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Coche del día: Skoda Octavia RS TDI (1Z)

Un medio compacto medio berlina con corazón diesel y espíritu deportivo

Coche del día: Skoda Octavia RS TDI (1Z)

El Skoda Octavia RS TDI fue la apuesta deportiva de la marca checa en gasoil a mediados de la década pasada (2006), en un tiempo en el que las mecánicas de gasóleo disfrutaban de un gran prestigio, incluso bien visto en modelos de corte deportivo. Si eras adicto a la gasolina también podías acceder a ellas a cambio de un incremento irrisorio en el precio, e incluso elegir entre dos tipos de carrocería, berlina y combi. La primera generación del Octavia tuvo también versión RS, pero solo de gasolina.

Estéticamente apenas se diferencian una mecánica de otra. Las primeras unidades de gasolina -como en la imagen de cabecera- llevaban las pinzas de freno pintadas en verde, pero después cambiaron de color, pasando al rojo al igual que el TDI, resultando idénticos a ojos del profano. Por dentro sucedía lo mismo, la única diferencia evidente era la escala del cuentarrevoluciones, menor en el diésel.

Exteriormente las versiones RS se distinguían por los anagramas, el alerón trasero, las llantas de aleación de 17 pulgadas y unos paragolpes de distinto diseño, que incluían unos antinieblas delanteros específicos, más bajos y largos (añadían 6 y 7 mm a la versión berlina y familiar, respectivamente), y una rebaja de la carrocería de 12 mm.

Skoda Octavia RS 1Z Interior

Skoda Octavia RS (versión gasolina)

En el interior no se han escatimado esfuerzos: pedalier de aluminio, asientos de diseño deportivo con una tapicería específica, inserciones en aluminio, volante y suspensiones deportivos, climatizador dual… También iba servido en cuanto a equipamiento de seguridad: ABS, ESP, airbags frontales y laterales delanteros, control de tracción ASR, etc.

Los asientos sujetaban bien el cuerpo y contaban con regulación manual en la zona lumbar y en altura. Utilizaron hasta tres tipos diferentes de tejido: uno suave y perforado en la parte donde apoyaban los muslos en la parte más cercana a las rodillas y en la parte superior del respaldo, piel en los laterales y el resto se conformaba con un material de tipo rejilla.

No existía en su momento -incluso hoy en día- una berlina ni un familiar con semejante maletero, con 560 y 580 litros, con espacio suficiente para llevar una rueda de repuesto normal, botiquín, triángulos de señalización y el equipaje de una familia para irse de vacaciones un mes a la playa

Skoda apostó sobre seguro a la hora de elegir el propulsor, el archiconocido 2.0 TDI de cuatro cilindros, dos árboles de levas en culata, alimentación por inyección directa bomba-inyector, turbo de geometría variable e intercooler, con una potencia máxima de 170 CV a 4.200 RPM y 350 Nm de par máximo a 1.800 RPM. Su entrega de potencia era al estilo “turbopatadón”; hasta las 1.800 RPM la entrega de la caballería resultaba tranquila, pero a partir de este punto el empuje del propulsor nos pegaba al respaldo del asiento. Esta naturaleza del motor nos empujaba a hacer un uso deportivo del cambio para poderlo disfrutar.

Skoda Octavia RS 1Z 2

Esta edición del Octavia RS TDI contó con una caja de cambios manual de seis marchas (aún no estaba disponible la caja automática DSG), que contaba con unos desarrollos adecuados para aprovechar al máximo todo su potencial. El manejo de la palanca resultaba agradable por precisión y tacto. La velocidad punta se alcanzaba cuando el motor entregaba su potencia máxima, a 4.200 RPM.

Su relativamente elevado peso -1.500 kg la berlina y 1.515 la combi- no era óbice para unas buenas prestaciones, con 225 km/h de velocidad punta para la berlina, y 224 km/h para la combi. Sus valores de aceleración de 0 a 100 km/h eran de 8,5 y 8,6 segundos respectivamente. Igualmente sus consumos resultaban muy parcos, con 5,7 y 5,8 l/100 km.

La agilidad de este RS TDI resultaba muy convincente, con unos tarados del ESP y ABS poco intrusivos. Eran poco bruscos cuando actuaban, permitiendo un leve deslizamiento de los neumáticos antes de actuar, lo que permitía cierto margen para disfrutar de una conducción deportiva. El elevado par motor a medio régimen le hacía patinar a la salida de las curvas lentas con relativa facilidad, pero salía con rapidez en aquellas donde actuaban estos dispositivos de seguridad.

Skoda Octavia RS Combi 1Z

Skoda Octavia RS Combi

Allí donde la carretera lo permitía y superando las velocidades legales -mejor en circuito-, sorprendía por el equilibrio conseguido entre comodidad y efectividad. Se podía ir rapidito sin prestarle excesiva atención, con reacciones predecibles, sin mostrar hundimientos ni balanceos preocupantes. La dirección resultaba muy comunicativa, y los frenos respondían bien si no llevábamos al extremo la conducción deportiva.

Las diferencias de comportamiento entre los dos tipos de carrocería solo se mostraban al límite, tomando más protagonismo la zaga del Combi a causa de su ligero mayor peso -tan solo 15 kg más-. Si te gustaba más el olor de los 95 octanos la versión gasolina contaba con el propulsor TFSI dos litros y 200 CV, con la ventaja de pesar 100 kg menos, que lo hacía menos “cabezón” y gestionaba las curvas con más ligereza; en su contra los consumos eran más elevados, pero ofrecía mayor placer de conducción.

Con una mecánica requeteprobada y conocida teníamos un compacto con porte de berlina media con unas prestaciones casi deportivas y unos consumos bastante reducidos, con espacio para que cuatro adultos viajasen con holgura sin problemas para almacenar el equipaje. Su precio partía de los 31.800 euros a fecha de hoy.

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Sobre mí

Ginés de los Reyes

Desde que tengo conciencia me llamó la atención cualquier cosa con ruedas. Aprendí a montar en bicicleta al mismo tiempo que a andar, y creo que la genética tiene algo que ver: mi padre adoraba los coches, les ponía nombres, mi abuelo conducía y participaba en el diseño de camiones, y le privaban los coches...

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Aficionado al mundo del motor desde que fui concebido. Aprendí a leer con revistas de coches y, desde entonces, soy un completo enamorado de la gasolina. Como no se nace sabiendo todo, cada día es importante aprender algo nuevo y así ampliar los conocimientos. Este mundillo tiene mucho que ofrecer, al igual que un servidor a vosotros los lectores.

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Ginés de los Reyes

Desde que tengo conciencia me llamó la atención cualquier cosa con ruedas. Aprendí a montar en bicicleta al mismo tiempo que a andar, y creo que la genética tiene algo que ver: mi padre adoraba los coches, les ponía nombres, mi abuelo conducía y participaba en el diseño de camiones, y le privaban los coches...

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Soy uno de esos bichos raros a los que les apasiona hablar de coches y se pasaría horas comentando modelos o repasando la historia de la automoción. Pienso que la mayoría de ellos tienen su encanto, desde el deportivo con el que soñamos hasta el utilitario que te encuentras en cualquier esquina.

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