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Coche del día: Skoda Yeti 2.0 TDI 4×4 DSG

Un SUV con aptitudes camperas de verdad

Coche del día: Skoda Yeti 2.0 TDI 4×4 DSG

El Skoda Yeti se presentó en el Salón de Ginebra del año  2009, el primer todocamino de la historia de la marca, saliendo a la venta en septiembre del mismo año la versión del modelo que nos ocupa hoy: el Skoda Yeti 2.0 TDI 4×4 DSG. Combinando un motor turbodiésel de última hornada, transmisión automática de doble embrague DSG y tracción total permanente, la casa checa ofrecía un producto redondo en el mercado.

El Skoda Yeti es a nivel estético una mezcla de discreción y originalidad. Su frontal destaca por sus agraciadas curvas, sus faros auxiliares redondos y su parrilla de listones verticales. Tal vez la parte más controvertida sea su trasera, demasiado cuadrada para algunos, pero que le dota de una innegable personalidad y gran practicidad. Nos recuerda a su hermano pequeño, el Roomster.

La primera impresión que recibimos cuando ojeamos su interior es muy buena. Tanto los acabados como los materiales del habitáculo son de gran calidad, propio de los productos del grupo VAG del momento.

Su aspecto más destacable es su gran amplitud interior -algo que Skoda sabe hacer muy bien con sus coches- y su comodidad. También se observa la aplicación de la filosofía Simply Clever, con un gran número de espacios portaobjetos repartidos por todo su interior

Skoda Yeti TDI 4x4 2009 2

Skoda Yeti 4×4 (2009)

La capacidad de carga inicial del maletero es la propia de un modelo compacto -400 litros-, fácilmente ampliables hasta los 1.700 litros, gracias a su elevada y aprovechable altura. En él nos encontramos con más ejemplos de elementos prácticos, como unos ganchos y redes que permiten sujetar de forma segura la carga. Añadimos la flexibilidad del sistema Varioflex, que permite configurar su interior a nuestro antojo, pudiendo retirar los asientos en su totalidad, o desplazarlos un montón de centímetros en sus guías.

Ya desde la versión más básica cuenta con elementos de seguridad como ABS, ESP, ESR, EBD, airbags frontales y laterales (opcionales detrás), de rodilla para el conductor, asistencia de frenada en pendientes (autohold)… Como equipamiento de confort, resaltar el techo panorámico eléctrico o volante multifunción forrado en piel. Puedes completar este equipamiento con la gran lista de opciones que ofrece Skoda, todo lo que tu bolsillo permita, engrosando bastante la factura final si lo personalizas a tope.

Su gran altura y volumen podrían inducirnos a pensar un comportamiento inestable o inseguro por carretera, siendo en realidad todo lo contrario

Su suspensión consigue un gran equilibrio entre confort y comportamiento dinámico, sin sobresaltos ni molestos balanceos de carrocería, siguiendo la trayectoria de la carretera sin problemas. A ello contribuye la tracción total permanente mediante multiembragues Haldex, un plus de seguridad en las vías asfaltadas.

También se permite el lujo de hacer incursiones fuera del asfalto, gracias a lo mencionado anteriormente y a su respetable distancia al suelo -180 mm-. Esencialmente es un todocamino, adentrándose sin problemas por pistas y senderos de arena, tierra o incluso piedras, incluso a velocidades moderadas, gracias a sus generosas suspensiones que absorben sin dificultad la mayoría de los baches.

Cuenta con una función Off-Road, activable mediante un botón en el salpicadero, que gestiona por sí sola los descensos por terrenos muy inclinados y/o resbaladizos. Pero no nos olvidemos de que carece de caja reductora, por lo que no nos podemos meter a hacer la cabra montesa con él.

Su suspensión es de tipo McPherson delante y de paralelogramo deformable detrás, con muelles, amortiguadores telescópicos y barras estabilizadoras en ambos ejes. Cuenta con discos ventilados en el eje trasero y macizos en el trasero. El calzado es generoso, con ruedas de medidas 225/50 R17. Un poco propensas a pinchar si no se va con cuidado…

El propulsor elegido le viene como anillo al dedo, combinado con la tracción total y el cambio DSG. Es un bloque de dos litros (1.968 cm3), cuatro cilindros y 16 válvulas, que entrega 140 CV a 4.200 R.P.M y 320 Nm de par máximo a 1.750-2.500 RPM. Situado en  posición delantera transversal, con bloque de hierro y culata de aluminio, dos árboles de levas en la culata, alimentación por inyección directa common rail, turbo de geometría variable e intercooler. En 2013 aumentó la potencia a 150 CV.

Los consumos no resultan elevados a pesar del sobrepeso que supone la tracción integral -1.545 kg- y su discreta aerodinámica. En conducción relajada ronda los 7 l/100 km, alcanzando los 9-10 l/100 km en la urbe o si abusamos del acelerador en las salidas desde parado. Su caja automática DSG de doble embrague y seis velocidades es de lo  mejor que se ofrecía a principios de la década, con una suavidad y  comodidad superables tan solo por  cambios Premium.

El Skoda Yeti 2.0 TDI 4×4 DSG acelera de 0 a 100 km/h en poco más de 10 segundos, rondando los 187 km/h de velocidad máxima

El Skoda Yeti en general y esta versión en concreta apareció en el mercado pasada más de una década de comenzar a gestarse la fiebre de los SUV, encontrándose hoy en todo su apogeo, con una calidad y versatilidad que poco tiene que envidiar  a sus primos del grupo VAG, por unos precios más contenidos, en la horquilla de los 33.650-37.300 euros de hoy. En otoño de 2017 se jubiló, siendo sustituido por el Karoq, un nuevo superventas.

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Sobre mí

Ginés de los Reyes

Desde que tengo conciencia me llamó la atención cualquier cosa con ruedas. Aprendí a montar en bicicleta al mismo tiempo que a andar, y creo que la genética tiene algo que ver: mi padre adoraba los coches, les ponía nombres, mi abuelo conducía y participaba en el diseño de camiones, y le privaban los coches...

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Aficionado al mundo del motor desde que fui concebido. Aprendí a leer con revistas de coches y, desde entonces, soy un completo enamorado de la gasolina. Como no se nace sabiendo todo, cada día es importante aprender algo nuevo y así ampliar los conocimientos. Este mundillo tiene mucho que ofrecer, al igual que un servidor a vosotros los lectores.

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Desde que tengo conciencia me llamó la atención cualquier cosa con ruedas. Aprendí a montar en bicicleta al mismo tiempo que a andar, y creo que la genética tiene algo que ver: mi padre adoraba los coches, les ponía nombres, mi abuelo conducía y participaba en el diseño de camiones, y le privaban los coches...

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Ingeniero electrónico de profesión y amante de los coches por vocación. Dicen que aprendí a leer con las matrículas de los coches y que con 2 años me conocía todas las marcas y modelos. Cualquier cosa que me discutas sobre coches, te la intentaré rebatir.

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Enfermo crónico del motor desde que era pequeño y lector compulsivo de cualquier texto que hable del automóvil. Se rumorea que la primera palabra que aprendió fue "coche".

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Con 20 años no ponía ni una sola tilde y llegaba a cometer faltas como escribir 'hiba'. Algo digno de que me cortaran los dedos. Hoy, me gano un sueldo como redactor. ¡Las vueltas que da la vida! Si me vieran mis profesores del colegio o del instituto la charla sería de órdago. Pero aquí estoy, escribiendo sobre mi pasión donde me dejan. Si hace unos años me dicen que terminaría así, las carcajadas se habrían escuchado hasta en Australia, pero ahora no sabría vivir sin ello.