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Michelin CrossClimate, prueba de larga duración (parte 2)

Un año y 15.000 kilómetros después

Michelin CrossClimate, prueba de larga duración (parte 2)

[Viene de la primera parte] El tiempo está completamente loco. En el plazo de un mes pueden concurrir al noroeste de Madrid una nevada, tormentas, unos días de miniverano, frío y calor. Igual soy ya viejo, pero tenía la sensación de que cuando era niño las estaciones estaban más definidas. Como muchísimos españoles, tengo el problema de grandes variaciones térmicas, y lo que eso supone para los neumáticos.

Con una temperatura media de menos de 7 grados los compuestos de invierno van mejor, y por encima los de verano. Lo más normal es que los españoles usemos ruedas de verano, unos cuantos raritos nos planteamos usar estacionalmente ruedas de invierno, y otra minoría usan ruedas all-season porque su coche las trae de serie (como algunos SUV) o porque prefiere un término medio: las ruedas no van al 100% ningún día del año.

Por eso decidí probar las gomas de Michelin para todo el año, las CrossClimate. Después de un año de pruebas y unos 15.000 kilómetros recorridos, puedo dar unas conclusiones que son más que preliminares. Me he enfrentado a días de sol, lluvia intensa, nieve sin sal, aguanieve… un poco de todo. Vamos a ver si se cumplen las expectativas de agarre, duración kilométrica, confort, versatilidad todo el año y demás.

Toyota Prius con Michelin Crossclimate

A lo largo del pasado verano los neumáticos se han comportado prácticamente igual que si fuesen unos convencionales de verano. A pesar de la agresividad del dibujo, que parece de rueda trasera de tractor, no son más ruidosas, ni se desgastan rápidamente, y el coche pisa prácticamente igual que siempre. Incluso en conducción deportiva son neumáticos fiables, avisan con tiempo suficiente antes de que me desvíe de la trayectoria.

El efecto más notable que empecé a notar con las nuevas gomas fue una reducción en el consumo de combustible. La homologación de estos neumáticos en dimensión 225/45 R17 94W es C, es decir, un término medio. Venía de retirar del eje delantero unas ruedas con calificación E (ancho 215), y sí, se ha notado. El pasado verano (junio a septiembre) mi media fue de 6,22 l/100 km de GLP, frente a los 6,63 l/100 km del mismo periodo del año pasado. Eso supone un ahorro de 0,4 l/100 km o un 7% menos.

Pero más sorprendente es este dato. En el mismo periodo de 2014 aún utilizaba las Goodyear EfficientGrip en el eje delantero, con homologación de consumo B, y en esa época mi media fue de 6,05 l/100 km. Además, esas ruedas tenían un ancho de 210 mm. Por lo tanto, a pesar de que las CrossClimate son 15 mm más anchas y tienen una homologación menos favorable, la diferencia apenas se ha notado. Tanto en 2014 como en 2015 aún utilizaba Goodyear EfficientGrip en el eje trasero, por eso solo he hablado de las ruedas delanteras, que es lo que ha cambiado.

Toyota Prius con Michelin Crossclimate

Con motivo del invierno, tocaba ya una revisión general del coche, la de los 150.000 kilómetros, y acudí a mi lugar habitual, la concesión Kobe Motor de Villalba. Aproveché la ocasión para buscar cualquier defecto que pudiese alterar para mal el desgaste de los neumáticos. Los mecánicos de Toyota solo encontraron las pastillas de freno delanteras al límite, que eran las de serie (2009), y procedieron a ponérmelas nuevas. Así se disiparían las dudas de la eficacia de los frenos a la hora de sacar conclusiones. El resto estaba todo en orden.

