Coche del día: Škoda Octavia 1.9 TDI SLX (1U)

Coche del día: Škoda Octavia 1.9 TDI SLX (1U)

Indestructible o casi, fue el coche predilecto de los taxistas


Tiempo de lectura: 4 min.

El Škoda Octavia 1.9 TDI es uno de los coches más vistos en el centro de las grandes ciudades, al menos en España. Gracias a su relación calidad-precio-consumos, se convirtió rápidamente en el coche de los taxistas, algo que, lejos de ser malo, demostraba que era duro como el granito. De hecho, se suele decir que si el coche lo conduce un taxista, es que se trata de un buen coche, y sobre todo, fiable y económico. Hay excepciones, obviamente, pero por lo general, la norma se cumple.

Cuando el Grupo Volkswagen decidió, allá por finales de los 90, darle un nuevo espaldarazo a Škoda, nadie se imaginó que se llegaría a ser uno de los movimientos más acertados que se les podría haber ocurrido. Hicieron de la marca una de las mejores opciones en cuanto a relación calidad-precio y el coche que dio comienzo al cambio fue, sin duda, el Škoda Octavia, sobre todo con el infatigable propulsor 1.9 TDI. Pocos motores se han hecho tan famosos como el turbodiésel alemán y motivos hay para ello, ya que no solo dio vida a modelos de Volkswagen, SEAT o Škoda, Audi fue un verdadero paladín del TDI y las prestaciones que se llegó a lograr con la tecnología fueron notables.

El motor 1.9 TDI fue, digámoslo así, el que popularizó el motor turbodiésel, la referencia, y eso que empezó con “solo” 90 CV, potencia que anunciaban para el Škoda Octavia 1.9 TDI. Se dice que esta versión, la menos prestacional, era la más interesante, pues lograba prestaciones muy cercanas al TDi de 110 CV, con unos consumos algo inferiores, cualquier coche que lo montara era más barato y para colmo, era más fiable que su hermano mayor.

Sencillez, acabados muy decentes y un motor que fue una referencia; el Škoda Octavia TDi era una grna compra

Škoda Octavia 1 9 TDi 90 CV

La revista Coche actual, en su número 455, se puso a los mandos de un Škoda Octavia 1.9 TDI SLX antes de que se pusiera a la venta en España –ni siquiera había un precio definido en ese momento y estimaban unas 2.800.000 pesetas, 16.828 euros de 1997, sin inflación– y ya elogiaron, entre otras cosas, el comportamiento y el gigantesco maletero. De hecho, esta parte del coche, el maletero, fue uno de los argumentos de mayor peso en la vida comercial de la primera generación y una de las características de las que más orgullosos estaban en la marca, no en balde, cubicaba nada menos que 620 litros, en una carrocería de 4,51 metros de largo. También es cierto que, por el contrario, pecaba de poco espacio para las piernas atrás y de unos plásticos de aspecto mejorable. Pero, claro, si se quieren precios ajustados, son necesarios ciertos sacrificios.

El caso es que, a pesar de su aspecto sencillo, la durabilidad resultó ser altísima, exactamente igual que todo el apartado mecánico. La plataforma era la misma del Volkswagen Golf, lo que suponía ya una garantía en cuanto a calidad técnica, y casaba a la perfección con el motor. A modo de recuerdo, hablamos del ya mítico cuatro cilindros de 1.896 centímetros cúbicos, con culata de ocho válvulas, inyección directa, turbo e intercooler, que junto a los ya mencionados 90 CV –a 4.000 revoluciones–, también generaba 210 Nm de par a 2.100 revoluciones. El cambio era manual de cinco relaciones y pisaba el suelo sobre unas ruedas que hoy parecen algo justas: 195/65 V en llanta de 15 pulgadas. Se podría decir que se trata de una medida estándar a finales de los 90; raro era el modelo de carácter popular que no montaba unas ruedas así.

Llama la atención que, en la revista antes mencionada, afirmaban que el comportamiento recordaba ligeramente “al antiguo Passat”. Estamos en 1997 y, suponemos, se referían al Volkswagen Passat B4, un coche que, como buen Passat, tenía un buen rodar. También afirmaron que al volante, el coche se sentía “fácil y rápido”, aunque como todo Volkswagen, subvirador en curva cerrada. Sin embargo, lo más espectacular era la autonomía que Coche actual llegó a registrar: 845 kilómetros, a base de consumos de 6,5 litros de media…

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Sobre mí

Javi Martín

Si me preguntas de donde viene mi afición por el motor, no sabría responder. Siempre ha estado ahí, aunque soy el único de la familia al que le gusta este mundillo. Mi padre trabajó como delineante en una empresa metalúrgica con mucha producción de piezas de automóviles, pero nunca hubo una pasión como la que puedo tener yo. También he escrito un libro para la editorial Larousse sobre la historia del SEAT 600 titulado "El 600. Un sueño sobre cuatro ruedas".

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Ingeniero de profesión, la mayor pasión de mi vida son los coches desde que era un chaval. El olor a aceite, gasolina, neumático...hace que todos mis sentidos despierten. Ahora embarcado en esta nueva aventura, espero que llegue a buen puerto con vuestra ayuda. Gracias por estar ahí.

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