Prueba: Hyundai Kona HEV GDI 1.6 141 CV DT

Prueba: Hyundai Kona HEV GDI 1.6 141 CV DT

Un conjunto equilibrado, con un diseño rompedor


Tiempo de lectura: 14 min.

Hace unos días, hablando con un amiguete –el cual es papá y se acaba de casar, ¡enhorabuena, Diego!–, me dijo una cosa que me hizo pensar: “a mí me gustan mucho las direcciones blanditas y suaves, son una gozada”. Tuve que poner una cara de cuadro, porque inmediatamente me dijo que son supercómodas y agradables, en busca de una justificación para que alguien, que teóricamente sabe de coches, tuviera buena imagen de él. En ese momento me di cuenta de lo cabezones que somos a veces los aficionados y lo mucho que, seguramente, demos la tabarra con ciertas cosas. Me recordó a los seguidores de Tesla o Apple, que siempre buscan una excusa para contarte las bondades de sus productos y darte motivos para pasarte al “lado oscuro” como ellos. Ciertamente, tiene que ser molesto, aunque nuestra intención sea buena, no dudo ni por un momento, que a veces tiene que resultar un tostón hablar con nosotros de coches.

Eso me hizo pensar en algunas cosas que estuvimos hablando Miguel y yo mientras estábamos con las fotos del nuevo Hyundai Kona. Los SUV no son los mejores coches del mercado, es evidente, tanto como que no existe el mejor coche del mundo, sino una mala compra, pero el caso es que los SUV son los coches que la gente quiere y compra, y en realidad, no somos nadie para criticarlo. Te puede gustar más o menos, te puede parecer, según tu punto de vista, una compra equivocada o una decisión movida por modas y tendencias, pero las modas y las tendencias, al final, mueven el mundo. Piensa en cuando eras chaval, ¿qué colección de cromos hacías? La que estaba de moda. ¿Cuándo te comprabas la peonza –algo que aquellos como yo, que voy por las 40 primaveras, hacíamos de niños–? En la “temporada de peonzas”, es decir, cuando se ponían de moda. Y así nos podemos tirar días enteros…

Cuando probamos un SUV, que suele ser bastante a menudo –el mercado y las tendencias también nos afectan en estos apartados–, siempre pensamos lo mismo, aunque no lo digamos, y por lo general, suelen ir por el mismo camino: los SUV son un petardo y su conducción no es emocionante. Pero, ¿acaso un usuario normal y corriente necesita un coche emocionante? ¿Acaso le importa que la conducción no transmita nada? ¿Les molesta tanta pantallita? Señores, les importa un pimiento, un pepino y si me pones, un melón. Es decir, les trae sin cuidado. Lo que quieren es un coche que les lleve y les traiga con un gasto lógico, pero que sea bonito, que tenga muchas pijadas y, también, que levante alguna envidia que otra. Sí, eso de tener un coche molón que provoque miradas, gusta, que nadie lo niegue porque mentiría.

El diseño del nuevo Kona mantiene la misma tendencia de la generación saliente, es decir, salirse de lo establecido y presentar una notable personalidad

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Así pues, después de varios días con el nuevo Kona, tengo una cosa clara: es un éxito. No dudo, ni por un momento, que tendrá las mismas ventas, o puede que más, que la generación saliente. Su diseño, que te puede gustar más o menos, es rompedor; su interior desprende una imagen tecnológica y hasta cierto punto futurista; cuenta con una opción híbrida –precisamente la que hemos probado– con etiqueta ECO de la Dirección General de Tráfico y su posición de conducción está elevada, algo que gusta mucho al común de los usuarios. Además, su conducción es muy suave, con una dirección blandita, unos pedales con un tacto cómodo y preciso –¡¡sobre todo el freno!!– y de noche es un espectáculo visual. Aglutina todo lo que pueden querer el público en general, pero nada de lo que podamos querer los aficionados a la conducción. Ojo, esto es importante, aficionados a la conducción, pues amantes de los coches hay muchos y de mil tipos diferentes, si hablas con un aficionado a los coches de lujo, te darás cuenta de que todo lo que quiere un amante de los coches deportivos, lo aborrece el aficionado a los coches de lujo.

Para ser un segmento B, tiene detalles que llaman mucho la atención

Con todo esto en mente, invité un día a mi amigo Diego, del que os he hablado al inicio, para ver que opinaba del Hyundai Kona. Miguel ya había estado a los mandos el día de las fotos y todo lo que me dijo ya me lo esperaba, pues básicamente, es más o menos lo que pienso yo. Pero claro, después de que Diego me dijera aquello de la dirección, tenía que comprobar una cosa y lo primero que me llamó la atención fue su cara de sorpresa. Se quedó alucinando con el diseño, con interior y con la posición del selector del cambio, que está situado en la columna de la dirección –un satélite con tres posiciones: D, N y R´, más la P que es un botón colocado en el extremo–.

