¿El Toyota Celica puede volver? Quizá, pero ya no sería el mismo coche

¿El Toyota Celica puede volver? Quizá, pero ya no sería el mismo coche

Dicen que Toyota prepara el regreso de uno de sus nombres más queridos con tracción total, tecnología híbrida y una misión complicada: recuperar el espíritu del coupé popular


Tiempo de lectura: 10 min.

Hay nombres que desaparecen de los catálogos y siguen ocupando espacio en la memoria y en las conversaciones de los muchos aficionados, como ocurre con el Toyota Celica. Han pasado más de dos décadas desde que la séptima generación dejó de venderse y, sin embargo, basta con que aparezca un prototipo camuflado, una carrocería de dos puertas o una frase ambigua de un directivo para que el viejo coupé vuelva a estar presente. No es solo nostalgia: es la sensación de que Toyota dejó una historia a medias.

Esa historia “a medias” ha intentado continuar en muchas ocasiones. No han sido ni una ni dos veces las que se ha dicho, incluso se ha confirmado, la puesta en escena de un nuevo Toyota Celica, aunque siempre ha sido un Celica sin sentido alguno, con aspiraciones de superdeportivo incluso por encima del Supra. Confirmaciones y rumores que nunca se han convertido en realidad.

Ahora, nuevamente, regresan los rumores sobre la llegada del Celica y todo parece seguir las mismas pautas –y, seguramente, acabé de la misma forma–. Según la información publicada por Autocar, Toyota prepara el regreso del Celica como modelo de acceso a la creciente familia GR, posiblemente con tracción total y una mecánica híbrida basada en un nuevo motor de 2,0 litros. No hay todavía una fecha de presentación confirmada, ni una decisión pública sobre su sistema de propulsión, ni siquiera una confirmación oficial completa del proyecto. Es decir, todo sigue igual que siempre, incluso el sinsentido de hacer del Celica lo que nunca fue… Salvo en una versión cuya existencia era, sencillamente, la homologación para el Mundial de Rallies.

La pista más llamativa y, ahora, más comentada, está en el Campeonato del Mundo de Rallies. Un prototipo utilizado como mula de pruebas que competirá bajo el reglamento de 2027 ha sido visto con una carrocería de dos puertas. El caso es que las nuevas normas ya no obligarán a que el aspecto del coche de competición esté ligado a un modelo de producción, de modo que esa silueta no demuestra que vaya a existir un Celica de nuevo en las calles. Pero Toyota conoce el valor de la imagen y sabe que un nombre mítico puede hacer que un coche de rallye se convierta en una campaña mundial antes incluso de llegar a un concesionario.

Los tres hermanos de Toyota

El posible regreso del Celica forma parte de una ambición más amplia atribuida a Akio Toyoda: reunir de nuevo a los «tres hermanos» deportivos de la marca. El GR Supra ya está en el mercado desde 2019, nacido de una colaboración con BMW, y el MR2 parece avanzar hacia una nueva generación de motor central –aunque todo, como en el caso del Celica, son rumores y mucha imaginación–. El Celica sería la pieza que falta para completar una familia capaz de cubrir tres formas distintas de entender el automóvil deportivo: un gran turismo, un deportivo ligero de motor central y un coupé más accesible con vocación de uso diario.

La idea tiene algo de estrategia de producto y algo de reparación histórica. Durante años, Toyota fue una de las marcas japonesas que mejor entendieron el valor de los nombres deportivos. El Celica no era un superdeportivo ni un coche de competición matriculable, pero ofrecía una puerta de entrada a ese mundo. Sus primeras generaciones mezclaban diseño, prestaciones razonables y un precio que permitía a muchos conductores tener un coupé sin convertirlo en una decisión absurda.

