Coche del día: Mitsubishi Colt 1.3 (Z30)

Coche del día: Mitsubishi Colt 1.3 (Z30)

Un pequeño urbanita "japo"


Tiempo de lectura: 6 min.

El Mitsubishi Colt 1.3 tal vez fuese el más equilibrado de la gama. Este pequeño urbanita se fabricaba con carrocería de tres y cinco puertas. Tenía el aspecto de un pequeño monovolumen y resultaba ideal para moverse por la urbe, con espacio suficiente para cuatro personas.

Su aspecto interior no resultaba pobre para el segmento en el que militaba. Estaba incluso por encima de la media, gracias a la calidad y ajustes de algunas partes del salpicadero, así como el tacto de algunos mandos, en especial del pequeño volante, bastante agradable al tacto. Los asientos delanteros no destacaban por su buena ergonomía, aunque daban la sensación de durar mucho sin deteriorarse.

Las personas  de gran talla no tenían problemas para instalarse en ellos, con una gran sujeción lateral, mejor que lo que sugieren a primera vista. El respaldo y los laterales resultaban demasiado blandos, por lo que en situaciones de gran aceleración lateral se podía sentir la estructura interna del asiento. El puesto de conducción contaba con un volante casi vertical,  sin ajuste longitudinal y quedando muy cerca de los pedales.

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La visibilidad trasera era buena, por un lado gracias a unos grandes retrovisores exteriores, y no tan buena debido a la altura de la luneta trasera, los reposacabezas y lo grueso del pilar C. La delantera tampoco era buena a causa de un grueso pilar A, elemento común en las carrocerías monovolumen. En su caso particular, el pequeño cristal existente entre el marco del parabrisas y de la ventanilla ofrecía un extra de visibilidad.

Algunos remates en la parte trasera no eran de calidad, como algunas partes de su interior en los que era visible la  chapa. En la versión de tres puertas (CZ3) la falta de espacio era más evidente que en la de cinco puertas, sobre todo en la cota de altura; si mides más de 1,80 metros resultaba fácil golpearse con el techo. En la carrocería de cinco puertas no existía esta limitación. Sus dimensiones eran 3.870 mm de largo, 1.695 mm de ancho y 1.550 mm de alto. Su valor en báscula alcanzaba los 970 kg.

El espacio para las piernas en ambas carrocerías era aceptable, gracias al diseño de la parte trasera de los asientos delanteros. Estos asientos traseros eran deslizables -hasta 14 cm- y abatibles en dos mitades independientes. El respaldo de los  mismos tenían ajuste de inclinación y la banqueta contaba con una buena altura sin necesidad de llevar las rodillas encogidas. La dureza de la espuma era superior a la de las plazas delanteras, resultando incómoda en la zona de unión de la banqueta y el respaldo; además se podían extraer en caso de necesidad.

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Incluso el respaldo del asiento del copiloto se podía abatir para ofrecer un espacio extra y transportar objetos largos. Los huecos para guardar cosas eran abundantes, unos más prácticos que otros. La ventilación no era potente, por lo que para notar su efectividad había que utilizar las velocidades altas del ventilador.

El motor que equipa nuestro coche tal vez sea el más equilibrado, un 1.3 de 95 CV, pues resultaba pequeño, barato, ligero y de consumo bajo

Con 1.332 cm3  entregaba 95 CV a 6.000 RPM, junto a un par máximo de 125 Nm a 4.000 RPM. Estaba situado en posición delantera transversal, con cuatro cilindros en línea. Tanto bloque como culata estaban construidos en aluminio, y llevaba cuatro válvulas por cilindro, con dos árboles de levas en cabeza.

La alimentación se realizaba por inyección indirecta. El resto de la oferta mecánica era un tricilíndrico 1.1, para uso exclusivamente urbano; un 1.5 diésel de origen Mercedes-Benz, adecuado para recorrer muchos kilómetros; y el 1.5 sobrealimentado de 150 CV (CZT) si eres un quemadillo amante del olor a gasolina y no te importaba su estética.

