que se había desarrollado junto a BMW y también se montaba en otros modelos de PSA, como el Peugeot 207 –en las versiones GT y RC–, así como en el MINI Cooper S. Para ser más concretos, se montaba la versión que daba vida al 207 GT y que rendía 150 CV a 5.800 revoluciones y 240 Nm de par entre 1.400 y 3.500 revoluciones. Era el motor 1.6 THP –1.598 centímetros cúbicos, turbo twinscroll, intercooler, bloque y culata de aluminio… –, que en otras versiones, podía alcanzar los 270 CV, como es el caso del Peugeot RCZ R.

citroen c4 vts thp 150 (3)

Aunque era menos potente que el 2.0 16v, este motor era mejor en todo: más elástico, más eficiente, tenía más par y sí, al final, también era más agradable de usar e igual de rápido. Un cambio manual de seis relaciones hacía de complemento perfecto para el motor.

Se ganó en agrado de uso y en eficiencia, pero no se apostó por la deportividad, como si hacían algunos de sus rivales más directos. El C4 VTS THP era un coche dinámico, se podía ir rápido y hasta cierto punto, se podía disfrutar, pero la firma francesa apostó por unas suspensiones que, aunque firmes, estaban lejos de lo más deportivos del segmento. El control de estabilidad tampoco era desconectable y el motor prefería trabajar en la zona media del cuentavueltas que arriba del todo.

Al final, el Citroën C4 VTS THP no era tan deportivo como la versión pre restyling. De hecho, incluso en el apartado estético se notaba un claro paso atrás en deportividad. Las llantas eran menos agresivas y por ejemplo, se perdía el alerón sobre el portón trasero.

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Javi Martín

Si me preguntas de donde viene mi afición por el motor, no sabría responder. Siempre ha estado ahí, aunque soy el único de la familia al que le gusta este mundillo. Mi padre trabajó como delineante en una empresa metalúrgica con mucha producción de piezas de automóviles, pero nunca hubo una pasión como la que puedo tener yo. También he escrito un libro para la editorial Larousse sobre la historia del SEAT 600 titulado "El 600. Un sueño sobre cuatro ruedas".

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