Rolls-Royce cambiará, a partir de septiembre, su diseño de imagen corporativa en las plataformas digitales buscando, no solo atrapar a clientes más jóvenes, sino también dar esa sensación de “casa de lujo” a través de estos diseños. Este restyling a la propia marca ha estado en manos de la agencia de diseño Pentagram.
Según la compañía, Rolls-Royce se ha visto obligada a hacer cambios a un ritmo más rápido de lo normal, lo que ha resultado en la creación de cinco modelos de Rolls-Royce. La mayoría de ellos han salido de la fábrica de Goodwood, West Sussex, y han sido fabricados a medida, adaptados a los requisitos del estilo de vida del cliente y prestando atención al más mínimo detalle.
En Rolls-Royce se han dado cuenta de que la edad media de los clientes es alta y con este rediseño de la imagen corporativa quieren acercarse a personas más jóvenes, aunque con la entrada de los Black Badge, esta media bajó hasta los 43 años. Sin embargo, a la marca británica le va a hacer falta algo más que un cambio en el logo para bajar incluso de los 40.
Teniendo en cuenta el estilo de sus vehículos y su precio, es bastante probable que no sea ni la primera, ni la segunda opción de compra de coche para una persona joven tal y como están las cosas. No obstante, es un paso hacia la reubicación del cliente objetivo.
Torsten Müller-Ötvös, director ejecutivo de Rolls-Royce, comentaba que “nunca ha habido un momento más importante para que el lenguaje visual de la empresa refleje la posición como la marca de lujo líder en el mundo”, ya que han visto que su presencia digital está aumentando. “Nos hemos embarcado en un viaje fascinante de modernización de nuestra identidad de marca para hacernos eco de los cambios observados en nuestra cartera, la demografía de nuestros clientes, su estilo de vida y el mundo de lujo que los rodea”, añadía Müller-Ötvös.
Por ello, encomendaron la tarea a Marina Willer, de Pentagram, que se embarcó en una exploración profunda de lo que era la marca y sus productos. El equipo se trasladó un tiempo a la fábrica, sobre todo para entender el sistema Bespoke, una parte clave en los nuevos Rolls-Royce.

“Lo que se hizo evidente es que Rolls-Royce ha pasado de ser considerado un fabricante de automóviles a una luz líder en el mundo de lujo”, decía Willer. “Para nosotros era fundamental asegurarnos de que la nueva identidad de la marca reflejara este cambio”, añadía sobre el cambio de imagen corporativa.
“Necesitábamos presentar Rolls-Royce de una manera innovadora, relevante y orientada al futuro, hablando con nuevas audiencias respetando a los clientes leales de la compañía”, confesaba. Además, admitía que no tenía experiencia en el mundo de los automóviles, pero que su ambición pasaba por “celebrar el lujo de la marca mientras le brindaba los medios para comunicarse visualmente con el público joven y cada vez más diversificado de Rolls-Royce”.
La característica doble R se ha mantenido idéntica para su uso en los vehículos que salgan de la fábrica de Goodwood. Sin embargo, se ha utilizado una nueva tipografía para “Rolls-Royce Motor Cars”, pasando de la Gils Sans Alt al Riviera Nights, que sigue perteneciendo a la misma familia tipográfica.
La estatuilla ha pasado por las manos del ilustrador Chris Mitchell para actualizar la versión de Charles Sykes que se lleva utilizando desde 1911. Además, se ha añadido una nueva paleta de colores, aunque manteniendo los colores anteriores junto a otros que conformaran una paleta “más expresiva y lujosa” y que atrajera a la vez a clientes masculinos como femeninos.
Laura Salas
Quise ser periodista porque campeona del mundo de motociclismo ya no podía. De pequeña jugaba con los cochecitos de los huevos de chocolate y con cualquier coche que mi padre dejara desprotegido y a la vista. Le rompí la puerta a su miniatura de un Ferrari. Nunca volvió a ser el mismo (el Ferrari). Siempre intento aprender algo nuevo todos los días. Soy curiosa por naturaleza, qué se le va a hacer.COMENTARIOS