Más tarde, el Celica ganó musculatura y encontró en la tracción total y en el apellido GT-Four una relación directa con los rallyes. Carlos Sainz, Juha Kankkunen y Didier Auriol ayudaron a convertir aquel nombre en una referencia de competición, mientras las versiones de calle ofrecían una conexión tangible con los coches que corrían sobre tierra, nieve y asfalto. No todos los Celica fueron GT-Four, pero el modelo aprendió a convivir con esa doble personalidad: podía ser un coupé razonable o una máquina de rally disfrazada de coche de carretera.

La última generación siguió otro camino. El Celica T230 era más ligero, más sencillo aparentemente que sus antecesores. Su motor delantero, la tracción delantera y sus proporciones compactas lo alejaban de la épica del GT-Four, pero conservaba la idea de un deportivo relativamente asequible y utilizable. Cuando dejó de venderse en 2006, no desapareció solo un modelo: también desapareció una de las últimas maneras de comprar un coupé japonés sin entrar en el territorio de los coches demasiado caros.

Toyota Celica 2027 render (2)

El Toyota Celica podría volver con tracción total e hibridación, pero recuperar su espíritu será más difícil que recuperar su nombre

El regreso tendría que ser híbrido

Resulta paradójico que el nuevo Celica no pueda repetir el pasado. Un motor atmosférico de cuatro cilindros, una caja manual y una carrocería ligera serian la receta que muchos aficionados querrían –y que han tenido, pero no han comprado: GT86 y GR86–, pero la industria actual ya no puede trabajar con las mismas reglas. Toyota debe reducir las emisiones, asumir el peso de los sistemas de seguridad y justificar económicamente una carrocería de dos puertas que no tendrá el volumen de ventas de un Corolla o un C-HR.

Por eso la información disponible apunta a un motor turboalimentado de dos litros combinado con un sistema híbrido, aunque la propia Toyota todavía no ha cerrado públicamente todos los detalles y, además, ¿de dónde sale ese dos litros sobrealimentado? Lo más parecido que tiene actualmente la marca es el 1.6 turbo de los GR Yaris y GR Corolla. También se espera que el coche sea de tracción total. La combinación podría parecer contradictoria para quienes imaginan un Celica sencillo y ligero, pero tendría una lógica clara: la posibilidad de compartir tecnología con otros modelos de la familia sin desarrollar un deportivo completamente aislado y eso nos lleva a pensar en el conjunto motor-transmisión del Toyota GR Yaris, pero algo suavizado en cuanto a poderío.

El reto estará en el peso. La tracción total y la hibridación ayudan a mejorar la aceleración y la eficacia, pero añaden componentes, cableado y kilos. El Celica siempre ha sido más interesante cuando parecía un coche deportivo al alcance de una persona normal, no cuando intentaba convertirse en un Supra pequeño. Si la nueva generación crece demasiado, cuesta demasiado o se aleja demasiado de la ligereza, recuperará el nombre pero perderá la razón por la que ese nombre importa.

Un coupé basado en el Corolla

Autocar apunta a que el futuro Celica podría utilizar buena parte de la base técnica del nuevo Corolla. La decisión sería coherente con la historia del modelo. Las generaciones anteriores ya compartieron arquitectura y componentes con diferentes modelos de Toyota; la diferencia estaba en la forma de utilizarlos. Un Corolla de dos puertas, con una posición más baja, una puesta a punto más deportiva y un diseño propio, podría ofrecer algo que el mercado perdió hace tiempo y no ha vuelto a recuperar.

El rival más evidente sería el Honda Prelude, que también recupera la fórmula del coupé derivado de un modelo compacto y la combina con electrificación. La comparación resulta reveladora. Ninguno de los dos coches necesita ser un superdeportivo para tener sentido. Su papel sería devolver algo de emoción y de identidad a una categoría dominada por los SUV, utilizando mecánicas que no obliguen al comprador a elegir entre diversión y responsabilidad técnica.

