Coche del día: Ford Kuga 2.0 TDCi (C394)

Coche del día: Ford Kuga 2.0 TDCi (C394)

Como buen Ford, destacó por su comportamiento en carretera


Tiempo de lectura: 3 min.

El Ford Kuga es uno de los baluartes de la firma norteamericana, uno de los pilares en ventas, y motivos hay para ello, ya que dinámicamente es uno de los mejores del segmento y estéticamente, siempre fue un coche atractivo. De hecho, el Kuga no tardó mucho en hacerse con uno de los puestos de importancia dentro del segmento de los SUV compactos, gracias a compartir muchas cosas con el Ford Focus, un modelo que está entre los mejores de su categoría.

La primera aparición del Ford Kuga fue como prototipo, el Ford Iosis X, en el salón del París de 2006 y ya, desde ese momento, empezó a ganarse las alabanzas de muchos. Cuando llegó a la calle, por suerte, conservaba muchos rasgos de aquel prototipo, lo que permitió que destacara entre la marabunta de lanzamientos que se llevaba a cabo en aquellos años.

Sin embargo, aunque estéticamente era un coche interesante, el Ford Kuga destacó, sobre todo, por comportamiento en carretera. El bastidor, en general –chasis, suspensiones, dirección, frenos… – procede, exactamente, del Focus C-Max pero no se monta tal cual, sino que recibió algunas modificaciones dado el mayor peso y los objetivos que la marca se propuso para el Kuga. Eso llevó a que, de entrada, se convirtiera en uno de los modelos del segmento más dinámicos, con una capacidad para frontar las curvas, como decían en la revista Autopista –número 2.548–, casi impropia de un modelo de su tamaño, pero y categoría.

La dirección era precisa y ofrecía un buen guiado, el tren trasero no tiene “ideas propias” y el eje delantero era bastante eficaz. Una serie de características que, en teoría, se debían a unos nuevos amortiguadores con un nuevo sistema de válvulas, bujes y cojinetes específicos, un nuevo sistema de estabilizadora trasera y una serie de detalles que se diseñaron específicamente para el Ford Kuga.

Ford Kuga 2 0 TDCi (2)

Sin embargo, aunque estéticamente era atractivo y dinámicamente estaba entre los mejores, el Ford Kuga nació con un pequeño problema: solo había una opción motora: el 2.0 TDCi de 136 CV, un propulsor ya conocido de otros modelos de la compañía norteamericana. Un cuatro cilindros con 1.997 centímetros cúbicos, que además de 136 CV, rendía 32,7 mkg a 2.000 revoluciones, unos 320 Nm de par. Contaba con turbo de geometría variable e intercooler, y anunciaba un consumo mixto de 6,4 litros. Nada mal para un coche que siempre resultó un poco pesado; el más ligero de la gama dejaba la báscula en 1.573 kilos…

La primera generación del Kuga, cuando se lanzó al mercado, se podía combinar con el sistema de tracción total permanente, que contaba con un diferencial tipo Haldex que, en condiciones normales, tenía un reparto del 90/10%, es decir, se comportaba como un tracción delantera. Si las condiciones de circulación así lo requerían, podía cambiar el reparto al 50% sobre cada eje.

Uno de los mejores argumentos del Ford Kuga fue el precio. La versión equipada con el sistema de tracción total, la más cara de toda la gama, 31.215 euros, salía más barato que comprar un Toyota RAV-4 o un Volkswagen Tiguan equivalentes, aunque había que aceptar que sus 320 Nm de par tendría que lidiar con más de 1.600 kilos. El Ford Kuga más barato partía de un precio de 28.850 euros.

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Sobre mí

Javi Martín

Si me preguntas de donde viene mi afición por el motor, no sabría responder. Siempre ha estado ahí, aunque soy el único de la familia al que le gusta este mundillo. Mi padre trabajó como delineante en una empresa metalúrgica con mucha producción de piezas de automóviles, pero nunca hubo una pasión como la que puedo tener yo. También he escrito un libro para la editorial Larousse sobre la historia del SEAT 600 titulado "El 600. Un sueño sobre cuatro ruedas".

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