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La publicidad japonesa del Toyota C-HR toca la fibra sensible de los treintañeros

Tiran del recurso de la nostalgia (y muy bien)

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Los fabricantes a menudo tienen el problema de no conectar con la gente a la que quieren vender los coches. En el caso del Toyota C-HR, los publicistas nipones han sacado dos spots que pueden calar bastante en gente que ronde la treintena, europeos incluidos. Todo aquel que haya jugado alguna vez con cochecitos a escala que bajaban un laberinto de pistas y obstáculos hasta el suelo -como los de Hot Wheels- va a tener un grato recuerdo de su infancia con el primero de ellos.

En el segundo spot, el C-HR se cuela dentro del mítico Steet Fighter II de CAPCOM, uno de los juegos que más pasta hizo volar en las recreativas a gente de mi generación, o que más mandos de Super Nintendo ha hecho sufrir. Más de uno se acordará de una fase en la que nuestro luchador tenía que reventar a guantazos un coche -si no recuerdo mal era un Lexus LS- pero el C-HR no sufre daños. Mejor no reviento el final al que no lo haya visto.

Es al final de estos spots cuando se encuentra el lema “Fun to drive. Again”. Pocos se acordarán ya, pero el lema “Fun to drive” se utilizó en la publicidad de Toyota de los años 80 y 90, cuando existían cosas como el MR2, el Supra o el Celica, y quiere decir “divertido de conducir”. “Again” significa “de nuevo”. Y más de uno se preguntará qué demonios tiene eso que ver con el C-HR. Os voy anticipando las conclusiones de haber probado ese coche durante una semana entera y en condiciones menos amables que en la presentación.

https://youtu.be/1AMZQvCaJ2c

El C-HR es un crossover que parece tal, pero se conduce igual que un compacto. Prácticamente todos mis tópicos sobre el segmento me los he tenido que ir comiendo: no se percibe pesado y torpe, el paso por curva es mucho mejor de lo esperado, el consumo es comparable al de un diésel no-SUV, etc. ¿Se puede decir que el C-HR es un coche divertido de conducir? Desde luego, si se compara con la oferta de su categoría, sí, lo es. Es de esos pocos modelos que, como el Mazda CX-3 o CX-5, hacen que este segmento sea más digerible para los que realmente disfrutamos conduciendo coches.

Para los que duden de la verosimilitud de lo que digo, tienen que fijarse en las condiciones de diseño del C-HR, con un centro de gravedad rebajado, suspensión independiente y el requisito de que sea agradable de llevar, predecible por el conductor, y que haga lo que se le ordena. Me reafirmo en mis impresiones iniciales, pero entenderé al que no me dé crédito. Una cosa está clara, Toyota quiere recuperar poco a poco la reputación perdida como fabricante de coches divertidos. Primero fue el GT 86, después la vuelta a los rallies, ahora parece que se presta más atención a las sensaciones en modelos que, por su concepción, no pretenden romper cronos en circuito y se ajustan a lo que pide la clientela moderna (es decir, que se venden bien).

Bajo mi opinión profesional no puedo decir en modo alguno que sea una publicidad mínimamente engañosa (ficción aparte de ganar a Mr. Bison). Estaremos todos de acuerdo en que un GT 86 es mucho más divertido de conducir que un C-HR, pero claramente no compiten por la misma clientela. Hay competidores de Toyota que quieren dar el mismo mensaje sobre la sensación de conducción de sus SUV y sus crossover, pero no se consigue el mismo impacto.

Una pregunta final. Después de ver los anuncios japoneses, comparadlo con el europeo:

¿Con cuál os sentís más identificados? Yo lo tengo bastante claro…

Esta obra, cuyo autor soy yo mismo, se publicó el 19 de febrero de 2017 bajo una licencia de Reconocimiento 4.0 Internacional de Creative Commons.

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Sobre mí

Javier Costas

Me gustan los coches desde que tengo uso de razón (o antes). Tras haber conducido más de 400 coches aquí sigo, divulgando y aprendiendo a partes iguales sobre las cuatro ruedas. Vosotros habéis hecho que se convierta en mi pasión.

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