Dentro de ese contexto, el Celica podría convertirse en el miembro más accesible de la familia GR. El GR Supra ya ocupa la posición del gran turismo de la familia y el futuro GR GT quedaría por encima, mientras que el MR2 ofrecería una alternativa más pequeña y radical. El peligro es que Toyota intente colocar demasiados modelos deportivos en una escalera perfectamente ordenada y olvide que los nombres históricos no valen únicamente por su posición en una gama.

La sombra del GT-Four

La posible tracción total invita a rescatar el apellido GT-Four, pero Autocar no ha encontrado indicios de que Toyota vaya a utilizarlo. Sería una decisión comprensible. GT-Four significa mucho para los aficionados, pero también obliga a estar a la altura de una historia de competición muy concreta. Un Celica híbrido de carretera no tendría que convertirse en un coche de rally para merecer ese nombre.

El nuevo reglamento del WRC puede ser una oportunidad. Si Toyota utiliza una silueta inspirada en el Celica para su coche de competición, el nombre volverá a aparecer en los tramos antes de que exista un modelo de calle. Esa secuencia sería exactamente la inversa de la que siguieron muchos deportivos de los años ochenta y noventa, cuando la competición servía para vender el coche que ya estaba en los concesionarios. Hoy, en cambio, el automovilismo puede funcionar como un laboratorio de identidad para un producto que todavía no ha sido presentado.

Conviene no olvidar que ninguna mula de pruebas garantiza un modelo de producción. La carrocería de dos puertas puede servir para ocultar componentes, probar una nueva configuración o despistar a quienes esperan una berlina. También es posible que Toyota cambie de planes, retrase el proyecto o lo transforme en algo muy diferente. La historia del automóvil está llena de nombres que regresaron en los rumores y nunca volvieron a aparecer en una lista de precios.

Toyota Celica 2027 render (3)

El Celica que todos quieren

El problema de resucitar un nombre tan querido es que cada generación de aficionados espera un coche diferente. Unos quieren el Celica de los primeros años, ligero y elegante. Otros recuerdan el GT-Four de los rallyes y quieren una máquina de tracción total. También están quienes prefieren el último T230 por su sencillez, su tamaño y su honestidad. Toyota no puede fabricar todos esos coches a la vez, pero sí puede entender qué los unía: ninguno necesitaba ser inaccesible para resultar especial.

Un nuevo Celica híbrido y de tracción total no sería una traición automática. La tecnología cambia y Toyota ha demostrado que sabe utilizar la electrificación para mejorar la respuesta y reducir el consumo sin convertir todos sus coches en electrodomésticos. La verdadera traición sería crear un coupé pesado, caro y demasiado cercano a un SUV bajo, con el nombre de Celica como único argumento emocional.

Por ahora, el regreso sigue siendo una posibilidad, no una noticia confirmada en todos sus extremos –nunca lo fue–. Si acaba por llegar, tendrá que convivir con un mercado que ya no entiende los coupés como antes y con unos clientes que han dado la espada a todo lo que sea demasiado bajo para sus estándares. El Toyota Celica puede volver en 2027 o más adelante, con un motor híbrido, tracción total y una carrocería que todavía no conocemos. Lo difícil no será devolverlo a la carretera. Lo difícil será conseguir que, al verlo pasar, alguien vuelva a pensar que acaba de aparecer algo especial.

Las imágenes que ilustran el artículo se han generado mediante inteligencia artificial. No representan ningún modelo actual ni futuro, así como tampoco tienen relación alguna con Toyota.
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Sobre mí

Javi Martín

Si me preguntas de donde viene mi afición por el motor, no sabría responder. Siempre ha estado ahí, aunque soy el único de la familia al que le gusta este mundillo. He escrito un libro para la editorial Larousse sobre la historia del SEAT 600 titulado "El 600. Un sueño sobre cuatro ruedas".
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Soy un apasionado de los coches desde que era muy pequeño, colecciono miniaturas, catálogos, revistas y otros artículos relacionados, y ahora, además, disfruto escribiendo sobre lo que más me gusta aquí, en Espíritu RACER.

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