Coche del día: Mercedes 450 SLC “Rallyewagen”

Coche del día: Mercedes 450 SLC “Rallyewagen”

Durante los años en los que Mercedes estuvo teóricamente fuera de la competición, hizo algunas intervenciones sobresalientes como ésta


Tiempo de lectura: 4 min.

Hoy en día nadie pone en duda la importancia de Mercedes en la competición. De hecho, ahí están como constatación sus últimos años en la F1. Donde el constructor germano ha ejercido junto a Lewis Hamilton y Nico Rosberg una hegemonía de tal calibre que, incluso, ha llegado a levantar críticas por lo previsible y poco dinámica que se hacía la contemplación de las carreras. Además, en los tiempos previos a la Segunda Guerra Mundial la marca de la estrella fue básica para entender la historia de los Grand Prix, acompañando aquellas hazañas con los vehículos experimentales enfocados a batir récords mundiales de velocidad.

Un excelente previo a su actuación en la F1 clásica, dominando la temporada de 1955 con sus W196. Responsables de llevar a Fangio a su tercer título de pilotos al tiempo que auparon a Stirling Moss hasta el subcampeonato. Sin embargo, aquel mismo año, justo cuando Mercedes estaba alcanzando su cima en el mundo de las carreras, llegó la tragedia. Y es que, en la edición de las 24 Horas de Le Mans de aquel 1955 uno de sus 300 SLR se estampó contra el graderío provocando la muerte del piloto junto a 83 espectadores. Una visión dantesca, acrecentada por los paneles de magnesio montados en la carrocería, los cuales actuaron como una verdadera bomba explosiva.

Así las cosas, el impacto fue tan grande que, a los pocos días, la marca decidió su salida de la competición, abandonando no sólo el Mundial de Marcas – campeonato para el cual era puntuable Le Mans – sino también la F1. De esta manera, Mercedes se centró aún más en expandir sus modelos de serie, alcanzando excelentes cifras de venta gracias modelos como el “ Pontón ” o el “ Colas ”. Y bueno, lo cierto es que aquella retirada fue bastante en serio. No en vano, hasta finales de los años ochenta la casa no regresó de frente y por derecho a los circuitos, ingresando con sus icónicos 190E preparados para el Campeonato Alemán de Turismos (DTM).

mercedes 450 slc (2)

Tras el terrible Desastre de Le Mans en 1955 Mercedes abandonó de forma oficial la competición hasta finales de los años ochenta. Sin embargo, de vez en cuando su departamento Works realizó versiones especiales como ésta destinadas a equipos privados

Mercedes 450 SLC “ Rallyewagen “, el eslabón perdido

En base a todo lo anterior, lo normal sería pensar que Mercedes estuvo completamente fuera de la competición durante, al menos, 34 años. Sin embargo, una marca tan prolífica y creativa como ésta no podía cortar radicalmente con un mundo que, en gran medida, la había visto crecer y madurar. De esta manera, analizando la historia de los rallyes aparecen hechos muy interesantes. Para empezar, en 1961 un 220SE (W111) ganó el duro Rallye 1000 Lagos.

Algo que llama la atención, ya que no estamos hablando de un modelo en absoluto deportivo, sino de una amplia y pesada berlina. Sin embargo, la fiabilidad de la misma era de tal calibre que el modelo empezó a ser popular en pruebas donde se necesitaba más una confiabilidad a prueba de bombas que la pura entrega de potencia. Gracias a ello, estos Mercedes no sólo se hicieron habituales en los rallyes del norte de Europa, sino también en las duras citas africanas como el Safari.

No obstante, lo más interesante viene cuando comprobamos cómo muchas de aquellas unidades fueron preparadas con ayuda de la propia Mercedes. Es decir, aunque la casa germana había desmantelado su departamento de competición, eventualmente no se negaba a dar asistencia a equipos privados que deseasen modificar modelos coronados por la estrella de tres puntas. Algo que llevó a la marca, ya en los setenta, a dar un paso más en aquella dirección, dotando de un tímido pero existente presupuesto al departamento conocido como Mercedes-Benz Works.

mercedes 450 slc (3)

De primeras el 450 podía parecer un coche nada apto para los rallyes. De todos modos, en el caso de las citas africanas la fiabilidad era esencial y aquí encontraba su fuerza

Algo así como el embrión de un futuro equipo de competición, el cual realizó modificaciones como este Mercedes 450 SLC “ Rallyewagen “ de 1977 . Una verdadera extrañeza ya que sólo se hicieron 19 unidades, mucho más icónicas para la cultura de los rallyes de lo que se pudiera pensar. No en vano, cuando en 1979 ganó el Côte D’Ivore se convirtió en el primer modelo en ganar una prueba del Campeonato Mundial de Rallyes con un motor V8 y, sí, transmisión automática. Además, en la fábrica se hicieron multitud de modificaciones en relación al peso, sumando multitud de paneles en aleación ligera junto a la propia fundición en aluminio del enorme bloque motor con cinco litros. Sin duda, no sólo una muestra extraña y exótica sobre cómo Mercedes iba preparando tímidamente su regreso a las carreras, sino también un coche de rallyes diferente. Plenamente adaptado a las citas africanas donde la fiabilidad vale más que enlazar rápidamente curva tras curva.

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Sobre mí

Miguel Sánchez

Todo vehículo tiene al menos dos vidas. Así, normalmente pensamos en aquella donde disfrutamos de sus cualidades. Aquella en la que nos hace felices o nos sirve fielmente para un simple propósito práctico. Sin embargo, antes ha habido toda una fase de diseño en la que la ingeniería y la planificación financiera se han conjugado para hacerlo posible. Como redactor, es ésta la fase que analizo. Porque sólo podemos disfrutar completamente de algo comprendiendo de dónde proviene.

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