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Así nació «La Segunda Oportunidad»

Se cumplen 40 años de la emisión del primer episodio

Así nació «La Segunda Oportunidad»

Aquel viernes 20 de octubre de 1978 nada volvió a ser igual en la televisión en España. Generaciones enteras de españoles, desde los que eran niños hasta los que ya nos dejaron, son incapaces de olvidar la famosa cabecera de «La Segunda Oportunidad». Un fabuloso Jaguar XJ6 4.2 de primera serie se estampaba contra una enorme piedra a una velocidad -estimada- de 145 km/h. Al cabo de unos segundos, el coche se reconstruyó en cámara inversa y el accidente fue «evitado».

La verdad es que no era la primera vez que se mostraban accidentes simulados a la audiencia en televisión, existe el antecedente del que podemos considerar programa piloto, «Culpable, el hombre», del que ya rendimos cuenta hace unos meses. Lo que se consiguió con aquella cabecera fue crear un recuerdo imborrable. La idea fue de Fernando Navarrete, por cierto. Se rodó en el pk. 143 de la N-403.

«Culpable, el hombre» se había emitido el 19 de diciembre de 1975. Durante todo el 76 la inestable situación política española impidió seguir adelante con la idea de hacer una serie divulgativa en la que se reprodujesen accidentes de tráfico y se enseñase a la gente a evitarlos. Por entonces se mataban cada año 5.000 personas y 100.000 resultaban heridas en España, una sangría inaceptable en nuestros días.

Jaguar XJ I

Este Jaguar XJ fue sacrificado por la imposibilidad de matricularlo en España (la placa es atrezzo) al venir del Reino Unido

No fue hasta primavera de 1977 cuando se dio luz verde a la producción de la serie con un presupuesto de 55 millones de pesetas, que equivalen a unos 2,23 millones de euros en la actualidad; Televisión Española asumió el total de la suma. Hacía falta todo ese dinero para adquirir los coches, formar un equipo de 40 personas, pedir permisos para cortar carreteras, varias cámaras de 35 mm, película en color, sonorización, etc. La serie constaría de 25 episodios y tres especiales: «Culpable, la sociedad», «Culpable, la máquina» y «Culpable, el medio».

Le debemos crédito a los tres ideólogos de la serie, Paco Costas, Fernando Navarrete y Tomás Zardoya, de los cuales Costas y Zardoya nos dejaron este año. También tenemos que honrar a Reyes Abades, un experto en efectos especiales, o a Julio Mengod, el autor de la banda sonora de la serie, que combinaba varios géneros musicales habituales a finales de los 70. Alain Petit, el artífice de la mayoría de los accidentes simulados, todavía vive.

Faltó poco para que la serie no viese la luz, y fue precisamente por la presión ejercida de los fabricantes, representados entonces -y ahora- por ANFAC, es decir, la Asociación Española de Fabricantes de Automóviles y Camiones. En una misiva fechada el 18 de mayo de 1977 para el director de la DGT, Jesús García Siso, la patronal industrial se quejaba sobre los posibles efectos negativos en sus intereses comerciales. Por aquel entonces la aplastante mayoría de los coches españoles también se fabricaban aquí por SEAT, FASA Renault, Citroën, Barreiros, etc.

Reproduzco literalmente: «De la lectura de los programas se desprende que en su conjunto va a presentarse al espectador una imagen dramáticamente negativa del automóvil. Encontramos que en el programa falta un elemento de equilibrio, pues si bien es verdad que desgraciadamente son frecuentes los accidentes en carretera, y nos parece muy bien cuanto se haga para reducirlos al mínimo, también es cierto que el automóvil comporta beneficios indiscutibles a la sociedad.»

Más adelante pedía: «En razón a cuanto antecede, solicitamos encarecidamente de V.I. [Jesús García Siso] interceda cerca de Televisión Española, bien para que se suprima el citado programa, o bien para que se corrijan los defectos graves que hay en el mismo y se eliminen las afirmaciones que no están basadas en hechos y en un auténtico conocimiento técnico». Con dos cojones.

En teoría ANFAC dio su brazo a torcer si la DGT «corregía» los guiones, lo cual no ocurrió a efectos prácticos. Los mismos textos que aprobaron Paco Costas, Fernando Navarrete y Tomás Zardoya fueron los que dieron origen a la serie. Cualquier ojo crítico podrá comprobar que en ningún momento la serie fue parcial ni lesionó los intereses comerciales del automóvil, simplemente puso de relieve la precariedad de los coches en aquella época en materia de seguridad, aunque también se revelaron los últimos avances como los cristales laminados, el ABS, o los airbags, aprovechando un viaje a Alemania (RFA) a instalaciones de Mercedes-Benz.

En este vídeo superior podemos ver algunas vicisitudes del rodaje, emitido en septiembre de 1977, antes de que la serie estuviese terminada. Podemos ver cómo Paco Costas se quejaba de la falta de ayuda por parte de la patronal del automóvil. Los coches que se sacrificaron fueron casi todos usados y algunos ni siquiera tenían motor y venían de desguaces.