Cuando empezó a refrescar pero bien, ya bien entrado noviembre, la temperatura en la zona ya es de 7 grados o inferior, época en la que las ruedas de verano empiezan a perder más prestaciones por endurecimiento de la goma. En las mañanas en las que hacía un frío terrible resultaba evidente una diferencia en rendimiento, las CrossClimate tienen un comportamiento mucho más parecido al del resto del año. La temperatura más baja que he visto en el indicador ha sido -4 ºC, y prácticamente diría que no me he enterado en lo que a las gomas se refiere. Las Goodyear EfficientGrip tendían a perder más agarre en rotondas y sin una conducción rápida o agresiva, que es lo normal en ruedas de este tipo.

Con homologación de invierno, si se exige el uso de cadenas, con estos neumáticos no es necesario (ni recomendable)

No es una zona donde la nieve sea una gran amenaza, en realidad son muy pocos días al año cuando tengo problemas, y es un problema muy relativo, porque la quitanieves suele pasar antes que un servidor. Una mañana me encontré nieve por todas partes, una capa suficiente para tener problemas con ruedas normales, pero no suficiente para cadenas. El momento quedó inmortalizado con este tuit:

Había comentado en las primeras impresiones que son silenciosas, pero que si uno se concentra puede escuchar un tenue sonido cuando los flancos están trabajando. Hay que tener en cuenta que el Prius es un poco más silencioso que un coche normal, lo más probable es que un conductor promedio con un coche normal ni se entere de este ruido. En cualquier caso nunca llega a ser molesto, si acaso perceptible.

Más adelante me enfrenté a capas de nieve virgen en condiciones más complicadas, calles sin el paso de quitanieves en Cercedilla, uno de los sitios más fríos de esta zona. Hice la misma prueba que en su día con el Supra con ruedas 100% de invierno, arrancar cuesta arriba para comprobar su eficacia. Entonces el Supra subió en primera sin ninguna dificultad, pero hay que decir que no tiene ayuda electrónica a la tracción y cuenta con diferencial autoblocante.

Con el Prius intenté subir y la motricidad fue mucho peor. El control de tracción notó pérdida de ídem y empezó a capar la fuerza del motor y a aplicar frenos. Es la misma sensación que una vez que me quedé varado en arena de playa, avanzar era prácticamente imposible. Tengo que decir algo que no resulta evidente: no es culpa de los neumáticos, sino del propio coche.

El Prius 3g es de los pocos coches que he conducido que no tiene ningún botón ni menú para desactivar el control de tracción. Esto significa que siempre lo tengo activado, y que en condiciones en las que hay que dejar patinar las ruedas para que vayan cavando, este coche no puede. De hecho, un tracción delantera con control de tracción inteligente (como un PSA con Grip Control) en su programa de nieve sí habría avanzado, porque permite un deslizamiento controlado de las ruedas. Consulté con un experto de Michelin y me explicó que habría tenido el mismo problema con ruedas de invierno puras.

No tuve ese problema de motricidad en otra ocasión que me topé con una calle donde no había pasado la quitanieves, con menor pendiente, donde entré con cierta inercia y el coche avanzó sin apenas dificultad, prácticamente como si hubiese llevado cadenas en ese momento. Había intentado el más difícil todavía: desde parado, cuesta arriba y con un control de tracción que hizo de ancla. El resultado habría sido muy distinto sin la ayuda electrónica, que fue lo que pasó con el viejo Supra.

Otra prueba que realicé fue frenar con algo de brusquedad sobre una capa de nieve de algunos centímetros. La frenada fue lógicamente más larga que sobre asfalto despejado, pero no taaan larga que si hubiese sido con ruedas de verano, donde el ABS habría dejado deslizar mucho más el neumático. Fuera de las pruebas y situaciones forzadas, puedo decir tranquilamente que me podía olvidar de la temperatura exterior. Miento, la notaba en forma de frío en el habitáculo, ya que el Prius tarda más en generar calor para la calefacción porque tiene la costumbre de apagar el motor. Por las mañanas, hasta que no piso la autopista, no consigo ni 50 grados de refrigerante, por lo que lógicamente noto la rasca. Las ruedas no.

