Coche del día: Rover 620 Ti

Coche del día: Rover 620 Ti

Sobre base japonesa, su motor británico con turbocompresor ultimaba lo que ahora es un coche de lo más apetecible


Tiempo de lectura: 5 min.

No suele ser habitual mencionar cómo se ha engendrado un determinado artículo breve, en este caso un Coche del Día. Sin embargo, al hablar del Rover 620Ti sí entra a colación la cuestión aunque las motivaciones para interesarse por casi cualquier coche masivo no dejan de ser profundamente subjetivas. Al fin y al cabo, aquí no estamos hablando de un hito incuestionable en la ingeniería ni tampoco de un icono imprescindible en la historia de las carreras. Entonces, ¿por qué lo hemos escogido? Bueno, pues porque se trata de un modelo a punto de acceder a la treintena. Justo esa suma de años que dan a todo automóvil una cierta consideración de posible clásico, propiciando el debate sobre si puede o no puede ser una compra interesante para cualquier coleccionista en ciernes.

Y vaya, en nuestra opinión el Rover 620Ti sí puede ser una adquisición interesante. Para empezar, sus precios en el mercado de ocasión siguen beneficiándose de la profunda depreciación sufrida por los Serie 600 al poco tiempo de clausurarse su producción en 1999. Y bueno, aunque las mecánicas – tanto Honda como Rover – presentadas en esta berlina compacta no fueron especialmente prestacionales, lo cierto es que el motor incorporado en esta variante de 1994 entrega casi 200CV. Además, en lo referido a problemas de oxidación – importante si, como nosotros, empiezas a examinar en el mercado británico – los Rover 600 no parecen estar dando demasiados problemas de acabado.

Además, obviamente está la cuestión del estilo. Sin duda la principal baza de este modelo, el cual puso al alcance de las masas un perfecto y seductor diseño inglés envuelto en la practicidad de un automóvil idóneo para el día a día. No en vano, desde los lejanos tiempos del P5, Rover ha tenido una cierta habilidad para lanzar lo que, sin ánimo de ofender a nadie, podríamos calificar como “ pequeños Jaguar “. Más aún en el caso del 620Ti, cuya mecánica sobradamente potente nos hace recordar ese toque prestacional que los de Coventry han sabido dar a sus berlinas desde el lanzamiento de la maravillosa MK2 a finales de los cincuenta. Una geografía sentimental llena de filias automovilísticas gracias a la cual, inevitablemente, el Rover 620 Ti nos empieza a entrar muy bien.

La asociación entre Honda y la denominación comercial Rover viene desde los años setenta, cuando los británicos se vieron sorprendidos ante el potencial tecnológico oriental y los japoneses estaban necesitados de redes de distribución en occidente

Rover 620 Ti, un británico con génesis nipona

Ya entrados al debate sobre el Rover 620 Ti, seguramente pueden aparecer algunos exacerbados puristas de lo británico aduciendo cómo estamos ante un modelo con clara génesis nipona. Y sí, es cierto. No en vano, ya en 1979 British Leyland – de aquellas la poseedora de la marca comercial Rover – estableció con Honda una participación cruzada en el accionario de cara a beneficiarse mutuamente. Así las cosas, mientras los japoneses accedían a una excelente red de distribución en el Reino Unido, los británicos descubrían la tecnología punta proveniente del Sol Naciente.

Algo que, en nuestra opinión, hace incluso más interesantes a modelos como el Rover 620 Ti. Al fin y al cabo, el estilo británico combina a la perfección con la precisión oriental claramente seductora desde que, a finales de los sesenta, los japoneses se soltasen la melena gracias al Toyota 2000GT, los Mazda rotativos o los Nissan-Datsun con sus hazañas en la Trans Am y el Rallye Safari. Dicho esto, en 1989 comenzó el desarrollo conjunto del Rover 600 basándose en la plataforma del que iba a ser el nuevo Honda Accord.

Una base poco dada a estiramientos deportivos aunque cómoda y fiable. Justo lo que una berlina compacta con visos de carácter ejecutivo ha de ser, luciendo unas líneas firmadas por Richard Wolley – diseñador en Jaguar y Rover durante los ochenta y noventa, responsable de coches con más estilo inglés que tomarse el té a las cinco – así como un habitáculo repleto de detalles en madera y formas suaves. De esta forma, la Serie 600 se presentó como una alternativa interesante a los Serie 3 equiparables.

rover 620 ti

No es un deportivo, pero su motor con casi 200CV da una fuerza más que suficiente a esta versión de la berlina compacta de la marca inglesa

No obstante, faltaba algo más. Y es que, en el apartado mecánico la oferta de motores iba desde los gasolina entregados por Honda hasta los turbodiésel firmados por los ingenieros británicos de Rover. Correctos, pero no especialmente vibrantes. Por ello, al año siguiente del primer Serie 600 salió al mercado el Rover 620 Ti. Equipado con el motor T16 diseñado en 1992, gracias a este bloque con cuatro cilindros en línea, doble árbol de levas y 1.994 centímetros cúbicos la gama de esta berlina compacta contó con una opción más prestacional, pues el término “ deportiva “ no se ha de usar con la ligereza vista demasiado a menudo. Además, al contar con la acción de un turbocompresor la potencia ascendía fácilmente hasta los 197CV con una punta de 230 kilómetros por hora. No está nada mal.

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Sobre mí

Miguel Sánchez

Todo vehículo tiene al menos dos vidas. Así, normalmente pensamos en aquella donde disfrutamos de sus cualidades. Aquella en la que nos hace felices o nos sirve fielmente para un simple propósito práctico. Sin embargo, antes ha habido toda una fase de diseño en la que la ingeniería y la planificación financiera se han conjugado para hacerlo posible. Como redactor, es ésta la fase que analizo. Porque sólo podemos disfrutar completamente de algo comprendiendo de dónde proviene.

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Ingeniero de profesión, la mayor pasión de mi vida son los coches desde que era un chaval. El olor a aceite, gasolina, neumático...hace que todos mis sentidos despierten. Ahora embarcado en esta nueva aventura, espero que llegue a buen puerto con vuestra ayuda. Gracias por estar ahí.

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Si me preguntas de donde viene mi afición por el motor, no sabría responder. Siempre ha estado ahí, aunque soy el único de la familia al que le gusta este mundillo. Mi padre trabajó como delineante en una empresa metalúrgica con mucha producción de piezas de automóviles, pero nunca hubo una pasión como la que puedo tener yo. Actualmente estoy escribiendo un libro para la editorial Larousse sobre la historia del SEAT 600, que se publicará en 2022.

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