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Aunque no solemos fijarnos en este detalle, el sonido del motor resultaba agradable. Como todos los motores pequeños sin turbo carecía de bajos, aunque su funcionamiento era suave y sin tirones. A partir de las 2.500 RPM empezaba a despertar, dando lo mejor de sí entre las 3.500 y las 5.000 RPM. Si pisabas a fondo respondía sin flaquear superando las 6.000 RPM, pero a partir de este régimen dejaba de sonar de forma agradable y no resultaba tan fino de funcionamiento.

El chasis y la amortiguación eran muy efectivos, aguantando sin problemas una buena cantidad de caballos superior a los 95 que rendía el motor

La amortiguación pecaba de dureza y sequedad, transmitiendo a los ocupantes todas las irregularidades del firme, sobre todo los badenes de las zonas urbanas. A su favor su efectividad era bastante alta a la hora de rodar rápido, permitiendo una conducción deportiva. Los neumáticos que calzaba no eran exagerados -195/50 R15- colaboraban a su buen comportamiento. Su esquema de suspensiones era McPherson en el eje delantero y rueda tirada con elemento torsional detrás, con sus correspondientes muelles y amortiguadores hidráulicos. Solo llevaba barra estabilizadora el eje delantero.

La dirección asistida ofrecía un tacto de “chicle” a bajas velocidades, mejorando con el aumento de velocidad. Los frenos eran los habituales del segmento, con discos ventilados delante y tambores detrás, ofreciendo una buena respuesta al uso intensivo de los mismos, con buena resistencia a la fatiga. Podemos criticar la ausencia de ESP ni control de tracción, ni siquiera como extras. La caja de cambios era manual de cinco velocidades, transmitiendo la potencia del motor a las ruedas delanteras. Su tacto metálico y de largos recorridos no convencía mucho, pero resultaba muy rápida en su manejo.

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En cuanto a sus prestaciones, estas resultaban bastante decentes. Su velocidad máxima homologada era de 180 km/h, necesitando 11 segundos par alcanzar los 100 km/h desde parado. Los consumos homologados según ciclo NEDC eran de 4,8, 7,4 y 5,8 l/100 km en recorrido extraurbano, urbano y medio, respectivamente.

El Mitsubishi Colt 1.3 era un coche ideal para moverse en ambientes urbanos de forma habitual. Poseía una serie de características que le permitían moverse de forma alegre y segura por carreteras de curvas, mucho menos torpe que otros rivales. A cambio había que sufrir la dureza de la suspensión y una dirección de tacto extraño a bajas velocidades.

Estéticamente decir que para gustos los colores, pero al menos resultaba diferente y poco común, llamando la atención de los viandantes. En su restyling de 2009 adoptó el lenguaje de diseño “jet fighter” tan característico del Lancer.

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Sobre mí

Ginés de los Reyes

Desde que tengo conciencia me llamó la atención cualquier cosa con ruedas. Aprendí a montar en bicicleta al mismo tiempo que a andar, y creo que la genética tiene algo que ver: mi padre adoraba los coches, les ponía nombres, mi abuelo conducía y participaba en el diseño de camiones, y le privaban los coches...

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Kolmogorov
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Kolmogorov

Este coche era el mellizo del Smart Forfour de la época, de hecho compartían motores. De hecho alguna vez he investigado, pero no he llegado a sacar conclusiones sobre si la estructura de la carrocería de este Colt era como la del For four con la célula de seguridad. Eso puede hacer del Colt un coche muy interesante.


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Portador del contagioso virus de los coches desde los once años. Ingeniero en informática, programador de robots y visión artificial que lo piensa todo en coches. Amante del arte, técnica y tecnología en movimiento, esto es, apasionado incondicional del automóvil.

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Desde que tengo conciencia me llamó la atención cualquier cosa con ruedas. Aprendí a montar en bicicleta al mismo tiempo que a andar, y creo que la genética tiene algo que ver: mi padre adoraba los coches, les ponía nombres, mi abuelo conducía y participaba en el diseño de camiones, y le privaban los coches...

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