Toyota Prius con Michelin Crossclimate

Durante la época más fría, de noviembre a finales de enero, noté un aumento en el consumo (6,7 l/100 km), pero no puedo achacarlo tanto a los neumáticos, sino al propio coche. Ya tengo comprobado que en el Prius siempre sube el consumo en invierno, y la razón es evidente: el motor pierde más calor y se tiene que gastar más gasolina (GLP en este caso) para mantener un nivel adecuado. El efecto está parcialmente disimulado porque llevo el radiador tapado prácticamente todo el año, pero el frío se cuela por otros sitios además de la toma frontal de aire.

Respecto a unas ruedas de invierno puras y duras, las CrossClimate son claramente más silenciosas. También se nota diferencia en que el tacto del volante es menos rugoso. En otras palabras, para mi caso personal, no habría notado ventajas apreciables en el caso de haber estado rodando con ruedas de invierno convencionales, como las Alpin que uso en mi otro coche: gastaría más, tendría más sonoridad y en términos de motricidad me quedaría más o menos como estoy.

Tan pronto como ha empezado a estabilizarse la temperatura a niveles más o menos primaverales, la reducción en el consumo de combustible ha sido apreciable. También lo he notado haciendo viajes de larga distancia, donde suelo ir muy cargado porque comparto plazas en Blablacar y no tengo tanta facilidad para consumir poco (más autopista, menos ciudad). Desde marzo hasta aquí la media ha bajado a 6,5 l/100 km. Mi peor depósito, y dándole caña, no he pasado de 7,8 l/100 km. Insisto que es GLP, el equivalente en gasolina no llega a 6 l/100 km.

Toyota Prius con Michelin Crossclimate

Permitidme que os hable un poco de condiciones mojadas, que son más habituales que las de nieve. En hielo puro no he conducido en ningún momento (y doy gracias). Sobre agua deben ir teóricamente de cine, porque su calificación en mojado es A, la mejor de la tabla. Y así es, aproveché un día en que se formaron algunas balsas a atacarlas a 90 km/h y la dirección se mantuvo muy estable y sin desviarse. Sobre agua conduzco con bastante confianza, más aún que con las Pirelli Pzero Nero que utilizaba antes en el eje delantero.

Eso sí, he notado un poco más de subviraje al límite o haciendo frenadas apuradas. Lo achaco a que ahora tengo más ancho de neumáticos, porque llevo 225 en los dos ejes, por lo que es totalmente normal que en esas condiciones esté penalizado respecto a unas gomas más estrechas como eran las Goodyear. La dimensión de serie (215/45 R17) es un poco rarita y he tenido que utilizar dimensiones compatibles, lo cual no me ha supuesto un problema en ITV ni teniendo una dimensión delante y otra atrás (la normativa lo dejaba a juicio del inspector de la estación).

De todas formas, todos los coches van peor cuando llueve y el mio no es ninguna excepción. A falta de poder hacer una medición más seria, lo voy a dejar en un “me ha parecido que”, porque con los frenos tan poco potentes de este coche nunca he tenido la sensación de que frene en un folio. Tiene su justificación, con la frenada regenerativa es que apenas uso las pastillas ni los discos, por eso me han durado 150.000 kilómetros las pastillas originales. Además, los amortiguadores siguen siendo los de serie, y eso también tiene sus consecuencias a la hora de frenar.

De todas formas, los días que mas ha llovido me ha coincidido que utilizaba coches de prensa, por lo que no he conducido al final tantos kilómetros como me gustaría con estas ruedas en esas condiciones. Salvando esa impresión personal, van como tienen que ir: muy bien. Y eso nos lleva a hablar de cómo se han desgastado.

Después de hacer 15.000 kilómetros he medido una profundidad de surco de unos 6 milímetros en las cuatro ruedas, considerando que las delanteras suelen durar casi la mitad que las traseras en este modelo. He usado un medidor de ojímetro, hay decimales, pero en las ruedas delanteras la cifra es levemente inferior a 6 mm, pero no llegan a 5,5 mm. Las traseras tienen un poco menos de desgaste. En cuanto a la banda, los flancos tienen un poco más castigados los surcos, pero eso se debe a la forma en la que tomo las rotondas… un poco rápida si el tráfico me lo permite.