La primera vez que me subí al Kona, me llamó la atención el aspecto tecnológico del interior y que, además, tenía muchos botones, algo que me gusta mucho por temas que ya sabéis: ergonomía, comodidad de uso y seguridad. También me resultó curioso el selector del cambio, aunque su tacto es muy blandito, no hay un “click” que te diga cuando has alcanzado la posición deseada, solo un indicar en el cuadro y claro, que no hay más recorrido en el selector. Detalles que se combinan con plásticos duros que, como aficionado, yo cambiaría por otros más mullidos y de mejor tacto. Sin embargo, ese detalle le pasó inadvertido a Diego, que miraba de aquí para allá embelesado con las pantallas, con la decoración y con diseño en general. El tío estaba encantado.

Hay muchos detalles interesantes, como la llave –la puedes ver en este enlace–, que toma el logotipo de la marca, aunque tiene un tamaño considerable

Es cierto que el nuevo Kona es un mundo aparte con respecto a la generación saliente, su diseño es bastante interesante, inspirado, sin duda, en modelos como el Staria o el Hyundai Sonata estadounidense, un coche que ya podrían traer a Europa, por cierto, a, igual que el Hyundai Azera. Es un coche que provoca miradas por la calle, que destaca entre el resto del tráfico por su frontal o su trasera, y eso que hablamos de un coche con el que no hay término medio, o te gusta o no te gusta. Y algo similar ocurre con su habitáculo, pues su diseño no es propio de un segmento B, más bien parece de un escalón superior, aunque la cuestión de los materiales y los ajustes sí son propios del segmento B. Y no por malos, de hecho, son más que buenos, sino por texturas, por tolerancias y por aspecto, no debemos olvidar que en el segmento B los precios son uno de los principales argumentos de ventas y con un diseño como el que tiene el nuevo Hyundai Kona, que no será barato de convertir en realidad, hay que ajustar los gastos para que los precios no se disparen.

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De todas formas, la vida con este coche no es mala, es todo lo contrario. Es agradable de conducir, cómodo, gasta poco y corre lo suficiente. Es todo lo que puede pedir un usuario normal y también cualquier aficionado que necesite un coche para el día a día, pues su comportamiento, sin ser nada del otro mundo ni el mejor SUV del segmento, es más que decente en cualquier terreno. Tiene sus limitaciones, obviamente, como cualquiera, pero sorprende por un andar bastante refinado y con un filtrado de las irregularidades muy conseguido. La insonorización también está a un buen nivel y hace de los desplazamientos algo muy agradable, que viene a ser una palabra que describe bastante bien al Kona en general. A esa sensación de coche agradable contribuye mucho que no haya que estar todo el rato manoseando la pantalla, ya que puedes acceder a la climatización y a la radio rápidamente.

No obstante, no todo es tan guay, hay un par de detalles que me sacaron de quicio, como el nuevo lector de señales. Cuando te cruzas con una señal y circulas por encima de la velocidad indicada, empieza a sonar un pitido –o cuatro veces– muy molesto. Si te cruzas con otra señal unos metros más adelante y sigues por encima de la velocidad que indica, nuevamente, te regala los pitiditos. Puedo entender que se trata de un sistema de seguridad, pero te llevas algún susto porque de primeras, no siempre sabes qué pasa. De hecho, si circulas a 120 km/h por autopista y pasas al lado de un carril de deceleración, el lector de señales te pita porque ha detectado la señal del carril de deceleración y claro, circulas más rápido de lo que pone la señal. Incluso en poblado te da la tabarra, y no importa la velocidad, a mí me sonó a 21 km/h en una zona limitada a 20 km/h. Lo puedes desconectar –a través de la pantalla–, pero tendrás que hacerlo cada vez que pongas en marcha el coche, al igual que el asistente de mantenimiento de carril, que por suerte, en esta ocasión, no es muy sensible y permite ciertos desvíos de trazada.

Me saca de quicio tener que desactivar los sistemas cada vez que me subo al coche, si yo lo configuro de una manera, quiero que se quede como yo lo dejé, y punto, me parece una auténtica molestia que no se quede todo guardado. Y poder, pueden hacerlo, no les costaría ni 50 centavos por coche… Pero esto no es una queja para Hyundai, es una queja para todos los fabricantes, no se salva ni uno solo.

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Otro detalle a mejorar, son los huecos que hay entre los asientos. Son de plástico duro, no tienen ni siquiera la típica base de goma y todo lo que dejas ahí hace ruido, se mueve de un lado a otro y, en general, molesta. Son huecos muy grandes, son prácticos, pero si te haces con un Kona, te recomiendo que mires en el mercado accesorios de goma para poner en los huecos.

