He aquí una colaboración que, a diferencia de la que ya había existido y que acabó en simples intenciones, tal parece que llegará a concretarse. Observando las imágenes del Caterham Project V, y salvando todas las distancias habidas y por haber –no hay comparación real que pueda establecerse con el concept car alemán–, veo en esta promesa eléctrica de Caterham particulares rasgos cercanos a los del Mercedes-Benz Vision EQXX, sobre todo en el diseño del sector trasero. Nada, una simple apreciación.
Lo que no es una apreciación, sino realidad pura, es que el objetivo de la producción del coupé deportivo de Caterham está en marcha, se ha reactivado dando continuidad a aquel presentado en el Festival de la Velocidad de Goodwood 2023 y apunta ahora a completar el desarrollo del prototipo previo a mediados del 2025.
Se ha reactivado respecto de la mirada que ya el concepto Project V nos ha ofrecido, pero también atendiendo a los antecedentes, como les mencionaba al comienzo. Las intenciones de Caterham no son repentinas y, mientras por estos días el trabajo en conjunto se está dando con Yamaha Motor, la idea de colocar en las calles un coupé deportivo se remonta a 12 años atrás, cuando la firma británica puso manos a la obra y emprendió junto a Renault una estrategia comercial que terminó antes de comenzar: las aspiraciones sobre un coche a producirse en conjunto y lanzarse por separado se desvanecieron con el fin del vínculo en 2014.
Una década después, el compromiso es con la automotriz japonesa, que no sólo anunció en un no muy lejano comunicado de prensa –de comienzos de octubre del 2024– los plazos a cumplirse a mediados del próximo año, período al que tendremos que prestar suma atención, las firmas nos darán entonces las bases de lo que luego veremos circulando por las calles. Yamaha también informó su rol principal en esta colaboración.
Claro, una tradición es una tradición, pues si antes hacía escuela aportando a mecánicas de proyectos ajenos –se supone que el Project V no terminará, se me ocurre, como el GN34, el proyecto frustrado de un Ford que debía competir en las concesionarias de los años ochenta con el Ferrari 328 GTB–, en la actualidad, el blanco apuntado por Yamaha es la neutralidad de carbono para el 2050 y esta intervención en el futuro coupé de Caterham, para el cual ya se ha metido de lleno en el sistema de propulsión desarrollando el eje eléctrico, es prueba de ello.
Desde luego, todavía es muy temprano para que aquí y ahora pueda dirigirme a ustedes con algún título del tipo “Así será el nuevo Caterham, etcétera, etcétera, etcétera”. No es momento de certezas. Sí, al menos, una referencia ya nos ha dado el concepto presentado en 2023. Me pregunto, en ese sentido, si el modelo destinado a producción heredará la particular disposición del interior del Project V: tres asientos en configuración 2+1, aunque con la 2+2 a modo opcional.
Me pregunto también qué tan cerca o qué tal lejos planea estar Yamaha de la batería de 55 kWh, del motor de 272 CV, la autonomía de 400 km y la aceleración de 0 a 100 en 4,5 segundos. Lo que no me pregunto, pues me atrevo a darlo por hecho, es que el coupé de Caterham será una realidad: el compromiso de la japonesa ya está sobre la mesa, con firma y todo.
Mauro Blanco
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