Coche del día: Mitsubishi Carisma 1.8 GLX

Coche del día: Mitsubishi Carisma 1.8 GLX

Los medios de la época elogiaron su diseño y su aerodinámica


Tiempo de lectura: 3 min.

El Mitsusbishi Carisma, a la venta en Europa entre 1995 y 2004, es un coche del que casi nadie se acuerda a día de hoy. Ni siquiera nos acordamos de que los primeros EVO que llegaron a nuestro mercado no eran Lancer, sino Carisma. Algo lógico, pues no fue un coche que destacara realmente en su segmento y data de una época en la que Mitsubishi tenía poca presencia en nuestro mercado o, al menos, no tanta como ahora.

Allá por la década de los 90, Mitsubishi y Volvo firmaron un acuerdo de colaboración para desarrollar diferentes modelos. De aquel acuerdo nació la primera generación del Volvo S40 y el Mitsubishi Carisma, coches que compartían plataforma, algunos sistemas y motores. Se fabricaban, ambos modelos, en las instalaciones de NedCar, en Born, Países Bajos, propiedad compartida por las dos compañías. Se fabricaron más de 350.000 unidades del Mitsubishi Carisma aunque a penas se ven unidades en las calles.

El Carisma no era un coche que podamos definir como avanzado. El chasis, monocasco por supuesto, tenía una suspensión delantera de tipo McPherson con estabilizadora y un eje trasero de ruedas tiradas sin estabilizadora. De hecho, salvo la versión más equipada, ninguna versión del Carisma montaba estabilizadora en el eje trasero. Montaba llantas de 14 pulgadas en su versión más popular, el Mitsubishi Carisma 1.8 GLX, y había que adquirir un paquete de equipamiento de seguridad para tener el ABS, el doble airbag frontal y los cinturones con pretensores.

Mitsubishi Carisma 1 8 GLX

Como sedán de tamaño medio, el Carisma 1.8 GLX ofrecía un conjunto equilibrado y bien fabricado, pero poco emocionante y con una personalidad bastante comedida

Se ofrecía mayoritariamente con motores alimentados por gasolina y destacó por montar el primer motor gasolina con inyección directa, pero eso llegó más adelante. A mediados de los 90, cuando comenzó con su vida comercial, el motor más interesante era el 1.8 de 16 válvulas, un propulsor que tampoco era un compendio de técnicas, pero según las pruebas de la época, funcionaba bastante bien. Era un cuatro cilindros de 1.834 centímetros cúbicos con un solo árbol de levas e inyección multipunto, que rendía 115 CV a 5.500 revoluciones, y 16,5 mkg a 4.500 revoluciones –poco más de 150 Nm–. Las cifras oficiales decían que podía alcanzar los 200 km/h y acelerar de 0 a 100 km/h en 10,2 segundos, mientras que sus consumos eran de 6,7 litros a 120 km/h y de 8,7 litros en ciudad.

Cifras que, según las pruebas de la época, estaban muy cerca de ser reales. El motor, al parecer, ofrecía un rendimiento excepcional para su cilindrada y potencia, que se combinaba con unos desarrollos del cambio muy bien escogidos. El volumen que generaba cuando se pedía potencia era elevado, pero no había vibraciones, aunque no era necesario, según cuentan en Coche Actual –número 391–, exprimir el motor al máximo porque ofrecía un buen empuje en todo momento. También lograba buenos consumos, aunque lejos de los homologados por la marca. Se registraron 6,6 litros a 100 km/h y 8,2 a 120 km/h. El a 100 km/h casi lo cuadran, con un tiempo de 10,7 segundos.

En general, los medios hablaban bien del coche y destacaban el equilibrio general que ofrecía, pero es evidente que nunca fue un coche que sobresaliera frente a sus rivales. Era un modelo agradable de conducir, pero que no sorprendía ni emocionaba. Además, no tenemos que olvidar las peculiares tapicerías de los coches japoneses de los años 90, presentes, por supuesto, en el Mitsubishi Carisma 1.8 GLX.

COMPARTE
Sobre mí

Javi Martín

Si me preguntas de donde viene mi afición por el motor, no sabría responder. Siempre ha estado ahí, aunque soy el único de la familia al que le gusta este mundillo. Mi padre trabajó como delineante en una empresa metalúrgica con mucha producción de piezas de automóviles, pero nunca hubo una pasión como la que puedo tener yo. También he escrito un libro para la editorial Larousse sobre la historia del SEAT 600 titulado "El 600. Un sueño sobre cuatro ruedas".

COMENTARIOS

avatar
2000
 
smilegrinwinkmrgreenneutraltwistedarrowshockunamusedcooleviloopsrazzrollcryeeklolmadsadexclamationquestionideahmmbegwhewchucklesillyenvyshutmouth
Foto
 
 
 
  Suscribir  
Notificar de


NUESTRO EQUIPO

Pablo Mayo

Ingeniero de profesión, la mayor pasión de mi vida son los coches desde que era un chaval. El olor a aceite, gasolina, neumático...hace que todos mis sentidos despierten. Ahora embarcado en esta nueva aventura, espero que llegue a buen puerto con vuestra ayuda. Gracias por estar ahí.

Javi Martín

Si me preguntas de donde viene mi afición por el motor, no sabría responder. Siempre ha estado ahí, aunque soy el único de la familia al que le gusta este mundillo. Mi padre trabajó como delineante en una empresa metalúrgica con mucha producción de piezas de automóviles, pero nunca hubo una pasión como la que puedo tener yo. También he escrito un libro para la editorial Larousse sobre la historia del SEAT 600 titulado "El 600. Un sueño sobre cuatro ruedas".

Miguel Sánchez

Todo vehículo tiene al menos dos vidas. Así, normalmente pensamos en aquella donde disfrutamos de sus cualidades. Aquella en la que nos hace felices o nos sirve fielmente para un simple propósito práctico. Sin embargo, antes ha habido toda una fase de diseño en la que la ingeniería y la planificación financiera se han conjugado para hacerlo posible. Como redactor, es ésta la fase que analizo. Porque sólo podemos disfrutar completamente de algo comprendiendo de dónde proviene.

Francisco Javier Rodriguez

En la época en la que pasaba el día dibujando coches, alguien me preguntó: ¿pero a ti te gusta más la mecánica o la carrocería de los coches? Esa misma semana leí el Manual del Automóvil de Arias Paz. Tenía 14 años, esa simple pregunta es la razón por la que estoy aquí, desde entonces no he parado de aprender sobre lo que se convirtió en mi pasión.

Ángel Arias

La historia del automóvil está llena de grandes emprendedores, de ideas arriesgadas, curiosas casualidades, irreconciliables enemistades y muchos fracasos. Es un mundo intenso y fascinante del que muchos hemos quedado cautivados. Cualquier vehículo con un motor me parece interesante, ya sean motocicletas, automóviles, camiones, aviones o barcos; es estupendo sentir la brisa del viento en la cara sobre uno de ellos. Si estáis aquí es porque compartimos afición.

Alejandro Delgado

Jesus Alonso

Javier Gutierrez