Tiene 141 CV, pero da la sensación de que falta alguno

La unidad que nos dejó Hyundai, como hemos comentado antes, estaba animada por el grupo motor híbrido, el mismo grupo propulsor que montaba la generación saliente, es decir, un gasolina de cuatro cilindros de 1,6 litros –1.580 centímetros cúbicos– que rinde 105 CV, asistido por un eléctrico que añade 44 CV y se alimenta de una batería de 1,56 kWh. Es un grupo motriz agradable, bastante lineal y que gasta poco, pero no es el mejor ni el que menos consume. Casualmente –puramente casual, lo prometo–, cuando recogimos el Kona, fuimos a por él a los mandos de un Mitsubishi ASX, cuya prueba publicaremos más adelante, y no pudimos evitar comparar algunas cosas de las cuales, solo comentaré un detalle, pues la comparativa no estaba hablada con las marcas y hemos decidido no publicar nada –aunque dejamos una foto para corroborarlo más abajo–. Y ese detalle tiene que ver con el grupo motor; el Mitsu empuja más, corre más y gasta menos, cerca de medio litro menos según ordenadores de a bordo.

Los consumos son correctos, al igual que su entrega de potencia, aunque se queda algo corto por prestaciones

Como híbrido convencional, el sistema se encarga de gestionar la combinación de motores para lograr el mejor resultado, tanto a la hora de entregar la potencia como de conseguir los consumos más ajustados, y no tengo nada que reprochar con respecto a su funcionamiento, de hecho, ni siquiera se nota cuando entra el motor de combustión o cuando se apaga. Sin embargo, la gestión electrónica no da tanta prioridad al motor eléctrico, suele trabajar con ambos indistintamente en lugar de rodar en eléctrico puro a la más mínima ocasión, como ocurre con otros. Eso repercute en los consumos, que en circulación normal, rondan entre 5,5 y 6,5 litros. No es mal dato, ni mucho menos, está en la media y desde mi punto de vista resulta adecuado para las prestaciones que se obtienen, es básicamente el consumo que se logra con un diésel de potencia similar, pero la sensación de potencia no se corresponde con sus 141 CV anunciados.

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El nuevo Hyundai Kona junto al Mitsubishi ASX. Una comparativa que, quizá, realicemos algún día.

El Kona híbrido no es un coche rápido, y tampoco lo pretende, sirva de ejemplo que los datos oficiales indican un 0 a 100 km/h en 11 segundos y una velocidad máxima de 161 km/h, datos que se corresponden claramente con lo que notas al volante. Acelera lo justo para cualquier usuario, alcanza velocidades suficientes para que a más de uno le retiren el carnet y resulta seguro en carretera, pero falta empuje y falta sensación de potencia. Sin embargo, y recuperando el hilo con el que comencé esta historia, ¿lo notará un usuario normal? Realmente no, estamos frente a un tema que solo nosotros tenemos en cuenta y valoramos, y esto es algo que tengo clarísimo, sobre todo si nos fijamos en las incorporaciones a autopista que hace la gente –¿nadie se acuerda que se trata de un carril de aceleración, donde se puede pisar a fondo para ponerse a la misma velocidad de la vía?–.

Lo que sí creo que valorará el usuario final, es el tacto general del nuevo Hyundai Kona. Resulta muy estable en carretera, siempre se tiene una sensación de control pase lo que pase y resulta fácil de conducir incluso a velocidades elevadas. No es deportivo, las curvas las gestiona bien, pero correr no es lo suyo, es un coche muy equilibrado, pero no es deportivo. Es que, en realidad, no necesita ser deportivo ni afrontar curvas como un Kona N, para eso está, precisamente, el Kona N. Incluso hay una versión con un motor turbo y casi 200 CV, que se puede combinar con tracción total y que seguramente, ofrecerá un comportamiento más incisivo en carretera.

Un buen conjunto, pero por más de 30.000 euros

Reconozco que me gusta el nuevo Hyundai Kona, me llama la atención su diseño –a Miguel no le gusta– y me agrada conducirlo, aunque no lo compraría. ¿Por qué? Pues porque no quiero un SUV, sencillamente, y porque su tarifa supera los 30.000 euros. Los precios de los coches actuales se han disparado, eso no se le escapa a nadie, pero hablamos de un B SUV que cuesta cinco millones de las antiguas pesetas, es una pasada. Configurando el coche en la página oficial de la marca, el precio obtenido ha sido superior a los 36.000 euros, aunque el descuento que anuncia la marca –más de 3.000 euros–, el precio final se quedó en poco más de 33.000 euros.

Es una tarifa elevada, bastante elevada, no se queda lejos de un Hyundai Tucson híbrido con 230 CV y supera a sus rivales más directos. Un Toyota Yaris Cross, por ejemplo, parte de los 26.950 euros, y aunque sea algo menos potente y no tenga un interior tan interesante, la diferencia de precio podría compensar a más de un usuario.

