Durante décadas, enseñar una pinza Brembo roja detrás de una llanta grande ha sido una manera bastante rápida de comunicar que un coche iba en serio. Ferrari, Porsche, Lamborghini o cualquier deportivo con aspiraciones podían presumir de ellas. Ahora la firma italiana acaba de presentar la pinza más potente que ha fabricado para un turismo, y resulta que no irá montada en un superdeportivo, sino en un Chevrolet Silverado EV.
Se llama Boldika, tiene seis pistones y desarrolla más de 8.500 Nm de par de frenado. Su primer destino será el Silverado EV RST Stars and Steel Edition, uno de esos pick-up eléctricos estadounidenses que mezclan una batería enorme, mucha potencia y una masa capaz de obligar a replantear componentes que hasta hace poco parecían sobradamente resueltos.
Cuando el problema ya no es correr, sino parar semejante mole
Brembo ha diseñado la Boldika para pick-up pesados y SUV de gran tamaño, con independencia de que utilicen motores de combustión o eléctricos. Su construcción se sale de lo habitual: dos mitades de aluminio se unen mediante un puente central de hierro fundido, una solución de tres piezas con la que la marca busca combinar rigidez, potencia de frenado y menos peso que una pinza equivalente fabricada completamente en hierro.
Ese puente central tiene bastante sentido. En una pinza sometida a esfuerzos enormes, la deformación puede perjudicar la consistencia de la frenada y el tacto del pedal. Brembo necesitaba algo suficientemente rígido para gestionar vehículos muy pesados y capaces de remolcar cargas importantes, pero sin fabricar directamente un bloque de hierro descomunal.
La Boldika aprovecha seis pistones y una superficie de pastilla especialmente grande, aunque mantiene unas dimensiones compatibles con llantas de 20 pulgadas en adelante. La cifra que resume el invento son esos más de 8.500 Nm de par de frenado, que la convierten en la pinza más poderosa desarrollada hasta ahora por Brembo para una aplicación de turismo.
El motivo de semejante récord está en la masa. Los eléctricos recurren a la frenada regenerativa durante buena parte de las deceleraciones cotidianas, como ya explicamos en nuestro reportaje sobre el sistema de frenosde los coches eléctricos, pero eso no elimina la necesidad de un equipo hidráulico capaz de detener varias toneladas cuando llega una frenada fuerte o la regeneración ya no basta.
La electrificación también está cambiando piezas que parecían resueltas
El Silverado EV ejemplifica bien el problema porque estos enormes eléctricos combinan masas elevadísimas con prestaciones que hace no demasiado tiempo estaban reservadas a deportivos. Esa mezcla obliga a neumáticos, suspensiones y frenos a trabajar en condiciones nuevas. Algo parecido ya se percibe en el Hyundai Ioniq 5 N, donde regeneración y frenos convencionales se reparten el trabajo para controlar más de dos toneladas.
Brembo también ha incorporado su tecnología Enesys, que ayuda a separar las pastillas del disco cuando dejamos de frenar. Parece un detalle menor, pero reduce el rozamiento residual, alarga la vida de las pastillas y puede arañar algo de autonomía. En un eléctrico grande, cualquier pérdida mecánica constante termina cobrándose kilómetros.
La compañía entra con Boldika por primera vez en el segmento de los pick-up heavy-duty y confirma que, después del Chevrolet, la pinza llegará a otros SUV y camionetas. Cada vez tenemos vehículos más grandes, más pesados y, al mismo tiempo, capaces de acelerar como deportivos. Frenarlos de forma repetible empieza a exigir componentes que hace unos años habrían parecido propios de otra categoría.
La parte divertida es que uno de los símbolos históricos del coche prestacional está cambiando de cliente. La pinza Brembo más bestia ya no nace porque un ingeniero quiera bajar dos segundos en circuito, sino porque alguien ha creado un pick-up eléctrico gigantesco que necesita detenerse con la misma contundencia con la que acelera. Boldika probablemente no sea una extravagancia, sino el principio de una nueva generación de frenos para coches sobredimensionados.


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Jose Manuel Miana
Ando loco con los coches desde que era pequeño, y desde entonces acumulo datos en la cabeza. ¿Sabías que el naufragio del Andrea Doria guarda dentro el único prototipo del Chrysler Norseman? Ese tipo de cosas me pasan por la cabeza. Aparte de eso, lo típico: Estudié mecánica y trabajé unos años en talleres especializados en deportivos prémium.