Se supone que la eficacia en nieve se empieza a perder cuando hay menos de 4 mm de profundidad de surco

Considerando el ritmo de desgaste de mis anteriores juegos delanteros, es bastante probable que pueda llegar hasta 50.000 kilómetros con el eje delantero, lo mismo que duraron las Goodyear, mientras que las Pirelli dijeron basta con unos 30.000 kilómetros (3 mm de surco). Tal y como están las cosas, no tiene sentido que permute las delanteras y las traseras, el desgaste está siendo muy homogéneo. Más adelante volveré a dar datos de desgaste, en torno a los 30.000 kilómetros.

Toyota Prius con Michelin Crossclimate

Conclusiones tras un año de uso

De forma más compactada y resumida, como ruedas de verano cumplen a la perfección, y en condiciones invernales prácticamente tengo las ventajas de las ruedas de verano y las de invierno, sin las pegas de unas ni de otras. Sin poder quitar control de tracción no puedo disfrutar del 100% de las prestaciones que tiene el dibujo sobre nieve, es una pena.

El consumo de combustible es prácticamente el mismo que tenía con ruedas de categoría energética más alta (B) y con 15 mm menos de ancho. Es más, en condiciones invernales las de verano puras (B) me suponían el mismo gasto que con las CrossClimate (C), por lo que matemáticas en mano, las Michelin son más eficientes cuando bajan las temperaturas: la goma se endurece menos, el motor hace menos esfuerzo.

No he notado ningún efecto adverso respecto a los neumáticos que utilizaba antes, ni respecto a unos EfficientGrip (HP) ni respeco a unos Pzero Nero (UHP). Da igual que circule despacito en modo eléctrico o que supere holgadamente los 120 km/h, en toda circunstancia demuestran ser neumáticos con un grado de polivalencia que no he visto desde que empecé a conducir.

Toyota Prius con Michelin Crossclimate

Se cumplen todas las expectactivas que anuncia el fabricante, no hay trampa ni cartón

¡Y tampoco son escandalosamente caras! El precio recomendado (eso siempre baja en la práctica) es de 125 euros por rueda según la web de Michelin, muy en la media de lo que valen las ruedas de esa dimensión (225/45 R17) en medidas de verano. Salvo que aparezca un modelo tecnológicamente superior, a efectos estrictamente personales ya no me plantearía probar ningún otro modelo de neumático. Ahora mismo puedo decir que es el neumático ideal para mi.

Me queda la duda de si aguantarán los 50.000 kilómetros o no, porque la banda central aguanta a la perfección, pero dudo un poco respecto a los flancos, puede que se desgasten más rápido por la agresividad del dibujo. Lo iré verificando según vaya avanzando el odómetro. Las presiones las he ido comprobando cada dos o tres meses, ya que son gomas con poca tendencia a deshincharse, nunca me han bajado de 2 bares de presión.

A todo lo dicho, añadir que no he encontrado ningún comentario negativo sobre las Michelin CrossClimate, incluso en Forocoches hablan bien de ellas. El año pasado se presentó su evolución, CrossClimate+, con un compuesto diferente. No veo por qué pasarme al nuevo compuesto, aunque tengo dimensión exacta para mi coche, son más caras y no mejora ni la eficacia en agua ni la economía de combustible, aunque parece ser que el compuesto dura más kilómetros. Ya lo veremos.

Toyota Prius con Michelin Crossclimate

Esta obra, cuyo autor soy yo mismo, se publicó el 17 de mayo de 2017 bajo una licencia de Reconocimiento 4.0 Internacional de Creative Commons.

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Sobre mí

Javier Costas

Me gustan los coches desde que tengo uso de razón (o antes). Tras haber conducido más de 400 coches aquí sigo, divulgando y aprendiendo a partes iguales sobre las cuatro ruedas. Vosotros habéis hecho que se convierta en mi pasión.

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