Coche del día: Toyota Celica GT-Four (T200)

Coche del día: Toyota Celica GT-Four (T200)

Genética rallye en este coupe japonés vitaminado


Tiempo de lectura: 8 min.

Tres generaciones y 13 años son el tiempo que la marca nipona mantuvo la denominación GT-Four en el legendario coupé de la casa, el Toyota Celica. Hoy os queremos hacer un pequeño repaso de la que fue la última reedición de esta variante dentro de la sexta generación del modelo (T200), con un periodo de fabricación comprendido entre febrero de 1994 y junio de 1999.

Es un automóvil que ya ha quedado para los anales de la historia de la automoción y que en su momento se convertía en el Celica matriculable más potente de la historia…y aún lo es. La cuestión es que la finalidad de aquella versión volvía a ser la misma que en épocas anteriores. La marca japonesa debía fabricar al menos 500 unidades de esa variante para poder homologar el modelo para el WRC dentro del Grupo A.

En este caso sería un total de 2.500 unidades las fabricadas a lo largo del periodo de comercialización, repartidas en 2.100 ejemplares destinados al país natal de la marca, 300 se enviaron dirección a Europa, 77 para Australia, cinco a Nueva Zelanda y los 18 restantes esparcidos por diferentes países a nivel mundial. Curiosamente, a Estados Unidos nunca llegó esta versión del Celica.

La fórmula seguía siendo la misma que ya habríamos visto en el GT-Four de las dos generaciones anteriores. Es decir, se volvía a emplear el propulsor de cuatro cilindros y 2 litros de cubicaje asociado a un cambio manual de cinco relaciones, equipado con embrague monomasa de tipo hidráulico, ayudado por un turbocompresor y equipado con culata de 16 válvulas, conocido en código interno como 3S-GTE, derivado este de los 3S-GE y empleado en algunos mercados para equipar a los Toyota MR2 de la época, algo que no ocurriría en Europa.

El Toyota Celica GT-Four (T200) emplearía la misma fórmula que las versiones anteriores del modelo, manteniendo en cualquier caso la misma finalidad, homologar la versión de Rallye para el Gr. A

Para esta ocasión el bloque japonés era sometido a una profunda revisión respecto al empleado en los Celica (T180) de la generación anterior, buscando un aumento considerable en su rendimiento, pero sin dejar de lado la fiabilidad sempiterna de los motores de la marca. Para ello se efectuaban cambios tanto en la zona del turbo, instalando uno de nueva factura tipo CT20B, donde el intercooler pasaría estar refrigerado por agua y llevaría además la instalación necesaria para retrasar el Anti-Lag del turbo, aunque esta no vendría conectada de serie para poder pasar los controles de homologación.

También en las válvulas de admisión, donde estas pasarían a tener una mayor altura, manteniendo inalteradas las de escape. Inyectores de mayor caudal o un nuevo sensor MAP para mejorar la entrada de aire en la mezcla, serían parte de las mejoras aplicadas en el propulsor. Por último, se reducía la compresión desde los 8,8:1 a los 8,5:1.

Toyota Celica GT Four 1994 5

Toyota Celica GT-Four (1994) – Ilustración: Bruno Betti

Los resultados como cabía de esperar mejoraban considerablemente respecto a los GT-Four de versiones anteriores. La potencia se incrementaba hasta los 242 CV a 6.000 RPM (255 CV en la versión japonesa), con un par máximo de 304 Nm a 4.000 RPM, todo ello repartido a los dos ejes por medio de un doble diferencial en la tracción 4WD al más puro estilo WRC.

Las prestaciones, como no podía ser de otra forma, copaban todas las expectativas iniciales, logrando catapultarse hasta los 246 km/h de velocidad máxima y acelerar en el 0 a 100 km/h en apenas 6,1 segundos. En la parte dinámica, Toyota plagó su nuevo pupilo de nuevos y útiles componentes que acrecentaran aquella genética marcada por un espíritu RACER inconfundible. Prueba de ello es por ejemplo su voluminoso alerón posterior, o su capó fabricado en aluminio, para reducir el peso final y dotado de unas prominentes entradas de aire.

Un sistema de ABS de cuatro canales independientes y discos ventilados de mayor diámetro, mordidos con pinzas de cuatro pistones -fabricadas en aluminio para reducir la incidencia del peso no suspendido- en el frontal y de dos pistones en la zaga, también serían de ayuda en una conducción “de tramo”. Estos quedarían embutidos en unas llantas de mayor medida que sus hermanos, siendo ahora de 7,5 pulgadas de anchas y de 16 pulgadas de diámetro, calzadas a su vez con neumáticos 215/50.

