Coche del Día: Rover 420 GTi

Coche del Día: Rover 420 GTi

Estilo y distinción con un toque deportivo


Tiempo de lectura: 3 min.

Si hay un segmento que el mercado ha ido arrinconando poco a poco, ese ha sido el de las berlinas. Las medias aún resisten, aunque solo las premium tienen algo de éxito, pero las derivadas de compactos brillan ya por su ausencia salvo excepciones. Algunos lo achacan al crecimiento desmedido que las acerca en muchos casos a los 4,8 metros, poco manejables en ciudad e imposibles de aparcar en muchos garajes, y otros a la moda de los SUV…

Sean las razones que sean, lo cierto es que se echan de menos coches como el de hoy, el Rover 420 GTi. Con 4,36 metros de largo, espacio para cuatro pasajeros y un maletero de 410 litros, la Serie 400 de Rover encajaba en el epicentro de lo que primaba en nuestras carreteras hace 25 años. Si a eso le añadimos un motor de buenas prestaciones y una estética diferenciadora con respecto a sus hermanos de gama, nos encontrábamos ante un vehículo de lo más apetecible.

La Serie 400 de Rover fue lanzada en 1990 como la variante sedán del 200, con un crecimiento en su voladizo trasero de 130 milímetros, manteniendo la característica forma del cristal lateral posterior que enrasaba prácticamente con la luneta trasera. Sin embargo, su tamaño le dejaba a caballo entre las versiones de cuatro puertas derivadas de compactos y las berlinas medias, estando más en consonancia con coches como el Fiat Tempra o Volkswagen Vento atendiendo a sus dimensiones.

420 GTi

El 420 GTi fue el último en llegar a la gama, pero no el primero con el apellido GTi, pues antes se vendía la versión 416 GTi con un 1.6 de 130 CV. Por debajo hubo un 416 GSi de 116 CV y un 1.4 GSi de 97 CV, así como un turbodiésel 418 GSD con 88 CV. En otros mercados existió el 420 Turbo con nada menos que 200 CV. Pero volviendo al que hoy nos ocupa, el 420 GTi mezclaba el carácter que hacía honor a su apellido sin dejar a un lado la elegancia inglesa que caracterizaba a la marca en muchos detalles. De esta forma, los cromados en la carrocería compartían protagonismo con el alerón en la tapa del maletero o las llantas de aleación.

El bloque que lo animaba era un 2 litros con 16 válvulas que prometía 136 CV a 6.000 RPM y un par máximo de 185 Nm. Prestaciones oficiales en mano, declaraba unos discretos 201 km/h de velocidad máxima y un 0 a 100 km/h en 8,4 segundos, un tiempo más acorde a su potencial, y en línea con un Renault 19 16v 4 puertas de 137 CV.

Como buen atmosférico, se encontraba más cómodo en la zona alta del cuentavueltas, requiriendo un uso continuado del cambio si pretendíamos exigirle una respuesta rápida en carreteras convencionales o zonas de curvas. Su caja de cinco velocidades contaba con unos desarrollos tirando a largos, pero las recuperaciones no estaban mal para su potencia, rebajando los 10 segundos para pasar de 80 a 120 km/h en cuarta.

Rover 420 GTi

En el interior del 420 GTi se apostaba más por el clásico lujo inglés que por la deportividad. Al menos daba esa sensación por las inserciones de imitación a madera o los tonos claros de la tapicería. También por algunos detalles de equipamiento como el techo solar eléctrico de serie, la regulación en altura del asiento del conductor o automatismos para las cuatro ventanillas y espejos. Eso sí, ABS y aire acondicionado había que pagarlos aparte, lo que hacía aumentar su factura en casi 4.000 euros de la época.

El PVP en 1993 era de 2.525.000 pesetas, equivalente en dinero actual a unos 28.000 euros

Aun así, el precio final no eclipsaba el equilibrio de su conjunto, por lo que el Rover 420 GTi se convertía en una recomendable alternativa que se desmarcaba de los modelos más populares por la exclusividad de la marca y la capacidad de aunar prestaciones con cierto tacto deportivo y la comodidad de una berlina compacta; una faceta que se perdió en la siguiente generación del 400 aunque luego la retomasen bajo el nombre MG ZS.

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Sobre mí

Ángel Martínez

Soy uno de esos bichos raros a los que les apasiona hablar de coches y se pasaría horas comentando modelos o repasando la historia de la automoción. Pienso que la mayoría de ellos tienen su encanto, desde el deportivo con el que soñamos hasta el utilitario que te encuentras en cualquier esquina.

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COMENTARIOS

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Manu
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Manu

La unidad de las fotos es mía ?. Discrepo en lo de que le gusta ir alto de vueltas, no digo que se mueva mal en la zona alta, pero destaca sobretodo por su zona media, atípico en un 16v noventero. El par motor lo da muy pronto.

Javier Costas
Suscriptor

Entonces Oscar debe ser colega tuyo cool No veas lo difícil que es encontrar fotos decentes de ese coche, con lo bonito que es, y me subí de pequeño en unos cuantos cuando olían a nuevo. Me produce mucha tristeza, no creo que fuese tan mal coche. Consérvalo, tienes un unicornio entre manos…


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