No fue así en el caso del pobre Jaguar XJ que fue utilizado para rodar la imagen de la cabecera, había sido adquirido por un piloto español y venía de Inglaterra. Ante la imposibilidad de matricularlo, se le dio un mejor uso. Aunque en algunos textos podéis leer que se trataba de un Daimler Sovereign -incluso algunos textos de mi abuelo-, salta a la vista que la parrilla pertenece a un Jaguar. Para dirigirlo hacia el objetivo fue guiado con un cable de acero, tensado por dos camiones, y su cambio automático hizo el resto.

El primer episodio emitido es lo que hoy llamaríamos una colección de spoilers. La práctica totalidad de la presentación de la serie fue rodada en un espectáculo del cascadeur Alain Petit en la calle Zaragoza de Alcalá de Henares. Entre los coches que se destrozan hay un Volkswagen Escarabajo, un Opel Rekord de 1957, SEAT 1400 C, etc. En IMCDB hay un recopilatorio de los «cacharros» que se ven durante la serie, y en Forocoches hay un interesante hilo sobre las localizaciones donde se rodó.

En la última torta, en la que vemos un 1500 salir volando por una rampa y aterrizando encima del último coche de la fila, Alain Petit se bajó inconsciente. De camino al hospital, Paco iba con él, creyendo que ya era la última de sus acrobacias. El cascadeur se había quedado atrapado por la cabeza entre el techo y el asiento delantero, suerte que llevaba casco. Ya en el hospital, y de camino al quirófano, recobró el conocimiento y dijo lo siguiente (sic): «¡Oye Paca! ¿Cómo taquilla? ¿Buena? ¿Salto? ¿Bonito?»

También merece mención uno de los accidentes de rodaje, en los que un SEAT 124 de primera serie acaba volcando y golpeando una cámara. El operador de la misma, Miguel Barquero, tuvo la sangre fría de mantenerse en su puesto hasta el último instante, y salió ileso. La cámara no. A Petit hubo que sacarle del coche cortando el cinturón de seguridad con un cuchillo. Recrear accidentes, a fin de cuentas, también es peligroso.

Colaboraron Ayuda al Automovilista (ADA), Guardia Civil de Tráfico, Cruz Roja Española, Autopistas del Noroeste, Dirección General de Tráfico, las autoridades de Ávila y Madrid, etc.

«La Segunda Oportunidad» se emitió cada viernes, tras el Telediario 2ª edición, hasta mediados de 1979, salvo el último especial de media hora, «Culpable, el medio». Ese episodio ponía en evidencia la situación de las infraestructuras en España, concretamente los pasos a nivel sin barreras. Se rodó el atropello de un SEAT 1500 familiar con una locomotora Diesel de 110 toneladas en una vía muerta, el coche fue arrastrado unos 700 metros. Solo quedan las imágenes estáticas del rodaje, alguien dio órdenes de hacer desaparecer la cinta ya montada. Dichas fotografías están bajo mi custodia actualmente.

Accidentes Segunda Oportunidad 7

Lástima que el episodio más caro de toda la serie -7 millones de pesetas, o más de 280.000 euros actuales- no viese la luz por presiones políticas. Se pudo poner en evidencia a la sociedad española, a la industria del automóvil… pero tocar cuestiones de mantenimiento viario fue ya demasiado. Los que nacieron ya en los 70 o después solo pueden saber el carajal político que había en España por los libros de Historia.

Como comenté en una ocasión, difícilmente habría visto la luz «La Segunda Oportunidad» en la era actual. Los problemas a salvar son enormes: los intereses de la industria del automóvil, el presupuesto necesario, audiencias fragmentadísimas entre tropecientos canales, etc. Seguramente ANFAC pondría las mismas pegas que puso en 1977, que salirse de la normalidad programada de las pruebas EuroNCAP pone a más de uno los pelos de punta.

Aunque el archivo de Radiotelevisión Española va soltando contenidos poco a poco, la serie puede verse en Youtube ya que fue digitalizada hace 15 años por parte de un servidor, partiendo de cintas analógicas en VHS y U-Matic HB. Hice lo que pude con los medios que tenía a mi disposición, y se subió a la calidad que permitía Youtube por entonces (480p, máximo 10 minutos). Tengas la edad que tengas, no te la puedes perder:

La estructura era siempre la misma. Después de la cabecera, se hacía una breve introducción del asunto a tratar, se reproducía un accidente de tráfico y se veía una breve reflexión. Después de enseñar al espectador qué había hecho mal el o los conductores simulados, se «deshacía» todo mediante la cámara inversa. Tras el final feliz, un último consejo, y el recordatorio de que «usted no tendrá nunca esta segunda oportunidad», entendiendo como tal la marcha atrás de la cámara, no tanto el salir vivo.

Los episodios duraban algo más de 10 minutos, incluyendo la cabecera, salvo los tres especiales de una media hora y el resumen de la serie, que en realidad no fue emitido, pero se conserva. También en octubre de 1978 fue editado un libro de nombre homónimo con el apoyo de la Editorial MAPFRE, un tesoro para los que los conservan.

