Coche del día: Audi Coupé 2.8 E

Coche del día: Audi Coupé 2.8 E

Diseño bonito e interesante, pero falta total de pretensiones deportivas


Tiempo de lectura: 4 min.

El Audi Coupé 2.8 E V6, aunque tenía una imagen atractiva y un aspecto que invitaba a pensar en la deportividad, en realidad, era uno de los coupés más burgueses que había en el segmento. Pero, además, también era un coche que no podía presumir de unas elevadas prestaciones ni de una conducción emocionante. Era un coche bonito, pero en el fondo, era un automóvil de planteamiento convencional. Una opción ideal para quienes buscaban un coche para todo, pero no querían prescindir de un diseño llamativo e interesante.

La carrocería coupé tiene algo especial. Mezcla esa deportividad que tanto encandila, pero sin la excesiva agresividad de algunos coches deportivos. También, en ocasiones, pueden ser prácticas, con maleteros de tamaño bastante decente y un habitáculo que, al menos para dos personas, ofrece espacio y confort, ya que, por lo general, las plazas traseras sirven de poco. Sin embargo, aunque tienen ese aura especial y diferente, aunque ofrecen esa imagen que tanto éxito tiene, nunca han tenido una continuidad constante y equilibrada.

El segmento de los coupé siempre ha fluctuado en cuanto a oferta y puede pasar de apenas tres modelos en el mercado, a toda una pléyade de opciones de todo tipo y condición. Los únicos fabricantes que, más o menos, siempre han tenido coupés, son los de alta gama, los alemanes BMW; Mercedes y, en menor medida, Audi, y poco más –dejamos fuera a los fabricantes de deportivos, obviamente–. Las marcas generalistas se han subido al carro en alguna ocasión, y además, con trabajos bastante buenos.

Así, los años 90, por ejemplo, fueron especialmente benévolos con los coupé y la oferta creció notablemente. Fue el momento de los FIAT Coupé, Alfa Romeo GTV, Peugeot 406 Coupé, Lancia Kappa Coupé, Opel Calibra, Volvo C70, Rover Coupé… Y esto es por mencionar algunos, aunque seguro que hay quien piensa cosas como “os habéis olvidado del Volkswagen Corrado”. Y el Corrado nos sirve como comparativo para uno del que solo recordamos una versión, pero tuvo alguna más: el Audi Coupé.

Posiblemente, el Audi Coupe era uno de los coches de su categoría más versátiles y, también, uno de los que más calidad presentaban

Audi Coupe interior

Con un nombre así de soso, cualquiera se acuerda de él, pero el Audi Coupé, desarrollado sobre la base del Audi 80, tuvo cierto éxito de ventas y aunque todos pensemos en el Audi S2, había opciones más fáciles y al alcance de todos, como el Audi Coupé 2.8 E, una de las versiones “media gama” del modelo alemán que más ventas acapararon. Y en parte, es lógico, pues con un precio de 4.492.000 pesetas, a mediados de los 90 se podía considerar como un coupé de precio interesante. Era carísimo, ojo, y más caro que un BMW 325i Coupé –un E36–, que costaba 4.241.000 pesetas, pero aun así, se matricularon bastantes unidades.

Por un lado estaba el diseño, interesante, equilibrado y con mucha personalidad, y por otro, sobre todo, estaba su planteamiento. El Audi Coup-e 2.8 E no era un coche deportivo, era un GT de cuatro verdaderas plazas, cómodo, con un maletero bastante grande para ser un coupé y una versatilidad que no tenían otros rivales. Una serie de cosas que se combinaban con un motor V6 de 2.771 centímetros cúbicos de carrera larga –82,5 milímetros de diámetro y 86,4 milímetros de carrera–, con culatas sencillas –dos válvulas por cilindro, un árbol de levas por bancada– , inyección y totalmente atmosférico, que rendía 174 CV a 5.500 revoluciones y 25,5 mkg a 3.000 revoluciones.

Las mismas cifras que anunciaba la marca dejaban claro que no era un deportivo. Sí, es verdad que 174 CV era muchos, pero se obtenían a 5.500 revoluciones, mientras que el par llegaba igualmente muy pronto. El cambio, con unos desarrollos más o menos largos, 2la quinta era de 37.07 kilómetros/hora– tampoco estaba pensado para exprimir el caballaje en carretera de montaña. Era un devorador de kilómetros a velocidades de vértigo, pero en las autopistas alemanas.

Las revistas de la época decían que el Audi Coupé 2.8 E era un precioso coupé de marcado carácter burgués, cómodo, muy representativo y perfectamente terminado, aunque falto de carácter y con escasas pretensiones deportivas a pesar de su línea. Sirva de ejemplo que la velocidad máxima no pasaba de 210 kilómetros/hora –un BMW 325i Coupé rozaba los 230 kilómetros/hora y un Corrado VR6 se quedaba bastante cerca con sus 226 kilómetros/hora–, al tiempo que completaba los 400 metros con salida parada en 17,16 segundos y los 1.000 metros, igualmente con salida parada, en 31,33 segundos.

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Sobre mí

Javi Martín

Si me preguntas de donde viene mi afición por el motor, no sabría responder. Siempre ha estado ahí, aunque soy el único de la familia al que le gusta este mundillo. Mi padre trabajó como delineante en una empresa metalúrgica con mucha producción de piezas de automóviles, pero nunca hubo una pasión como la que puedo tener yo. También he escrito un libro para la editorial Larousse sobre la historia del SEAT 600 titulado "El 600. Un sueño sobre cuatro ruedas".

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Ingeniero de profesión, la mayor pasión de mi vida son los coches desde que era un chaval. El olor a aceite, gasolina, neumático...hace que todos mis sentidos despierten. Ahora embarcado en esta nueva aventura, espero que llegue a buen puerto con vuestra ayuda. Gracias por estar ahí.

Javi Martín

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Veo arte en los coches y en sus diseños una potencia que va más allá de las cifras. Ex conductor de Renault 12 rojo modelo 1995 de épicos e imprevisibles episodios, al que recuerdo por la hostilidad de su volante, pero, sobre todo, por nunca haberme dejado en el camino.

Jose Manuel Miana

Ando loco con los coches desde que era pequeño, y desde entonces acumulo datos en la cabeza. ¿Sabías que el naufragio del Andrea Doria guarda dentro el único prototipo del Chrysler Norseman? Ese tipo de cosas me pasan por la cabeza. Aparte de eso, lo típico: Estudié mecánica y trabajé unos años en talleres especializados en deportivos prémium.