No lo negaré. Escribo estas líneas con algo de satisfacción y una sonrisa que asoma inconscientemente, como si de algo personal se tratase. ¿Acaso no lo es? El Tesla Cybertruck entra en escena, los portales no hablan de otra cosa que no sea este modelo, un modelo que pretende presentarse ante nosotros como vanguardista. Que es diferente, de eso no quedan dudas, pero déjenme explicarles mi reacción al verlo por primera vez de la siguiente manera: el The Homer hacía menos el ridículo.
La disruptiva pick-up eléctrica de Elon Musk es peor que un coche para el hombre promedio norteamericano, es un vehículo de entre 80.000 y 100.000 dólares inconcluso, a medio hacer. Un coche gris. Su acabado interior es metáfora. Pero la expectativa está y los resultados de su primer año en el mercado de los Estados Unidos no decepcionan: termina el 2024 como el décimo modelo eléctrico más vendido del país. Durante los primeros meses están los que se obnubilan por su rareza intrínseca, pero están quienes, reconociéndose admiradores del magnate y su imperio tecnológico, deciden no mirar para un costado.
“Esto está mal hecho”, dice con contundencia el youtuber Al Vázquez en un vídeo de febrero del 2024, en el que aprovecha para desglosar una por una las imperfecciones de su ensamblaje, comprobando al tacto lo que mirando de cerca ya sale a la luz: unas asimetrías indebidas en las uniones y los bordes de los paneles, y unas puntas filosas en secciones expuestas como los faros delanteros. “Te cortas la mano”, agrega el influencer, pero aun más grave es la peligrosidad que implica para peatones y otros coches en caso de accidentes.

Un modelo terminado de antemano
A medio hacer y mal ejecutado. El Cybertruck es un coche que debe ser sometido a un juicio de valor que escape a cualquier análisis de prueba de manejo, lo que se supone norma para cualquier modelo corriente. Un modelo que no supera las instancias evaluativas ajenas a la conducción, a menos que cambie radicalmente para salvar su ciclo comercial, es un modelo terminado de antemano.
Supongamos que pruebo el coche y no me disgusta su andar. Eso no sería suficiente para comprarlo. Era una cuestión de tiempo, era de esperar la llamada a revisión de 46.000 unidades lanzadas entre noviembre del 2023 y febrero del 2025, causada por el deslaminado de la superficie de acero inoxidable que cubre su pilar conocido como cant rail, producto aquel de un adhesivo de fábrica ineficiente y vulnerable a bajas temperaturas.
Más preocupante es el dato más reciente. Tesla está aumentando el stock, acumula 2.400 unidades, el equivalente a unos 200.000.000 de dólares. Las ventas se pulverizan y a Musk debo reconocerle el haberse arrepentido de destinar tamaño presupuesto en su vehículo tan fuera de contexto. Fue interesante la apreciación de los colegas de Carwow en un vídeo de un año atrás: “Soy algo escéptico de que este coche sirva para algo distinto a montar un espectáculo visual y de marketing. (…) Como coche industrial o de carga podría llegar a tener sentido. Me parece que no es ese el fin para el que lo están comprando los usuarios”. Un vehículo sin esencia.

Tesla Cybertruck: Fracaso y representación de otras decadencias
El Tesla Cybertruck al fin muestra su rostro: el fracaso anunciado, porque los resultados de mercado que hoy padece son tan consecuencia de las deficiencias en la línea de montaje y de sus dilataciones a la hora de ponerlo en circulación como de la decadencia de su diseño. Pero ésta es una decadencia estética que tiene su trastienda, porque en realidad es símbolo de otras decadencias, como la cultural.
La pick-up de Elon Musk parece estar pensada para quienes no recibieron cariño de niños ni heredaron un mínimo de criterio y buen gusto por los coches. Allí ubico a bufones del presidente de mi país, quien es al mismo tiempo un bufón del ahora también funcionario de Donald Trump, y bufón también del presidente de los Estados Unidos. “Gracias a Milei llegaron las CyberTruck (sic) a la Argentina”, tuiteó días atrás este intento de paladín que, sobre coches, poco y nada.
Su mensaje no sorprende, es gente en la línea entreguista del gobierno que, en consecuencia, sueña con la dependencia más salvaje del capitalismo norteamericano. El Cybertruck demuestra cuán residual puede ser la dependencia: mientras Tesla padece el presente de su pick-up, por estas latitudes, donde por otra parte los eléctricos no son una necesidad aún, hay personajes que la celebran.
Mauro Blanco
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