Para aquellos que quieran ampliar detalles, Paco dedicó un par de capítulos a la serie en sus memorias, «Una vida sobre ruedas», aunque es una retrospectiva de su vida hasta 2012. Toda la información vertida en estas líneas ha sido contrastada en la medida de lo posible, y algunas fechas son correctas respecto a lo que publiqué en el pasado, por lo que ruego se acepten mis disculpas retroactivamente.

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Sobre mí

Javier Costas

Me gustan los coches desde que tengo uso de razón (o antes). Tras haber conducido más de 400 coches aquí sigo, divulgando y aprendiendo a partes iguales sobre las cuatro ruedas. Vosotros habéis hecho que se convierta en mi pasión.

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Atreyu
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Atreyu

55 millones de pesetas, no son ni de lejos 2.3 millones de euros. Una de las dos cifras no es correcta.

JJ López
Invitado
JJ López

Hola Atreyu, está aplicada también la inflación de todos estos años, que es un 800% aproximadamente.

Atreyu
Invitado
Atreyu

Jo, os habéis cubierto de gloria con el cambio de pesetas a euros:

«Lástima que el episodio más caro de toda la serie -7 millones de pesetas, o más de 290.000 euros actuales…»

Matt
Invitado
Matt

Os habéis quedado en el dato de inflación cuando lo de verdad interesante es el contenido de los capítulos. Yo los vi en su estreno cada uno de ellos, era niño, lo que me marcó y me hizo a posteriori clamar (en vano) la importancia de la educación vial en la escuela.

Respecto al libro Javier, me has matado, sé que lo tuve, lo recuerdo muy bien, ahora sería titánico saber en qué casa anterior reposa.

Rest
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Rest

RTVE, lee atentamente:

Ideal sería producir un exhaustivo documental sobre la figura de Don Paco Costas y el diamante de obra que nos brindó, en vez de invertir medios y esfuerzos en banales vulgaridades extranjeras.

sergio
Invitado
sergio

Puedo decir, que he visto algunos capítulos y solo tengo palabras de elogio, por el gran trabajo que se hacia. El que mas me llama la atención, es el de los transportistas, puesto que hoy en día, la cosa apenas a cambiado, siguen sin respetar los limites, conducen de forma temeraria ¡OJO! no digo que sean todos, pero si un alto porcentaje. Eso si, la gran cantidad de coches destrozados… Pues bueno, no entiendo la queja de los fabricantes, es cierto, que pueden tener mala fama, pero ya sabes que tienes que mejorar tu producto, de todo se aprende


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Ingeniero de profesión, la mayor pasión de mi vida son los coches desde que era un chaval. El olor a aceite, gasolina, neumático...hace que todos mis sentidos despierten. Ahora embarcado en esta nueva aventura, espero que llegue a buen puerto con vuestra ayuda. Gracias por estar ahí.

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Aficionado al mundo del motor desde que fui concebido. Aprendí a leer con revistas de coches y, desde entonces, soy un completo enamorado de la gasolina. Como no se nace sabiendo todo, cada día es importante aprender algo nuevo y así ampliar los conocimientos. Este mundillo tiene mucho que ofrecer, al igual que un servidor a vosotros los lectores.

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Portador del contagioso virus de los coches desde los once años. Ingeniero en informática, programador de robots y visión artificial que lo piensa todo en coches. Amante del arte, técnica y tecnología en movimiento, esto es, apasionado incondicional del automóvil.

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Desde que tengo conciencia me llamó la atención cualquier cosa con ruedas. Aprendí a montar en bicicleta al mismo tiempo que a andar, y creo que la genética tiene algo que ver: mi padre adoraba los coches, les ponía nombres, mi abuelo conducía y participaba en el diseño de camiones, y le privaban los coches...

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Soy uno de esos bichos raros a los que les apasiona hablar de coches y se pasaría horas comentando modelos o repasando la historia de la automoción. Pienso que la mayoría de ellos tienen su encanto, desde el deportivo con el que soñamos hasta el utilitario que te encuentras en cualquier esquina.

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Ingeniero electrónico de profesión y amante de los coches por vocación. Dicen que aprendí a leer con las matrículas de los coches y que con 2 años me conocía todas las marcas y modelos. Cualquier cosa que me discutas sobre coches, te la intentaré rebatir.

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Enfermo crónico del motor desde que era pequeño y lector compulsivo de cualquier texto que hable del automóvil. Se rumorea que la primera palabra que aprendió fue "coche".

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Con 20 años no ponía ni una sola tilde y llegaba a cometer faltas como escribir 'hiba'. Algo digno de que me cortaran los dedos. Hoy, me gano un sueldo como redactor. ¡Las vueltas que da la vida! Si me vieran mis profesores del colegio o del instituto la charla sería de órdago. Pero aquí estoy, escribiendo sobre mi pasión donde me dejan. Si hace unos años me dicen que terminaría así, las carcajadas se habrían escuchado hasta en Australia, pero ahora no sabría vivir sin ello.