Hace unos días que entrevistaban en una televisión al Ministro de Economía de Francia, Bruno Le Maire, y sus declaraciones levantaban un gran revuelo. Enseguida varios medios afirmaban de manera catastrofista que se iban a cerrar las plantas del Grupo PSA y Renault en España. Nada más lejos de la realidad.
Las declaraciones, realizadas al programa “Good Morning Business” del canal BFM Bussiness, despertaron mucha expectación. Aunque la interpretación general ha sido que Francia va a obligar a las empresas de automóviles a mover toda su producción al país galo, la realidad de las declaraciones son otras bien distintas.
En torno al tema de las ayudas pospandemia, el ministro Le Maire declaraba que serán necesarias ayudas al sector de la automoción en Francia, para que recupere su actividad previa a la crisis, pero la contrapartida a esas ayudas deberá ser fabricar más modelos en Francia. Eso quiere decir que, si los grupos PSA o Renault quieren ser beneficiarios de esas ayudas estatales, deberán consensuar con el gobierno galo qué y cuantos modelos volverán a fabricarse en el país.
“Creo que la industria automotriz francesa se ha deslocalizado demasiado, debe ser capaz de reubicar ciertas producciones”, declaró el Ministro de Economía francés
Esto, evidentemente, no será obligatorio. Los grupos pueden rechazar esas ayudas y recurrir al mercado de capitales para encontrar financiación. Y aunque las aceptasen, en ningún caso Le Maire se ha referido a toda la producción, solo a reubicar en Francia parte de ella.
Según Le Maire, la recuperación de la actividad en la automoción pasa por tres pilares: la transición hacia un modelo más ecológico, mayor competitividad y traer de vuelta parte de la producción a Francia.“El equilibrio entre estas tres orientaciones es lo que debe permitirnos tener un industria automotriz más fuerte al final de la crisis”, insiste Bruno Le Maire.
Recordemos que el sector se vio particularmente afectado por el cierre de muchas fábricas en China, que producen una gran parte de repuestos para los fabricantes de automóviles, lo que tuvo como consecuencia la paralización de la industria por falta de componentes. Los proveedores de componentes japoneses vieron “las orejas al lobo” y ya comenzaron a solucionarlo reubicando su producción de componentes a otros países.

De hecho, Renault ya ha comenzado su reestructuración internacional, vendiendo su parte de la fábrica que instaló en Wuhan, con el 50 % del accionariado en manos de Dongfeng y centrándose en los vehículos eléctricos.
“Estamos listos para participar en el sector de las baterías eléctricas y el Estado está poniendo una gran cantidad de dinero público sobre la mesa”, dijo también Le Maire. “A cambio, es necesario que los fabricantes de automóviles se comprometan a decir que esa categoría de vehículo […] la trasladaremos a Francia”.
Por tanto, las fábricas francesas en España no peligran en el corto plazo. Lo que sí puede ocurrir es una reubicación de la fabricación de diferentes modelos de unos países a otros, algo que requiere de bastantes meses de preparación, por lo que no será inmediato. Sin contar con el tiempo que llevará a PSA y Renault negociar con el gobierno francés las condiciones de esas ayudas y las contrapartidas que deberán ofrecer a cambio.
Pablo Mayo
Ingeniero de profesión, la mayor pasión de mi vida son los coches desde que era un chaval. El olor a aceite, gasolina, neumático...hace que todos mis sentidos despierten. Ahora embarcado en esta nueva aventura, espero que llegue a buen puerto con vuestra ayuda. Gracias por estar ahí.COMENTARIOS