El Renault Espace se renueva, cambia para adaptarse al nuevo estilo de la firma francesa y para, entre otras cosas, ampliar el equipamiento con gadgets como el reconocimiento facial. Que dicho sistema sea o no sea algo interesante, corresponde a los usuarios decirlo, pero es evidente que deja claro el camino que lleva el automóvil: compendio tecnológico de toda clase y condición.
La tecnología es la base, o casi, de todo coche moderno. La técnica, los motores o incluso las prestaciones han pasado a un segundo plano. Ahora, interesa más qué cosas tiene incorporadas a como te puede llevar de un punto a otro. Es más, es indiferente si el Renault Espace actual, en realidad, es casi una falta de respeto a la historia del modelo, por mucho que desde la marca remarquen que se trata del “híbrido familiar más eficiente del mercado”. Así es como titulan el boletín que han enviado con las novedades del nuevo Espace, y no vamos a decir que estén equivocados, pero es evidente que el Espace ya no es lo que era.
Vamos a considerar que el actual Espace, simplemente, ha adaptado su concepto familiar a las nuevas tendencias, aunque a simple vista parezca un Renault Austral más grande o, mejor dicho, un Renault Rafale más gordo y grande, porque el nuevo Espace adopta el lenguaje de diseño presentado por el Rafale y abandona, por tanto, sus similitudes con el Austral, que seguramente, acabe por adoptar también los rasgos del Renault Rafale. Y todo sea dicho: no le sienta nada mal el cambio.
Nuevo frontal en línea con el Rafale
Hay que reconocer que la actual línea estética de Renault no es fea, al menos la que presentan el Renault Austral, el Renault Rafale y el ahora nuevo Renault Espace. El Captur no acaba de convencerme y el Renault, por mencionar otro modelo más, va por su propio camino y, hasta cierto punto, está bastante logrado. El Austral es un coche interesante tanto estética como dinámicamente, el Rafale todavía estamos a la espera de que la marca nos busque un hueco y el Espace se acaba de renovar, pero es básicamente un Austral más grande.

O al menos era un Austral más grande, porque ahora, como decíamos, se parece al Rafale. Según la maca, se ha modificado un tercio de los paneles de la carrocería, cambios que, a simple vista, se centran sobre todo en el frontal y en la popa, aunque en este caso lo cambios no son tan acertados. Ahora monta unos nuevos pilotos que cambian la imagen trasera y, al menos para nosotros, pierde algo de atractivo. Los paneles laterales parecen mantenerse intactos, al igual que el habitáculo, que es un calco del usado en el Austral y en el Rafale.
Si nos basamos en las veces que hemos conducido el Renault Austral, el habitáculo no presentan pegas destacables y la calidad general es buena. Es un interior agradable tanto a la vista como al tacto y, en general, no hay complicaciones excesivas en el día a día –tienen mandos físicos para la calefacción, lo que ayuda mucho, pero el selector del cambio en la columna de dirección, en ocasiones, crea confusión con los limpiaparabrisas–.
El frontal, como decíamos, es lo que más cambia. Calandra, faros, paragolpes, capó… Todo es nuevo y tiene una presencia algo más rotunda y seria. La calandra cambia según el acabado escogido. Por ejemplo, en la versión de acceso es gris metalizado y en el caso del Esprit Alpine, es de color negro brillante.
Hibridación y mucha tecnología
Como decíamos al inicio, la apuesta actual de los fabricantes se centra en la tecnología, cuantos más gadgets se incorporen, más interés parecen generar los coches modernos. En ocasiones, es de recibo reconocer que algunos sistemas son muy cómodos en el día a día y la presencia de todo tipo de cámaras ayuda en situaciones como el estacionamiento o el pasar por zonas muy estrechas. Sin embargo, otras cosas resultan muy molestas o, simplemente, no parecen tener mucho sentido, como es el caso de la inclusión de inteligencia artificial.

El nuevo Renault Espace monta reconocimiento facial. Una cámara en el pilar izquierdo identifica a la persona que se ha sentado en el puesto del conductor y adapta la configuración –posición del asiento, radios favoritas, aplicaciones… – según los datos guardados. Es decir, es algo así como la memoria de los asientos, pero para todo el coche y sin tener que tocar nada, el mismo coche te reconoce y lo adapta todo a lo ya estipulado anteriormente por el propio usuario. ¿Cómodo? Parece que así debería ser. Se añaden nuevas tapicerías, nuevos asientos delanteros y se suma el techo Solarbay, que viene a ser un techo de vidrio de casi dos metros cuadrados que se puede volver opaco.
Mecánicamente, se mantiene el mismo grupo motor híbrido con 200 CV, compuesto por un gasolina 1.2 turbo de 130 CV –tres cilindros– asistido por dos motores eléctricos. Solo se modifica la programación de la caja de cambios para que sea más suave en la transición entre relaciones.
Javi Martín
Si me preguntas de donde viene mi afición por el motor, no sabría responder. Siempre ha estado ahí, aunque soy el único de la familia al que le gusta este mundillo. Mi padre trabajó como delineante en una empresa metalúrgica con mucha producción de piezas de automóviles, pero nunca hubo una pasión como la que puedo tener yo. También he escrito un libro para la editorial Larousse sobre la historia del SEAT 600 titulado "El 600. Un sueño sobre cuatro ruedas".COMENTARIOS