Llega el invierno, ¿está preparado tu coche para afrontarlo?

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Tiempo de lectura: 4 min.

Llega el invierno, y con él, el mal tiempo: lluvia, hielo y nieve. Si tienes la suerte de disponer de un garaje, tu coche sufrirá bastante menos las inclemencias del tiempo. Pero si lo aparcas en la calle, los elementos expuestos sufrirán más de la cuenta. Es por ello que, normalmente, el mantenimiento de nuestro vehículo es importante, pero en esta época del año, todavía más.

¿Y qué elementos necesitamos revisar? Pues principalmente las escobillas limpiaparabrisas, ya que con el frío del invierno y el calor del verano, el caucho pierde sus propiedades y dejan de barrer como deben, algo que es fundamental para ver bien en caso de aguacero.

La diferencia entre unas escobillas en buen estado y otras en mal estado, es que la visibilidad se degrada y no vemos correctamente cuando llueve. Para detectar el desgaste, muchas de ellas llevan testigos que cambian de color. Pero la manera más rápida forzar una limpieza con agua del parabrisas y ver si dejan algún tipo de surco o rastro. Si es así, quiere decir que la goma se ha desgastado prematuramente en esa zona, y es conveniente cambiarlas.

Si tu coche lleva limpiaparabrisas trasero, también conviene cambiar la escobilla a la vez que las delanteras: ganarás en seguridad en días lluviosos cuando mires por el retrovisor

Fuente de la ilustración: repuestoscoches24.es

Fundamentalmente existen dos tipos de escobillas limpiaparabrisas. El primero posee un marco metálico que lo protege de la corteza de hielo. El segundo tipo es más moderno, y se trata de una escobilla limpiaparabrisas sin marco, con un recubrimiento protector especial. El revestimiento de grafito aumenta la resistencia al desgaste de la goma.

La sustitución oportuna de las escobillas limpiaparabrisas garantiza una excelente visibilidad para el conductor y la seguridad de los pasajeros, y mantiene el sistema de limpiaparabrisas en buen estado de funcionamiento, ya que una escobilla limpiaparabrisas que no funcione correctamente genera una vibración excesiva, que puede destruir el motor del limpiaparabrisas.

El caucho pierde sus propiedades con el tiempo, por lo que cualquier escobilla limpiaparabrisas tendrá que ser sustituida en algún momento. Pero no es sólo la goma la que envejece. El armazón de la escobilla limpiaparabrisas también está sujeto al desgaste. Otros factores que provocan el desgaste de las escobillas son la suciedad de la carretera, la luz ultravioleta y la humedad. El uso poco frecuente de las escobillas limpiaparabrisas durante la estación cálida también puede causar el deterioro de su rendimiento.

Recomendaciones para el cambio de escobillas limpiaparabrisas

 1-. Retire las escobillas viejas desconectando el mecanismo según el tipo de fijación. En la mayoría de los casos, no se necesitan herramientas; normalmente tendrá que empujar el elemento, sacarlo o abrir el pestillo. Tenga cuidado de no dañar la montura del soporte. No aplique una fuerza excesiva para que el elemento metálico no rebote en el cristal.

2-. Instale primero el enganche y fíjelo al soporte. Preste atención al tamaño de los adaptadores: por ejemplo, las escobillas pueden suministrarse con un gancho de 7 a 9 cm. Así se garantiza la plena compatibilidad y una sujeción segura del limpiaparabrisas. Cierre con cuidado los cierres y los bloqueos, si los hay, en el soporte.

3-. Instale la segunda escobilla de la misma manera.

4-. Compruebe el funcionamiento de las escobillas instaladas. Para ello, colóquelas en su posición de trabajo. Rocíe agua y encienda los limpiaparabrisas. Asegúrese de que no dejan rayas, rayas y zonas sin tocar. También es importante que las escobillas no hagan ruido ni chirríen al pasar por la superficie. ¿El resultado es satisfactorio? Eso significa que lo has hecho todo bien, y que puedes confiar en que los limpiaparabrisas funcionarán con todo tipo de mal tiempo.

Cadenas nieve

Dependiendo de la zona en la que vivas, hay otro elemento que puede resultar de vital importancia, para garantizar tu movilidad en invierno: las cadenas de nieve. Si vives en la montaña (o en Madrid si viene otro Filomena) será un elemento a llevar en nuestro vehículo en invierno.

Hay de varios tipos: cadena líquida en espray, que sirve para unos pocos kilómetros; cadena metálica de eslabones, buena en caso de hielo y nieve, pero nefasta si tocamos el asfalto; cadena textil, con un buen comportamiento para nieve y tramos mixtos con asfalto poco cubierto; y las cadenas plásticas, que son una especie de bridas que se atan a la rueda y que dan un resultado aceptable para salir del apuro.

Si solamente las necesitas por precaución, la cadena en espray o la de bridas te pueden sacar del apuro. Pero si circulas habitualmente por carreteras con nieve o hielo, las metálicas de eslabones o textiles deben ser tu opción

Realizar el mantenimiento necesario antes de que llegue el invierno, te garantizará que no te quedes tirado en esta época en la que la climatología es más adversa. Si aún no has realizado la revisión anual de tu vehículo, nuestro consejo es que no esperes más y la realices cuanto antes para afrontar el invierno con tranquilidad.

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