Datos técnicos

FICHA TÉCNICAHyundai Kona
MODELOHybrid
MOTORDelantero transversal. Cuatro cilindros con 1.580 centímetros cúbicos.
RENDIMIENTOPotencia máxima77,2 kW (105 CV) a 5.700 rpm
Par máximo174 Nm a 4.000 rpm
MOTOR ELÉCTRICODelantero transversal. 44 kW y 170 Nm
BATERÍAIones de litio con 1,56 kWh, colocada en posición trasera central
TRANSMISIÓNAutomática de seis relaciones, tracción delantera
DIMENSIONES Y PESOSLargo por ancho por alto en milímetros4.350 x 1.825 x 1.585
Batalla en milímetros2.660
Peso1.485 kg
DATOS PRESTACIONALESAceleración de 0 a 100 km/h11 segundos
Velocidad punta161 km/h
Relación peso potencia10,5 kg / CV
CONSUMOSConsumo medio homologado (WLTP)4,7 litros
Consumo medio durante la prueba5,8 litros
PRECIO36.790 €

Galería de fotos

Hyundai Kona HEV GDI 1.6 141CV DT Techno

36790 euros
Hyundai Kona HEV GDI 1.6 141CV DT Techno
6.5

Comportamiento en carretera

7.0/10

Comportamiento en ciudad

8.0/10

Confort

7.0/10

Consumo

7.0/10

Habitabilidad

7.5/10

Infoentretenimiento

8.5/10

Prestaciones

6.0/10

Relación valor/precio

6.0/10

Seguridad

8.0/10

espíritu RACER

0.0/10

A favor

  • Diseño
  • Facilidad de conducción
  • ¡Tiene botones!

En contra

  • Falta de carisma
  • Prestaciones justas para su potencia
  • Muy caro
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Sobre mí

Javi Martín

Si me preguntas de donde viene mi afición por el motor, no sabría responder. Siempre ha estado ahí, aunque soy el único de la familia al que le gusta este mundillo. Mi padre trabajó como delineante en una empresa metalúrgica con mucha producción de piezas de automóviles, pero nunca hubo una pasión como la que puedo tener yo. También he escrito un libro para la editorial Larousse sobre la historia del SEAT 600 titulado "El 600. Un sueño sobre cuatro ruedas".

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ANTONIO
Invitado
ANTONIO

Es que con 4,35 m. yo considero que es un C-SUV, de los más cortos, cierto, ya es que se nos está yendo la pinza con los tamaños de los coches.


NUESTRO EQUIPO

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Ingeniero de profesión, la mayor pasión de mi vida son los coches desde que era un chaval. El olor a aceite, gasolina, neumático...hace que todos mis sentidos despierten. Ahora embarcado en esta nueva aventura, espero que llegue a buen puerto con vuestra ayuda. Gracias por estar ahí.

Javi Martín

Si me preguntas de donde viene mi afición por el motor, no sabría responder. Siempre ha estado ahí, aunque soy el único de la familia al que le gusta este mundillo. Mi padre trabajó como delineante en una empresa metalúrgica con mucha producción de piezas de automóviles, pero nunca hubo una pasión como la que puedo tener yo. También he escrito un libro para la editorial Larousse sobre la historia del SEAT 600 titulado "El 600. Un sueño sobre cuatro ruedas".

Miguel Sánchez

Todo vehículo tiene al menos dos vidas. Así, normalmente pensamos en aquella donde disfrutamos de sus cualidades. Aquella en la que nos hace felices o nos sirve fielmente para un simple propósito práctico. Sin embargo, antes ha habido toda una fase de diseño en la que la ingeniería y la planificación financiera se han conjugado para hacerlo posible. Como redactor, es ésta la fase que analizo. Porque sólo podemos disfrutar completamente de algo comprendiendo de dónde proviene.

Francisco Javier Rodriguez

En la época en la que pasaba el día dibujando coches, alguien me preguntó: ¿pero a ti te gusta más la mecánica o la carrocería de los coches? Esa misma semana leí el Manual del Automóvil de Arias Paz. Tenía 14 años, esa simple pregunta es la razón por la que estoy aquí, desde entonces no he parado de aprender sobre lo que se convirtió en mi pasión.

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La historia del automóvil está llena de grandes emprendedores, de ideas arriesgadas, curiosas casualidades, irreconciliables enemistades y muchos fracasos. Es un mundo intenso y fascinante del que muchos hemos quedado cautivados. Cualquier vehículo con un motor me parece interesante, ya sean motocicletas, automóviles, camiones, aviones o barcos; es estupendo sentir la brisa del viento en la cara sobre uno de ellos. Si estáis aquí es porque compartimos afición.

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