Toyota Celica GT Four WRC 1994

Toyota Celica GT-Four WRC (1994)

Todo en esta nueva variante, bautizada con las siglas GT-Four, sería mejorado respecto a la versión anterior del Celica con esta denominación: propulsor, suspensiones, frenada, etc.

Otros detalles dentro de la versión GT-Four serían por ejemplo sus paragolpes rediseñados con entradas de aire adicionales, así como una parrilla frontal de tipo malla, todo ello en la búsqueda de una mayor refrigeración dentro del vano motor.

Las suspensiones por su parte serían de tipo McPherson en ambos ejes, con barras de torsión acopladas tanto delante como detrás, mejorando de este modo tanto el tacto como la precisión de la dirección. Este tipo de suspensión tan ajustada se denominó Super Strut, aunque luego se demostró en pista que sufrían un desgaste prematuro y se decidió volver al sistema estándar de calle en los Celica que competían en el WRC.

Las cotas finales quedarían en una distancia entre ejes cifrada en los 2.535 mm, mientras que si hablamos de las medidas totales entonces nos encontraríamos con unas cifras máximas de 4.420 mm de largo, 1.750 mm de ancho y 1.305 mm de altura máxima. Por su parte, el ancho de vías se situaba en 1.510 mm y 1.485 mm delante y detrás, respectivamente, mientras que en la zona más baja estaríamos a 145 mm del piso. El peso final declarado en vacío alcanzaría un valor final de 1.390 kilogramos, por lo que reducirían en casi 100 kilogramos esta cifra respecto a la generación precedente.

Toyota Celica GT Four 1994 4

Toyota Celica GT-Four (1994)

En cuanto al equipamiento y acabados del Toyota Celica GT-Four (T200), seguirían la tónica general del modelo. No obstante, en esta versión en particular disfrutaríamos de asientos deportivos con una tapicería específica en tela, con opción en cuero negro, así como aire acondicionado, dirección asistida, techo solar o elevalunas eléctricos.

La pintura de serie seria el color Super White II, el mismo empleado en las unidades de competición. Para 1997 se realizó un pequeño restyling tanto en el frontal, con faros de nueva factura, como en pequeños detalles, donde por ejemplo el volante sería de tres radios forrado en cuero y equipado con Airbag SRS, elemento que se incorporó de serie desde agosto de 1996.

Lo que queda claro es que con el Toyota Celica GT-Four (T200) la marca nipona volvía a trasladar el espíritu de la competición a uno de sus automóviles de calle mas legendarios, y eso se hacía notar en todos y cada uno de los detalles que lo componían

Como anécdotas reseñables del modelo, estarían por ejemplo las 77 unidades destinadas a Australia que fueron las primeras producidas en 1994 y las que poseían las especificaciones WRC, tal y como demandaba la FIA. Estos ejemplares venían reseñados con una placa conmemorativa a modo de inscripción, poseían la tapicería de cuero de serie y tanto el aire acondicionado como el techo solar serían opcionales.

Toyota Celica GT Four 1997

Toyota Celica GT-Four (1997), versión JDM

También cabe mencionar los 255 CV de potencia de las 2.100 unidades destinadas a Japón o cómo el modelo de WRC fue descalificado del mundial en la temporada de 1995 por irregularidades en turbo y admisión, no adecuándose a la normativa del momento.

En cualquier caso, estamos ante un automóvil que ya goza de calificación de clásico. De hecho, desde el mismo momento que salía de las cadenas de montaje ya lo era, aunque quizas él no lo supiera. En la actualidad, y como os podéis imaginar, las cotizaciones de esta versión de Rally matriculable se han multiplicado considerablemente, tanto por su escasez como por ser el último Celica GT-Four que la marca japonesa lanzara al mercado.

Con precios que oscilan en una horquilla comprendida entre los 20.000 y los 40.000 euros, haciéndolo prácticamente inalcanzable para la mayoría de nosotros, y convirtiéndolo ya en parte de la historia viva del mundial de WRC y de la propia marca.

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J. Rubio

Soy un enamorado del motor en general y de los vehículos clásicos y motocicletas en particular. Dedicado al mundo de la automoción desde hace unos años, disfruto probando toda clase de vehículos y escribiendo mis impresiones y experiencias sobre ellos.

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